La Generalitat invertirá 481 millones en una nube pública soberana para garantizar la autonomía digital
La infraestructura estará operativa la segunda mitad del 2027 y será "pionera" en autonomía tecnológica
BarcelonaLa Generalitat activa la creación de una "nube pública soberana" en Cataluña para reforzar la autonomía digital catalana. El ejecutivo de Salvador Illa ha abierto este martes la licitación del contrato, con un valor total estimado de hasta 481 millones de euros durante los primeros ocho años, si bien el objetivo es "mantenerlo una vez superado este periodo". La nueva infraestructura permitirá alojar el 40% de los servicios y los datos digitales de la administración catalana para "dar cumplimiento al nivel más alto de soberanía europea alcanzable hoy en día". Según las previsiones del Gobierno, el servicio entrará en funcionamiento durante la segunda mitad de 2027 y estará plenamente operativo durante el tercer trimestre del próximo curso. El consejero de la presidencia, Albert Dalmau, ha destacado la capacidad de la nueva cloud catalana de "proteger y almacenar" los datos de los ciudadanos y los servicios públicos.
Actualmente, un 80% de los servicios de la Generalitat están alojados en una nube privada, que concentra sistemas con "necesidades específicas de seguridad o control operativo". Otros, que se pueden beneficiar de la escala que ofrecen los prestadores de servicio tecnológicos generales, se encuentran en la nube pública, que almacena un 20% de todo el grueso.
La nueva infraestructura garantiza los estándares de seguridad y control necesarios para los servicios estratégicos, pero "mantiene las mismas prestaciones y capacidades de innovación que ofrecen las nubes públicas". Una vez la nube pública soberana esté en funcionamiento, se alojarán en ella un 40% de los datos de la administración, que de entrada corresponderán a servicios públicos sensibles, como la salud o la seguridad. En cuanto al resto, un 30% se quedará en una nube privada, y el otro 30% operará desde una nube pública para "aprovechar su capacidad de innovación y escalabilidad".
Sin "dependencias de terceros"
Según apuntan desde la Generalitat, el modelo de nube pública soberana propuesto es "pionero" en la Unión Europea por su nivel de cumplimiento de los estándares de soberanía digital. La infraestructura catalana será la primera con sus características en acreditar el nivel SEAL 3 del marco europeo de soberanía de la nube; es decir, que es capaz de garantizar que todos los datos que se alojen estén bajo control europeo.
Además, el activo podrá continuar funcionando de manera autónoma "ante posibles dependencias de terceros o interrupciones externas". De esta manera, el prestador del servicio de la nueva cloud catalana estará "sometido exclusivamente a la legislación europea"; un indicador que, según el ejecutivo, deviene "una garantía de confianza, seguridad y calidad" para los datos de la administración y los ciudadanos.
La nueva nube pública soberana deberá estar situada en Cataluña, y se conectará al resto de infraestructuras del país para "garantizar la protección de la información, la trazabilidad de los servicios y un cumplimiento superior a los requisitos normativos aplicables". El proyecto forma parte de la Estrategia de Autonomía Tecnológica de la Generalitat de Cataluña (ESTRATEC), junto con otras iniciativas digitales de largo recorrido, como la gigafactoria de inteligencia artificial de Móra la Nova, ahora a tocar de la selección definitiva por parte de las instituciones comunitarias. Según el Gobierno, las dos infraestructuras "se refuerzan mutuamente y configuran un modelo integral" de autonomía digital y competitividad tecnológica en el Principado.
Dalmau ha enmarcado la iniciativa en el reposicionamiento tecnológico europeo ante la competencia entre Estados Unidos y China. Para el consejero, el proyecto de la nube soberana "envía un mensaje de contundencia" desde la Generalitat. En declaraciones a los medios, ha asegurado que el ejecutivo "cree en la protección de datos basada en los parámetros de la jurisdicción europea"; siempre con tecnologías comunitarias.
Aterrizar la nube catalana
La nube es una infraestructura esencial para el funcionamiento de internet tal como lo conocemos. Este espacio digital se fundamenta en enormes centros de datos que procesan, almacenan y alojan los datos de cualquier aplicación que se utilice en línea, desde correos o mensajería instantánea hasta la inteligencia artificial. Se trata, pues, de una herramienta indispensable para mantener la actividad de cualquier organización, incluidas las administraciones públicas.
Pero, en este ámbito, la dependencia de actores extranjeros es casi absoluta: según datos del Parlamento Europeo, el 70% del mercado comunitario de computación en la nube está en manos de Google, Amazon y Microsoft; y cerca del 80% de la inversión de los Veintisiete en estas infraestructuras vuela hacia Estados Unidos. Este vínculo es especialmente problemático por la legislación estadounidense para la nube, la conocida como CLOUD Act, que obliga a los operadores de este servicio a entregar cualquier dato que pida su gobierno, aunque sus servidores físicos no se encuentren en Estados Unidos.
En este sentido, el modelo que propone la Generalitat "reduce la dependencia de jurisdicciones u operadores externos no europeos"; ya que obliga al adjudicatario a estar sujeto únicamente al reglamento de la Unión. Por lo tanto, el cloud soberano catalán podrá evitar que potencias foráneas tengan acceso a los datos de la actividad crítica de las administraciones y los ciudadanos catalanes cuando les interese hacerlo, sin renunciar a las ventajas técnicas que ofrece la nube pública respecto de los servidores privados.