Juan Antonio Flecha: “Ciclista es quien vive la vida con bici, no solo quien hace deporte”
Ciclista
Gavá Mar / CastelldefelsHemos quedado a las nueve y media de la mañana en Castelldefels, pero llego tarde después de una hora de retenciones en la AP-7 y la ronda de Dalt. Me llama el fotógrafo, en Pau de la Calle, un poco sobresaltado: Juan Antonio Flecha (Junín, Argentina, 1977) ya ha pasado, como su apellido indica, como una flecha, con las dos hijas sentadas detrás de la bicicleta. Lo engancho justo cuando acaba de dejarlas en la escuela, en Gavà Mar. Desde allí pedalearemos hasta su casa, donde le espera la grabación de un pódcast.
Flecha es uno de los ciclistas más singulares de su generación. Especialista en las clásicas del norte, aquellas grandes carreras de un día que exigen fuerza, técnica y una capacidad extraordinaria para leer la carrera, subió tres veces al podio de la París-Roubaix y ganó una etapa del Tour de Francia. Pero su prestigio iba mucho más allá del palmarés: era de aquellos corredores que cualquier director deportivo quería tener en su equipo por su generosidad e inteligencia táctica. En 2013 se retiró del deporte profesional, pero no del ciclismo. Porque si algo me dejará clara durante todo el recorrido es que “ciclista es quien vive la vida en bicicleta, no solo quien hace deporte”.
Y predica siempre que puede con el ejemplo. Cuando tiene que ir a Madrid para comentar una carrera, llega pedaleando hasta la estación de Sants, desmonta las ruedas de la bicicleta, la guarda en una bolsa especial y continúa el viaje en AVE. Para él, combinar la bicicleta con el transporte público es la manera más natural de desplazarse. “Es muy cómodo. Incluso puedes pasar el control de seguridad con la bici. [...] Lo mejor es que, de vuelta, saliendo con media hora de margen siempre llego a tiempo a Atocha. La predicción del tiempo en bici es mucho más eficiente que en taxi”.
Educar la infancia
Hoy va con chanclas, sin licra y encima de una bicicleta eléctrica de carga de cola larga. Detrás hay espacio para que se sienten las dos hijas, protegidas por unas barras. También tiene otra de estilo holandés, con una caja de madera delante, pero estos días espera encontrar una cubierta de un tamaño poco habitual para reparar la rueda trasera. Cuando empezó a llevar a las hijas pedaleando a la escuela, hace cinco años, aún eran pocas las familias que lo hacían. Ahora ya es una imagen mucho más habitual. Incluso cedió en el centro un punto de reparación para que otras familias pudieran solucionar pequeñas averías y perdieran el miedo a dar el paso.
“Cuando a mis hijas les pregunto qué quieren más, siempre me dicen la bici”, reflexiona. “Por el camino ven el mar, los pájaros, hablan y comparten un tiempo que dentro del coche no existiría –añade–. Hemos crecido con la idea de que la única opción era el coche y mis hijas están creciendo diferente”. En cinco años de escuela, como máximo han cogido el automóvil una decena de veces para ir hasta el centro educativo, a unos cinco kilómetros de distancia. Circular en bicicleta con Flecha es fijarse en todas las intersecciones y la continuidad del espacio preferente para bicicletas, porque defiende que una buena infraestructura es clave para que más gente abrace el ciclismo.
No puede entender que el carril bici que recorre la costa de Gavà se acabe al llegar al paseo Marítimo de Castelldefels. Un cartel lo anuncia: prohibido bicicletas. Todavía son visibles las líneas del carril bici que se borró hace diez años. “Ahora hay cuatro carriles para el coche, compartidos con las bicicletas, que deben vigilar con los coches que aparcan en batería. Una autopista al lado de otra autopista –censura–. Es un paso atrás en la movilidad. No puedes decir a la gente que estará segura en un carril compartido”.
El futuro de la movilidad
Frente a las dificultades dentro de Castelldefels, Flecha pone de ejemplo la realidad de la Bicivia 7, un eje ciclista metropolitano que conecta de manera segura por el interior, de forma segregada de los coches, con Gavà, Viladecans, Sant Boi y Cornellà. “Tanto la AMBici como la Bicivia están cambiando la realidad para muchos trabajadores del Baix Llobregat, que pueden moverse en bicicleta o patinete de forma segura hasta su trabajo”, señala.
Acabamos la conversación donde la habíamos empezado: encima de la bicicleta. Porque, para Flecha, el ciclismo no se acaba cuando se cuelga un dorsal. Empieza, precisamente, cuando la bicicleta pasa a formar parte de todos los otros momentos de la vida.
- La bicicleta es... Lo es todo. Una herramienta para moverme que me facilita la vida, pero también un juguete.
- ¿Qué te ha enseñado? ¡Todavía me tiene que enseñar muchas cosas!
- ¿Y para tus hijas, qué es? A ellas les viene de serie. Vamos cada día a la escuela en bici. Hemos ido en coche un máximo de diez veces en cinco años.
- ¿Te mueves por todas partes en bici? Tanto como puedo. Voy de Castelldefels a la estación de Sants en bici y cojo el AVE para ir a Madrid. Lo mismo cuando cojo un vuelo en el aeropuerto.
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