Xi, más próximo a Putin que a Trump, se sitúa en el centro de la diplomacia

China se está convirtiendo en el epicentro de la diplomacia mundial. Se jactan de ello los medios oficiales y, efectivamente, parece que ahora mismo casi todo pasa por Pekín, aunque no queda claro que de ahí salga el desenlace de las muchas crisis que hay en el mundo. Estos días ha recibido la visita de Vladímir Putin, el líder ruso, y la semana pasada fue el turno de Donald Trump, el presidente de los Estados Unidos. En los últimos meses, Xi Jinping ha recibido a los líderes de Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España y Corea del Sur, por citar algunos, sin olvidar también la visita a principios de mes del ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi. Así pues, China tiene información de primera mano de todo lo que pasa, pero hasta ahora no se ha involucrado de manera directa, aunque deja entrever algunas pistas.

La más significativa es, seguramente, la de los comunicados conjuntos que ha firmado con Putin. Sin mencionar a Trump directamente, todo el documento está lleno de críticas a su política, con referencias a la "ley de la selva", a los "asesinatos" y "secuestros" de líderes legítimos –en referencia a Irán y Venezuela– o a la "interferencia" en el comercio internacional en relación con el cierre del estrecho de Ormuz. Sobra que Putin asuma sin vergüenza que está en el bando de los "estabilizadores" del orden mundial, pero todo ello se debe leer en el contexto de la "larga amistad" entre chinos y rusos, que no han parado de hacer demostraciones de su estrecha relación.

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Parece que ha habido interés por parte de las autoridades chinas en que la recepción de los dos líderes fuera equilibrada. Sin embargo, tanto en el talante como en la representación de los acuerdos pactados, parece que ha ganado Putin, con quien sí ha habido foto de la firma de los acuerdos pactados, a pesar de que tampoco ha conseguido todo lo que buscaba. El presidente ruso está en horas bajas por la crisis económica y por el retroceso en la guerra de Ucrania –Xi dijo a Trump que Putin se arrepentía ahora de haber invadido Ucrania, según reveló el Financial Times–, y uno de sus objetivos era conseguir la firma de un segundo oleoducto, el Fuerza de Siberia 2, que se ha vuelto a posponer. Trump, sin embargo, aún consiguió menos. A pesar de su triunfalismo, el resultado de su viaje incluso fue considerado un fracaso por algunos analistas, ya que no se concretaron muchos acuerdos. La parte china confirmó el miércoles que se ha acordado reanudar la importación de carne de vacuno estadounidense y también la compra de unos 200 aviones Boeing. Trump, sin embargo, hablaba de grandes acuerdos que de momento no se han concretado mucho.

Es difícil interpretar qué movimientos está haciendo realmente ahora mismo China, tanto para presionar a Irán y a los Estados Unidos para acabar con el conflicto que tiene paralizado el tráfico en Ormuz como para contribuir también a detener los conflictos en Ucrania y Gaza, o incluso para sustituir el papel estadounidense en el aspecto humanitario en África u otros lugares. Está por ver si tendrá capacidad para liderar o coliderar el orden mundial haciendo el sorpasso a los Estados Unidos, tanto militarmente como económicamente. Lo que sí se sabe a ciencia cierta, sin embargo, es que de momento está ganado el relato de potencia diplomática. Y eso no es poca cosa.