¿Cuáles son los intereses comerciales cruzados entre España y EE.UU.?
El gobierno de Pedro Sánchez se abre a aplicar medidas fiscales si la crisis por la guerra se agrava
MadridDespués del nuevo choque entre el gobierno español y Donald Trump por la posición del Estado con la guerra en Irán, que derivó en la amenaza estadounidense de cortar las relaciones comerciales, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, se apresuró a enviar un mensaje de "tranquilidad", sobre todo hacia las empresas. "Hemos tenido declaraciones similares [antes] y lo hemos salido -ha dicho Cuerpo en una entrevista este miércoles en La Sexta-. Queremos seguir avanzando en la integración de las relaciones comerciales con Estados Unidos", ha añadido. De hecho, como explicaba el ARA hace unos días, el gobierno español acaba de abrir dos nuevas oficinas económicas y comerciales en el país. Cuerpo también ha dicho que están en juego "intereses cruzados". Pero, ¿cuáles son?
La relación comercial entre Estados Unidos y el Estado, así como con Cataluña, tiene dos patas: la de las exportaciones y las importaciones de bienes y servicios. Y la rama de las inversiones, con mucha mayor relevancia.
En el caso de las ventas y las compras, es una relación de poco peso tanto para España en su conjunto, como para Cataluña, si se compara con otros mercados. Por ejemplo, Estados Unidos supone sólo un 4,3% de las exportaciones al Estado. En términos monetarios, en el 2025, las ventas españolas en Estados Unidos alcanzaron los 16.716 millones de euros, un 8% menos en comparación con el 2024. Mientras que las importaciones fueron por valor de 30.174 millones, un 7% más, lo que dejó el déficit comercial en 1345. Sin embargo, hay que recordar que el año pasado estuvo marcado, precisamente, por la guerra arancelaria abierta por Donald Trump.
Ahora bien, también es cierto que las exportaciones están muy marcadas por la territorialidad, por lo que el choque no afecta por igual a todas las comunidades. Cataluña es una de las zonas más sensibles en Estados Unidos. El 25,2% de las exportaciones de España a Estados Unidos del año 2025 son catalanas (4.205 millones de euros), y el 17,5% de las importaciones de EE.UU. a España las hacen empresas catalanas (5.034 millones). Sin embargo, en el 2025 había registradas 3.019 empresas catalanas exportadoras habituales en Estados Unidos, según datos de Acción consultados por el ARA.
También destaca el hecho de que existen productos concretos que dependen mucho de este mercado. En el caso catalán, se exporta principalmente productos farmacéuticos, maquinaria y perfumes y cosméticos. Pero a la lista se añaden alimentos como el vino o el aceite de oliva, que en este caso afecta a Andalucía (tiene a Estados Unidos como principal comprador). De hecho, la cooperativa española Dcoop, principal productora mundial de aceite de oliva y muy expuesta en EEUU, ha decidido este miércoles suspender la compra del 100% de la empresa estadounidense Pompeyán, de la que ya controla un 50%.
En cuanto a las importaciones, el grosor recae en los productos energéticos. Estados Unidos, de hecho, fue el segundo proveedor de gas natural de España, sólo por detrás de Argelia: entre enero y diciembre del 2025, el 30% del gas que alcanzó el Estado (111.660 Gwh) provenía de EEUU en forma de gas natural licuado (GNL). De éste, no todo es para el consumo propio, sino que después España reexporta a otros países, hasta el punto de que se ha convertido en una puerta de entrada del gas natural estadounidense para otros socios europeos. Sin embargo, supone casi el doble del gas natural proveniente de EEUU que se recibió en 2024 (56.435 Gwh de enero a diciembre). Ésta, de hecho, es una de las debilidades españolas, pero también europeas.
Más inversión
El otro palo de pajar de la relación comercial –si no lo más importante– son las inversiones. Estados Unidos es el primer destino de la inversión española, con un stock de inversiones de más de 91.000 millones de euros en el 2025. También Estados Unidos es el principal inversor en el Estado (el stock fue de 117.127 millones de euros). "Ambos países se necesitan", indicaba Marta Blanco, presidenta de CEOE Internacional, en una conversación con el ARA. "Es un socio fundamental", destacaban desde la CEOE en un comunicado este martes.
La regulación norteamericana y el boom inversor por el auge de las licitaciones públicas en sectores estratégicos como las infraestructuras o la energía han empujado a grandes empresas cotizadas como Banco Santander, Iberdrola, Ferrovial o ACS a seguir creciendo en Estados Unidos, donde han encontrado en Donald Trump un aliado. La empresa española ve en elAmerica firstde Trump (tener industria propia en inteligencia artificial o medicamentos) una oportunidad de negocio.
Quien de hecho ha salido a pronunciarse justo después del choque diplomático ha sido la presidenta del Santander, Ana Botín: "Estoy segura de que las relaciones volverán a ser excelentes en breve", indicaba en una entrevista en Bloomberg este martes. La entidad financiera no sólo tiene un grueso de su negocio en Estados Unidos, sino que acaba de llegar a un acuerdo para comprar el banco estadounidense Webster Financial Corp.por unos 10.300 millones de euros.
Medidas fiscales
Sin embargo, el gobierno español ya ha abierto la puerta a adoptar medidas no sólo para afrontar el posible choque económico por el conflicto en Oriente Medio, sobre todo por la presión sobre el precio del petróleo y el gas, sino también ante la amenaza de Trump con cortar el comercio con España.
En concreto, el ministro de Economía ha explicado este miércoles que se prevén varias medidas para compensar los efectos de la guerra en la factura energética y los precios de los alimentos. "Tenemos el ejemplo de cuando ya lo hicimos [con Ucrania]. Actuamos y pusimos sobre la mesa un escudo energético y, además, actuamos sobre la cesta de la compra con medidas en el IVA de los alimentos. Si es necesario, lo volveremos a hacer", ha dicho en La Sexta.
También Sumar, el socio minoritario de la coalición del gobierno español, ha anunciado que impulsará un "escudo social" para "proteger a los trabajadores" de las consecuencias de la guerra.