Relaciones Unión Europea - Canadá

Canadá tiende la mano a la UE: "Un árbol cae en medio de esta tormenta; un bosque, resiste"

Mark Carney apuesta por reforzar la alianza con los Veintisiete con más cooperación en defensa, desarrollo de la IA y minerales críticos

El primer ministro canadiense, Mark Carney, se dirige al Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, este jueves.
17/09/2026 - 12:58 h.
3 min

BruselasLa última vez que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció un discurso ante un gran foro internacional, su mensaje sonó como una llamada de atención en los despachos de las capitales europeas. En plena escalada de tensiones con Donald Trump y una transformación del orden internacional, Carney proponía a las potencias medianas unir fuerzas para ganar margen de maniobra ante las grandes potencias. "Cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde la debilidad. (...) Esto no es soberanía. Es representar la soberanía mientras se acepta la subordinación", aseguraba en enero en Davos.

Ocho meses después, el primer ministro canadiense se ha dirigido a la sede de la Eurocámara en Estrasburgo con una propuesta europea sobre la mesa: convertir a Canadá en el primer miembro asociado de la Unión Europea, una fórmula que todavía no existe en los tratados europeos. Este jueves, Carney ha "acogido con satisfacción" la propuesta de Von der Leyen de fortalecer la relación con los Veintisiete con una "alianza para el futuro", a pesar de las amenazas del presidente estadounidense, que esta madrugada había avisado que cortaría las relaciones comerciales con la UE si consideraba este vínculo como "un acto hostil". "Canadá y Europa son fuertes por sí solos. Europa y Canadá son más fuertes juntos", ha sentenciado.

El líder canadiense ha detallado cómo, a su parecer, debe concretarse la alianza con la Unión Europea. El propósito no debe ser garantizar la "autosuficiencia" sino la "resiliencia colectiva". Así, ha defendido que la cooperación debe centrarse en "todo el espectro de capacidades estratégicas", tales como los minerales críticos, la capacidad industrial de defensa, la inteligencia artificial y la capacidad de computación, la seguridad energética, el espacio y los sistemas de pago.

El primer ministro canadiense ha puesto en valor lo que cree que su país puede ofrecer: una de las reservas de minerales críticos más grandes del mundo, grandes capacidades en los ámbitos del espacio, la inteligencia artificial y la computación cuántica, uno de los sistemas bancarios más sólidos, una geografía ártica única y un acceso privilegiado tanto a las redes atlánticas como a las del Pacífico. "Allí donde nuestras fortalezas son diferentes, se complementan. Allí donde se solapan, generan escala", ha afirmado.

También ha hecho notar que la participación de Canadá en el programa de intercambio Erasmus+ daría a los estudiantes "más oportunidades de estudiar en algunas de las mejores universidades del mundo, ampliar sus horizontes y construir estos vínculos duraderos que sostendrán nuestra alianza en el futuro".

"Nuevas tormentas"

El primer ministro canadiense ha comenzado su intervención evocando el bosque de Ettersberg, en la República de Weimar, donde el poeta alemán Goethe paseaba, y donde un roble llegó a llevar su nombre y a convertirse en un monumento a los ideales más elevados de la cultura europea: la razón y la libertad. Años más tarde, este árbol quedó capturado por el campo de concentración de Buchenwald, construido expresamente a su alrededor. De esta metáfora, Carney ha extraído un mensaje: la libertad no se gana de una vez por todas; "hay que defenderla cada día".

Hoy, nuestras sociedades "vuelven a estar sacudidas por nuevas tormentas", ha lamentado. El cambio climático, la erosión de las normas democráticas, la utilización del comercio y del derecho como instrumentos de coerción, la fragilidad de las cadenas de suministro y la manera en que las plataformas tecnológicas aspiran a controlar la sociedad son algunos de los retos que ha enumerado. En este contexto, "un árbol caerá en medio de esta tormenta; un bosque, no", ha expuesto.

Si bien no ha mencionado al presidente de los Estados Unidos en ningún momento, ha estado presente en todo el discurso del líder canadiense. Después de que el acuerdo comercial que negociaban naufragara este verano, ambos países han acabado imponiéndose aranceles mutuos del 50%. Para calmar las aguas, Carney ha dejado claro que la alianza no busca crear un "tercer bloque" ni convertirse en una potencia rival "con mejor educación". Sino que quiere reforzar la soberanía para evitar que "nadie, nadie" pueda controlar los mercados abiertos, las democracias o las libertades.

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