Pedro Sánchez se la juega a todo o nada
BarcelonaEl presidente español, Pedro Sánchez, ha visto una ventana de oportunidad en la votación que tumbó el viernes los decretos de vivienda y ha decidido lanzarse de cabeza. Tras un fin de semana de consultas, este lunes ha anunciado la convocatoria de elecciones anticipadas para el 29 de noviembre y ha convertido su comparecencia en el primer acto de lo que se prevé que será una larga precampaña. Sánchez ha pedido una mayoría más amplia para "doblegar a las élites" y ha instado a la ciudadanía a colocarse en el "lado bueno de la historia" ante lo que ha calificado como "la peor oposición de la historia de la democracia". Sánchez, pues, se la juega a un todo o nada presentándose como el defensor de las clases populares frente a los poderosos.
La convocatoria vendrá acompañada de la aprobación, este martes, de los decretos ley que fueron tumbados el viernes, y que esta vez sí podrán ser convalidados por la diputación permanente del Congreso, donde PP, Vox y Junts no suman mayoría. Esto permitirá a Sánchez dotar a su campaña electoral de un relato y un marco distintos de los que querría imponer la derecha, que son los casos de corrupción que afectan al PSOE y también la crisis de Ceuta y la inmigración. El hecho de que Isabel Díaz Ayuso y la extrema derecha ya hayan salido hoy a cuestionar el voto por correo y a agitar el fantasma de un pucherazo demuestra que estamos ante unas elecciones de alto voltaje. Lo cierto es que el electorado español está muy polarizado, una tendencia, por cierto, que cada vez es más habitual en el mundo, con elecciones que se deciden por pocos votos entre modelos antagónicos en los que habitualmente uno es de extrema derecha, como hemos visto este fin de semana en Brasil.
Visto desde el punto de vista del autogobierno de Cataluña, el adelanto, comprensible desde un punto de vista táctico, resulta especialmente frustrante. Entre las cosas que decaen hay no solo una reforma de la financiación que aportaría más recursos a Cataluña (4.700 millones, una inyección necesaria para financiar los servicios públicos), sino la condonación del 20% de la deuda del FLA, el proceso de traspaso de Rodalies que debía empezar por la R1, el traspaso de la Zona Franca –que es de titularidad estatal–, las gestiones para hacer que el catalán sea oficial en Europa o la comisión de investigación del 17-A. Resulta especialmente frustrante que todas estas cuestiones, que han requerido horas y horas de negociaciones, estén ahora en peligro por la poca diligencia del PSOE a la hora de aprobarlas.
En cualquier caso, estamos ante un nuevo choque entre las dos Españas de siempre. No hace falta decir que un gobierno del PP y Vox es un horizonte especialmente inquietante para Cataluña, pero la campaña debería ir más allá de avivar el miedo a estos dos partidos. Al fin y al cabo, la gente ya es muy consciente de lo que está en juego en estas elecciones y merece que se le hagan propuestas rigurosas para resolver sus problemas.