Cataluña juega fuerte. En poco más de una década, el videojuego ha pasado de ser una actividad periférica a convertirse en una industria cultural con proyección internacional. A su alrededor se ha tejido un ecosistema que combina estudios independientes y multinacionales, talento formado en las universidades, inversión, incubadoras, eventos y políticas públicas. Pero también hay desequilibrios y un contexto global de incertidumbre, marcado por los despidos, los cierres de estudios, la concentración empresarial y la irrupción de la inteligencia artificial generativa. El reto es consolidar el sector sin perder talento y proyectos.
Junto a los grandes actores hay estudios capaces de crear propiedad intelectual con proyección mundial. Nomada Studio convirtió Gris en un fenómeno internacional y consolidó la trayectoria con Neva. Herobeat obtuvo un BAFTA con Endling: extinction is forever. Piccolo Studio, Studio Koba y Baroque Decay son otros exponentes de la creación independiente catalana.
El indie es una parte esencial del ecosistema. La evolución del encuentro IndieDevDay es una muestra de ello: convertido en 2025 en BCN Game Fest, reunió a más de 17.000 asistentes, 180 estudios independientes, más de 200 videojuegos y más de 40 publishers y acogió más de 1.200 reuniones de negocio.
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Entre los pequeños estudios y las grandes multinacionales existe, sin embargo, un espacio clave para la maduración del sector. "Uno de los principales retos del sector es consolidar este grueso de empresas medianas", señala Marisol López, directora general de innovación y cultura digital del Departamento de Cultura. Es necesario que más estudios puedan "publicar un segundo, un tercer o un cuarto videojuego, aumentar su estructura profesional y consolidar proyectos con recorrido".
DeviCAT: crear red para hacer industria
DeviCAT, la Asociación de Desarrolladores y Editores de Videojuegos en Cataluña, nació en 2012 para articular una voz común del sector ante las administraciones. Integrada desde 2017 en la Federación de Productores Audiovisuales PROA, mantiene su independencia y trabaja para vertebrar el ecosistema catalán del videojuego, conectando empresas, instituciones, centros formativos y profesionales.
La asociación actúa como espacio de interlocución, conocimiento y conexión. Los Encuentros Mensuales y la colaboración con incubadoras, centros educativos e iniciativas como GameBCN facilitan contactos y oportunidades. También trabaja para acercar la formación a las necesidades de la industria e impulsar la internacionalización, el acceso a la financiación, a los editores y a los mercados. "Más que hablar solo de perfiles concretos, creemos que hace falta reforzar la experiencia práctica: trabajar en equipos multidisciplinares, entender los procesos y las herramientas de un estudio, cumplir plazos, iterar, recibir feedback y llevar un proyecto hasta un nivel profesional", explica Daniel Del Amor, coordinador de DeviCAT.
Para Del Amor, empresas y centros formativos deben mantener "un diálogo permanente" para que los planes de estudios evolucionen al ritmo de la industria. Crear un buen videojuego y construir una empresa sostenible son retos diferentes: hay que reforzar conocimientos de gestión, financiación, marketing, publicación, desarrollo de negocio e internacionalización.
DeviCAT defiende el videojuego como una industria cultural, tecnológica y económica y pone el foco en la consolidación empresarial: "El objetivo debería ser que en Cataluña no solo nacieran muchos estudios, sino que cada vez hubiera más que pudieran consolidarse, crecer y mantener la propiedad de sus proyectos y de su IP".
Esta consolidación está vinculada a la capacidad de retener talento. "Las políticas de talento y las políticas de consolidación empresarial están muy relacionadas", señala Del Amor. Por eso, la asociación reclama instrumentos de financiación adaptados a los ciclos de desarrollo, apoyo a la internacionalización y a la creación de IP propia, incentivos a la inversión privada y medidas que favorezcan el crecimiento de los estudios.
Hacer industria es también reforzar las conexiones dentro del sector. "Compartir experiencias, conocimiento y contactos entre estudios de diferentes dimensiones puede ser enormemente útil", afirma Del Amor. Cataluña dispone de un ecosistema potente; el reto es que esta potencia se traduzca en más empresas capaces de consolidarse y competir internacionalmente.
El mercado de un estudio de videojuegos es mundial desde el primer día. En 2023, Europa occidental concentraba el 64% del mercado de los videojuegos catalanes y el resto del mundo, el 36%. Pero el sector mantiene un fuerte desequilibrio empresarial: el 47% de los estudios facturan menos de 200.000 euros, mientras que las empresas de más de 50 millones concentran el 55% de la facturación.
Ahora el Departamento de Cultura prepara una nueva etapa. "Próximamente presentaremos el Plan estratégico del videojuego en Cataluña para los próximos años", anuncia López. Elaborado con más de cuarenta profesionales del sector, será, según la directora general, "un plan plural y compartido", que no deberá ejecutar solo la Administración.
La política pública también debe acompañar las transformaciones tecnológicas. El Departamento monitoriza el impacto de la inteligencia artificial, que el sector percibe como una herramienta con potencial en el prototipado y las fases iniciales de diseño, pero que también genera interrogantes sobre los procesos creativos y de producción. López considera que esta transformación todavía está en evolución y requerirá seguimiento.
Los datos dibujan un ecosistema con masa crítica, talento, capacidad exportadora y presencia internacional, pero también con una alta concentración territorial, una estructura empresarial polarizada y dificultades para financiar y escalar proyectos. Cataluña juega entre las principales plazas europeas del videojuego; el reto es convertir esta posición en una industria más sólida y capaz de retener y hacer crecer el talento que genera.