El mensaje papal y la política migratoria europea
BarcelonaSi el viaje papal a España tenía un mensaje de fondo, este es el que se ha producido este jueves en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. Allí, junto a dos migrantes supervivientes de las travesías desde África, León XIV ha lanzado al mar un ramo de flores en recuerdo de los miles de personas que cada año mueren en el Atlántico intentando llegar al archipiélago. Según los datos de la ONG Caminando Fronteras, desde principios de año ya han muerto 635 personas. En este escenario, las palabras del pontífice han sido muy contundentes justo el día en que entra en vigor el llamado Pacto Migratorio en la Unión Europea: "La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera –ha recordado–. ¿Qué queda, de nuestra humanidad?", se ha preguntado.
Lamentablemente, el curso de las políticas europeas, impulsadas por los gobiernos conservadores pero también por algún socialdemócrata como el danés, parece que va en la dirección opuesta. El paquete legislativo que entra en vigor este viernes es un compendio de medidas que busca precisamente poner más trabas al asilo. ¿Y cómo lo hace? Pues básicamente rebajando los estándares europeos en materia de derechos humanos. Así, se amplía el tiempo que se podrá detener a una persona en la frontera, se aumentan las causas que podrán servir para justificar excepciones en la aplicación de los plazos del derecho de asilo y se potenciarán los acuerdos con terceros países para que se queden los inmigrantes antes de que lleguen a la UE. En los próximos meses, además, se quiere empezar a abrir centros de detención de inmigrantes en terceros países al estilo del que la Italia de Meloni ha abierto en Albania.
Precisamente, la abogada general del TJUE ha emitido un dictamen este jueves con el que en la práctica tumba estos centros, ya que pone una serie de condiciones para adaptarse al derecho comunitario que son casi imposibles de cumplir. La abogada pone el acento en el hecho de que la detención debe ser compatible con el derecho procesal, y esto quiere decir que las personas detenidas deben tener acceso fácil a abogados y familia, cosa que no se cumpliría en el caso de estos centros, cuya filosofía se basa en alejar al máximo a los inmigrantes.
El discurso del Papa tiene una especial trascendencia porque vuelve a poner en el centro una de las principales aportaciones culturales de Occidente al mundo, que es el humanismo cristiano, con el principio de la igualdad de todos los seres humanos por encima de nacionalidades, razas, lenguas o religiones. Este es un pilar básico de la Unión Europea, y está en peligro por el auge de la extrema derecha en un contexto de profundos cambios demográficos debido a un cóctel formado por la baja natalidad europea, la necesidad de mano de obra y las múltiples crisis, ya sean bélicas o climáticas, que asolan el Tercer Mundo. Y es aquí donde León XIV pone a los cristianos europeos delante del espejo y los conmina a volver a los principios más básicos de la doctrina. Y para convertir el mensaje de Jesús no en palabras vacías sino en acciones y decisiones concretas.