Fraude

Sam Bankman-Fried, sentenciado a 25 años de cárcel por el fraude de FTX

Se enfrentaba a un máximo de 110 años después de ser condenado a siete delitos por fraude

Sam Bankman-Fried (SBF, como es también conocido), el joven multimillonario y cerebro de la plataforma de criptomonedas FTX, ha sido sentenciado a 25 años de cárcel este jueves por el juzgado de Nueva York por robar 8.000 millones de dólares a los clientes del empresa que fundó y que entró en bancarrota en otoño de 2023. De hecho, Bankman-Fried, considerado el rey de las criptomonedas a pesar de sólo tener 32 años, ya fue condenado a siete delitos por fraude el pasado noviembre y se enfrentaba a una condena máxima de 110 años de cárcel, que al final serán 25. Se trata de uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Estados Unidos.

"Sabía que estaba mal hecho", ha dicho el juez federal sobre Bankman-Fried antes de leer la sentencia. "Sabía que era una acción criminal. Lamenta haber hecho una mala apuesta sobre la probabilidad de que le pillaran. Pero no admitirá nada, como es su derecho", ha dicho. Según el juez, los clientes de FTX perdieron 8.000 millones de dólares, los inversores en el capital de FTX, 1.700 millones y los prestamistas del fondo de cobertura Alameda Research, fundado también por Bankman-Fried, 1.300 millones. Esta sentencia marca el fin de la caída de un emprendedor ultrarico, que presentará recurso de apelación.

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La caída de un mito

Hace año y medio que FTX implosionó. En su mejor momento, era una de las mayores plataformas de intercambio de criptoactivos del mundo, con millones de clientes y miles de millones de dólares en fondos. Se entendía, en ese momento, como la plataforma que blindaba el futuro de las criptomonedas; una oferta de alta tecnología de un genio prodigioso que quería jugar limpio con los reguladores y marcar un antes y un después.

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Pero en noviembre del 2022, CoinDesk, un canal de noticias cripto, publicó un balance filtrado. Demostró que Alameda, el fondo de cobertura hermano de FTX, tenía pocos activos aparte de un puñado de fichas no líquidas que había inventado. Los clientes, asustados, empezaron a sacar participaciones. En pocos días hubo una estampida total de clientes y FTX dejó de satisfacer las solicitudes de retirada por falta de liquidez, pese a que los clientes aún tenían 8.000 millones de dólares.

Tras intentar frenéticamente captar fondos, Bankman-Fried declaró FTX en bancarrota. Con todo, la fiscalía ha acusado repetidamente a SBF de gestionar la empresa "como quien juega en el Monopoly", y el juez ha decretado que el empresario "sabía que lo estaba haciendo mal", pese a "ser una persona muy inteligente con delirios de convertirse en muy influyente económica y políticamente en Estados Unidos".

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