Inteligencia artificial

Bill Gates avisa del estallido social de la IA: "Será el gran igualador, o la peor fuente de injusticia"

El fundador de Microsoft alerta que "algunos puestos de trabajo desaparecerán para siempre" si no se toman las medidas correctas

El fundador de Microsoft y presidente de la fundación Gates, Bill Gates
27/08/2026 - 07:00 h.
3 min

Barcelona"La inteligencia artificial puede ser el gran igualador que se ha inventado jamás, o la peor fuente de injusticia". El cofundador de Microsoft, Bill Gates, piensa que el impacto potencial de la IA –beneficios e insidias, a partes iguales– es vastamente infravalorado. En un largo ensayo publicado en su sitio web, Gates Notes, el magnate tecnológico y presidente de la fundación que lleva su nombre ha detallado las promesas y los peligros de una tecnología que, a su parecer, puede desmontar toda la estructura social contemporánea. "La transición a la era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia humana. Y, hoy por hoy, no estamos preparados adecuadamente para afrontarla", asegura.

Frente a las posturas más conservadoras, que limitan tanto los beneficios como los potenciales peligros de la IA, Gates sostiene que esta adopción tecnológica "será diferente" a otras reconversiones técnicas de las últimas décadas –siglos, incluso–. La gran diferencia, a su parecer, es la capacidad de la inteligencia artificial para sustituir la fuerza laboral humana; y de hacerlo a velocidad de crucero. "Muchos ponen el ejemplo de la transición del mundo rural a los trabajos de oficina, pero esta se implementó durante generaciones, y creó nuevos trabajos que requerían la cognición humana. En este caso, la tecnología puede sustituirla", desarrolla.

A diferencia de las revoluciones industriales, o la irrupción del ordenador personal, Gates alerta que la IA provocará que "muchos trabajos desaparezcan para siempre"; sin necesariamente generar otros nuevos en un volumen similar. "Habrá algunos nuevos puestos de trabajo; pero, sin las políticas adecuadas, habrá muchos menos de los que existen ahora", argumenta.

De hecho, comparte el padecimiento de algunas entidades tecnológicas catalanas, que ya alertan de que la IA está impidiendo la entrada al mercado laboral de la juventud; ya que se apropia de las tareas antes asignadas a los perfiles con menos experiencia. "Después de la adopción de la IA, el empleo cayó significativamente entre los trabajadores jóvenes en los trabajos más susceptibles de ser sustituidos, pero no entre sus colegas de más edad", considera; citando datos extraídos de un artículo escrito por expertos de la Universidad Stanford.

Además, el impacto se podría notar en todos los rincones de la economía: "Como la IA puede ver, sentir, hablar y razonar; y hasta llegará a hacer trabajo físico, no solo afectará a un sector". La inteligencia artificial, combinada con una robótica cada vez más avanzada, podría dejar sin trabajo a empleados en tareas físicas "a finales de esta década", según Gates. En cuanto a las tareas intelectuales, avisa que el avance de la tecnología la está llevando a "funcionar sin un humano que la vigile", por la progresiva reducción de errores en sus razonamientos y la capacidad de autocorregirse que buscan los laboratorios. Una vez se alcance este nivel de avance, "las empresas tendrán todo el incentivo económico" para dejarla sola.

"Ralentizar" la IA

En este sentido, Gates avisa que es urgente acordar planes para aliviar este impacto, dado que los primeros en sufrirlo serán los trabajadores más vulnerables. "La gente que necesita más tiempo es la que tiene menos, como el trabajador de 20 dólares la hora que será reemplazado por un robot que cuesta 10 dólares". En este sentido, el magnate sostiene que "si alguien tuviera un plan creíble para ralentizar los avances globales de la IA, lo apoyaría". Un plan, sin embargo, que hoy por hoy no existe; y que Gates llega a descartar. "Los incentivos económicos y geopolíticos están empujando con demasiada fuerza para ir a velocidad máxima", lamenta.

En este sentido, Gates abre varias reflexiones sobre las posibles herramientas que tendrían las administraciones, las empresas y la ciudadanía para amortiguar el impacto negativo de la IA. Una de las más llamativas es lo que denomina "trabajos reservados para humanos". "Creo que, a medida que la IA y los robots progresen, apartaremos algunas tareas para que solo las haga un humano", apunta. Estos trabajos protegidos podrían tener una alta carga social, como el cuidado de los ancianos o de los enfermos terminales, pero también podrían protegerse por motivos económicos, en territorios, por ejemplo, altamente dependientes de un sector. "Podríamos reservar un trabajo para los humanos porque permitir que lo hagan las máquinas desplazaría a demasiada gente que no podría cambiar de puesto de trabajo", observa.

También señala soluciones fiscales, con impuestos que sirvan para ralentizar ligeramente la implantación de las tecnologías y, al mismo tiempo, generar ingresos a la administración para ofrecer salvaguardas a los ciudadanos. Una tasa a la IA y la robótica "debería ser muy específica para que no ralentice los usos beneficiosos de la tecnología", pero que sirva para garantizar una transición justa a los trabajadores afectados. Y añade: "Los críticos apuntan que esta idea no es eficiente económicamente, pero no consideran el valor social del trabajo. Nos podemos permitir una pequeña ineficiencia como precio para mantener el empleo", reflexiona.

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