Editorial

Sánchez tiene que ir más allá del "Y tú más"

Alberto Núñez Feijóo bajando a la tribuna de oradores del hemiciclo del Congreso
Act. hace 29 min
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BarcelonaEl Congreso de los Diputados ha vuelto a vivir este miércoles una de esas jornadas nefastas que hacen que la ciudadanía se aleje de la política. El cruce de reproches entre el presidente español, Pedro Sánchez, y el jefe de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, no ha aportado ninguna novedad y solo ha servido para ensuciar aún más el clima político, algo que, como bien han advertido algunos portavoces, beneficia sobre todo a la extrema derecha. En una democracia normal una sentencia como la del caso Ábalos, en un proceso judicial que ha sido sospechosamente rápido y unas penas que algunos juristas tildan de desproporcionadas, sería suficiente para hacer caer un gobierno. Pero es cierto que España tiene unas peculiaridades que explican tanto la resistencia de Pedro Sánchez a tirar la toalla como que ningún socio se plantee, hoy por hoy, apoyar una moción de censura junto al PP y Vox.

La primera es que ni el PP ni Vox pueden presentarse ante la ciudadanía como paladines de la lucha contra la corrupción, sino todo lo contrario. Recordemos que estos días se está juzgando el caso Kitchen, sobre el uso de la llamada policía patriótica para destruir pruebas en el caso Bárcenas. Una estructura que, por cierto, también sirvió para perseguir adversarios políticos. En marcha hay investigaciones que afectan a la pareja de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, por fraude fiscal y cobro de comisiones ilegales, y al exministro Cristóbal Montoro, que habría montado una consultora para ofrecer cambios legales a la carta. Y Vox ha expulsado a varios dirigentes que precisamente han denunciado prácticas corruptas del partido.

La segunda es que hay al menos una parte de los casos judiciales que acosan al PSOE que huelen a lawfare, como el que afecta a la mujer del presidente o al de su hermano. Por no hablar de la condena al fiscal general del Estado. Recordemos que la legislatura se inició con una imagen inédita: la de jueces manifestándose con sus togas contra la ley de amnistía, en una clara violación de la separación de poderes.

Y en tercer lugar porque la alternativa al gobierno Sánchez pasa en todos los casos por el concurso de la extrema derecha de Vox, tal como ya ha admitido el mismo Núñez Feijóo y vemos en diferentes gobiernos autonómicos. Por lo tanto, es lógico que haya preocupación entre los demócratas ante una más que posible incorporación de personas de esta ideología en puestos sensibles del gobierno del Estado, y más cuando estos sectores ya tienen una fuerte presencia en puestos como la magistratura, el alto funcionariado y las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Ahora bien, ante este panorama Sánchez no se puede limitar solo al "Y tú más". Si quiere tener alguna posibilidad de conservar el cargo, debe impulsar reformas de fondo contra la corrupción para ser creíble y cumplir los compromisos con los socios, singularmente la aprobación de la nueva financiación autonómica y el traspaso de las competencias en inmigración a Cataluña. Desplegar una agenda legislativa ambiciosa, que incluya también un proyecto de presupuestos, es la única vía para impedir que el final de la legislatura se convierta en un calvario.

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