Trump amenaza con "cortar las relaciones comerciales" con la UE si se asocia con Canadá
El presidente estadounidense advierte que podría aplicar medidas "severas" si considera que la asociación entre Bruselas y Ottawa es un "acto hostil"
WashingtonEl presidente estadounidense, Donald Trump, ha amenazado con aumentar los aranceles o incluso "cortar las relaciones comerciales" con la UE si culmina su proyecto para asociarse con Canadá. Como es costumbre, el magnate ha soltado la grave afirmación de manera casual y sin dar más detalles, mientras contestaba a las preguntas de los periodistas de camino a un mitin en Carolina del Norte.
Trump considera que la oferta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Ottawa para convertirse en el primer miembro asociado de la UE podría ser "un acto hostil". "Si lo hacen, y considero mínimamente que se trata de un acto hostil, impondré aranceles muy severos o llegaré a cortar el comercio con Europa en muchos ámbitos. Por lo tanto, si lo hacen, si Europa lo hace con mala intención (si es con buena intención, no hay problema), impondremos aranceles muy elevados a Europa", ha afirmado Trump.
Los condicionales que pueblan la advertencia son, como mínimo, un toque de atención antes del discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en la Eurocámara, que ha tenido lugar este jueves. Desde finales de agosto que Ottawa ha decidido plantar cara a Washington y marcarle a Trump el límite de sus dinámicas chantajistas. El acuerdo comercial que los dos países llevaba semanas negociando naufragó después de que Carney se levantara de la mesa acusando a Washington de querer "comprometer la soberanía" de su país. "Si te atacan estás en guerra", dijo entonces el dirigente canadiense.
Bruselas ha respondido con una moderación habitual y se ha limitado a subrayar que la propuesta de fortalecer la alianza con Canadá "no va en contra de nadie, sino a favor de nuestra fuerza conjunta". Unas palabras que pronunció el miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante el discurso sobre el estado de la Unión y que ha vuelto a utilizar el primer ministro canadiense este jueves desde Estrasburgo.
En un sentido discurso a la nación, Carney anunció a finales de verano que se embarcaba en una guerra comercial de desgaste con su vecino, con una respuesta proporcional a los aranceles del 50% con los cuales había amenazado el magnate. Los nuevos gravámenes sobre los bienes estadounidenses se estiman en unos 20.000 millones de dólares anuales, exactamente el mismo valor que los de EE. UU. sobre las importaciones canadienses.
El golpe sobre la mesa de Carney hizo levantar algunas cejas entre los otros países que también sufren la guerra comercial de Trump, entre ellos los europeos. En medio del deterioro de las relaciones con Washington, Bruselas ve en Ottawa un nuevo posible aliado con quien hacer fuerza. No solo en materia comercial, sino también de defensa.
"El final de una historia bonita"
Canadá lleva más de un año y medio escuchando a Trump referirse a él como el estado número 51 de los Estados Unidos, mientras Europa reza para que el republicano olvide la obsesión de anexionarse Groenlandia. El temor a una posible acción hostil de las fuerzas estadounidenses provocó que Dinamarca enviara tropas a la isla ártica para dinamitar las pistas de aterrizaje si Trump decidía cumplir su amenaza. El plan secreto suponía que un miembro de la OTAN consideraba plausible que otro aliado le agrediera.
La Unión Europea no lo ha hecho tan explícito, pero ha llegado a la misma conclusión que verbalizó Carney en agosto: "Estados Unidos ha cambiado". La afirmación era el reverso de otra idea que se apresuró a defender el mandatario canadiense en Davos en enero, en la que hablaba del "final de una historia bonita y el inicio de una realidad brutal en la que la geopolítica entre las grandes potencias no está sujeta a ningún límite". Fue aquí donde defendió que "los otros países, en particular las potencias medianas como Canadá, no son impotentes" y "tienen la capacidad de construir un nuevo orden que encarne sus valores, como el respeto a los derechos humanos". Siete meses después, Von der Leyen ha contestado en diferido y le ha tendido la mano a Carney: "Me gustaría colaborar con usted para allanar el camino para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la UE".