El precio del petróleo, la principal arma de Irán

BarcelonaEl primer comunicado público de Mojtaba Jamenei como líder supremo de Irán, leído por una voz femenina en los medios públicos, ha confirmado los peores temores para la economía mundial al afianzar que el estrecho de Ormuz continuará cerrado para presionar a Donald Trump y Estados Unidos. El precio del petróleo se ha convertido en la principal arma del régimen iraní en esta guerra y parece dispuesto a jugarla a fondo. De hecho, justo después de las palabras de Jamenei, el precio del petróleo volvió a subir por encima de los 100 euros, aunque después fluctuó.

El caso es que los consumidores de todo el mundo ya están notando en sus bolsillos los efectos de la guerra, básicamente con el aumento del precio del combustible, y especialmente del diesel. Si la guerra se alarga, el aumento de los costes se trasladará a toda la cadena de suministro hasta llegar al producto final. Este aumento de precios está castigando con dureza la base electoral de Trump en Estados Unidos, que le votó en gran parte por su promesa de centrarse en bajar los precios y no iniciar guerras en el extranjero. Los granjeros estadounidenses están viendo estos días como no solo sube el precio del gasóleo que hace funcionar a sus tractores, sino también el de los fertilizantes que necesitan, que transita en gran parte por el estrecho de Ormuz. Sus quejas están llegando a los congresistas y senadores republicanos, que se juegan el cargo en noviembre y que presionan a la Casa Blanca para que dé la intervención por finalizada.

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El problema es que Donald Trump no lo tendrá nada fácil para proclamar la victoria y justificar una retirada si el régimen se mantiene en Irán. El primer mensaje de Jamenei hijo ha tenido un objetivo muy claro, que es trasladar que el régimen teocrático sigue controlando el país y está dispuesto a plantar cara. Es cierto que parece que Jamenei está herido y que no le hemos visto la cara ni oído su voz, pero eso no quiere decir que el régimen no exista. El nuevo líder supremo ha advertido incluso a los países del Golfo de que la paz en la región no será posible mientras haya bases estadounidenses en sus territorios. Todo ello dibuja un panorama de máxima incertidumbre, ya que si bien es cierto que el poderío militar iraní puede haber quedado parcialmente destruido por los bombardeos, no hay ninguna señal que indique que el régimen esté a punto de hundirse, sino todo lo contrario. Cada día, de hecho, Irán lanza cientos de cohetes y misiles en los países del Golfo e Israel, y castiga también a los barcos que se atreven a atravesar el estrecho.

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De hecho, los líderes iraníes parecen convencidos de que Trump no podrá soportar la presión de un petróleo disparado y no tendrá más remedio, tarde o temprano, que retirarse. El peligro actual no es solo que la guerra no logre ninguno de los objetivos que tenía Washington, sino que el régimen iraní se refuerce y la situación empeore para la población, que esperaba que, esta vez sí, los ayatolás cayesen y fuera posible la instauración de una democracia en Irán. Este final sería nefasto para Irán y para todo Oriente Medio, pero también demostraría a ojos de todos cómo puede llegar a ser de catastrófica la administración Trump.