Los jóvenes, ¿víctimas de la IA?

La inteligencia artificial (IA) ya está cambiando nuestras vidas, sobre todo en el ámbito laboral y educacional. Ha irrumpido con una capacidad de penetración rápida y espectacular. Esta semana comienzan las pruebas de la selectividad para entrar a la universidad: la mayoría de estudiantes seguro que han utilizado la IA durante el bachillerato y para prepararse para la selectivitat. Es una herramienta en evolución que ellos ya tienen perfectamente incorporada a su día a día. En los trabajos, los adultos estamos notando lo mismo. En muchos casos también ya forma parte de nuestras rutinas.

El papa León XIV, que a partir de mañana visitará Cataluña, ha centrado su primera encíclica, Magnifica humanitas, precisamente en la IA, advirtiendo del peligro de que agudice los sesgos sociales y económicos y se convierta en una herramienta de dominio del capitalismo de plataforma por encima de la condición humana y de la libertad que le es –o le debería ser– intrínseca. Sin duda, la IA es una gran ayuda y estímulo si se pone al servicio de las personas, pero no si está en manos de unos pocos magnates tecnológicos con vocación de poder: existe el riesgo de ir de su mano hacia formas nuevas y sofisticadas de autoritarismo digital.

Cargando
No hay anuncios

Pero en un terreno más prosaico y a la vez más inmediato, existen otros riesgos. Por ejemplo, la adopción de la IA en el sector tecnológico catalán ya empieza a hacer estragos en la fuerza laboral, especialmente entre los más jóvenes. Según el último informe Digital talent overview, de la fundación Mobile World Capital Barcelona, las ofertas para trabajadores júnior entre las empresas TIC de Barcelona cayeron cerca de un 27% en 2025 en comparación con 2023. En cambio, en el mismo período ha crecido un 21,7% la demanda de empleados TIC con experiencia media, y un 15% la de perfiles sénior. O sea, las tareas de los perfiles júniors son las que se están automatizando con los chatbots de la IA. Las compañías digitales priorizan perfiles con más capacidad de ejecución, adaptación e integración en equipos ya consolidados. La conclusión es obvia: si no se da entrada a jóvenes preparados, ¿cómo podremos tener perfiles sénior en el futuro? ¿Estamos ante la posibilidad de una generación perdida? Los datos dicen que, hasta hace poco, un 10% de los becarios del sector TIC acababan siendo trabajadores, un porcentaje que se ha reducido a la mitad: 5%.

Cargando
No hay anuncios

La tecnología forma parte del éxito de la especie humana. Es un elemento troncal de nuestra cultura. Nos ha hecho evolucionar y nos ha dado el dominio del planeta Tierra. Una evolución no exenta de grandes crisis sociales, con ganadores y perdedores circunstanciales. Los cambios gigantescos que comportó la Revolución Industrial están bien estudiados. ¿Hacia dónde nos está llevando la revolución postindustrial de la IA? Es un interrogante que preocupa al Papa, preocupa a los jóvenes y nos debe preocupar a todos nosotros. Es una herramienta fabulosa si se usa para el progreso colectivo, si nos hace más autónomos y más libres –no más súbditos deshumanizados–, si sabemos generar energías verdes para alimentarla, si sabemos dialogar y beneficiarnos de su capacidad generativa, y si hacemos que respete la propiedad intelectual de los contenidos y los datos que la alimentan.