Elecciones, vivienda y Maricarmen
Las acampadas contra los desahucios y la muerte de Maricarmen Abascal, convertida en símbolo popular de la lucha por la vivienda, han marcado el pistoletazo de salida de la carrera hacia las elecciones a las Cortes. No hay duda de que, ahora mismo, el acceso a una vivienda digna es el problema principal de la sociedad catalana y española. La última encuesta del CIS, monográfica sobre el tema, no hace sino confirmar el clamor a favor de un cambio de políticas. La gente quiere soluciones: siete de cada diez ciudadanos están a favor de congelar los precios de los alquileres durante dos años, y también siete o más de siete de cada diez personas están a favor de dar más garantías a propietarios ante posibles impagos, de limitar los pisos turísticos y de subir los impuestos a los grandes tenedores.
Queda claro que el problema no es solo de las capas más vulnerables, sino que afecta de lleno a la clase media y tiene, además, un carácter intergeneracional. De manera que tanto los jóvenes como las personas mayores pueden verse, y se ven, afectados por la inseguridad habitacional, con casos trágicos como el de Maricarmen, cuya muerte en el hospital, a los 87 años, ha impactado en la opinión pública.
Este es el contexto en el que llegan las elecciones. La derecha y la ultraderecha querían que fuera la inmigración lo que marcara la agenda política. De hecho, cuando la inmigración domina el debate público, tienen todas las de ganar. De ahí que Sánchez, después de tropezar con la gestión de Ceuta y de verse acosado judicial y políticamente por los casos de corrupción, haya jugado fuerte para aprovechar –y capitalizar sin miramientos– el caso Maricarmen. Ha sacudido el tablero de juego. De entrada, lo ha conseguido. El ambiente ha cambiado. Fue veloz con los decretos de vivienda, que acabará sacando adelante (solo el primero) en la diputación permanente del Congreso, donde Junts no tiene voto. Existe, además, la convocatoria de la huelga general del 11 de noviembre centrada también en la vivienda, que mantendrá el tema en primera línea.
De repente, pues, Ceuta ha quedado atrás. El PP ha vetado este jueves, en el Senado y en la Asamblea y el Ayuntamiento de Madrid, los minutos de silencio propuestos por las izquierdas en recuerdo a la mujer fallecida dos semanas después de su desahucio. Y Vox directamente ha acusado a Sánchez de "matar" a Maricarmen.
La habilidad táctica de Sánchez es incuestionable. Habrá que ver, sin embargo, si este movimiento le permite recuperar terreno en las encuestas y movilizar a su votante en las urnas. De momento, en cualquier caso, quien hasta ahora estaba motivado era el votante de derechas. También habrá que ver si los grupos a la izquierda del PSOE también aprovechan la ola para rehacerse. La apuesta por una Ada Colau que viene precisamente del activismo por la vivienda encaja bien en este nuevo marco social y emocional. Una apuesta que también busca sumar las diferentes sensibilidades enfrentadas e ir más allá de Sumar. En especial, Colau aspira a encontrar una fórmula para sumar con el Podemos de Irene Montero. Pero por mucho que todos compartan el leitmotiv del derecho a la vivienda, no será fácil. La batalla electoral se ha teñido, ahora mismo, de lucha por la vivienda: ¿hasta qué punto beneficiará a Sánchez?