Todo lo que hay que saber para una primera vez en el Palau
'Sala d'Assaig', el videopodcast de música y pensamiento del Palau de la Música, desmonta mitos y da consejos a quienes se estrenan por primera vez en el Palau de la mano de Ernest Prana y Mercedes Conde
Ernest Prana, músico, cantautor y creador de contenidos en las redes sociales, y Mercedes Conde, directora artística adjunta del Palau de la Música Catalana, conversan sobre su primera experiencia en el Palau. Aunque el Palau acoge conciertos de diversos géneros musicales, los conciertos de clásica son los que, por definición, guardan ciertos protocolos,a veces poco familiares para quienes aún no han disfrutado por primera vez. Deshacer tabúes y mostrar las excelencias de una experiencia inolvidable son algunos de los consejos que estos dos expertos dan a la audiencia. De telón de fondo suena la apertura de Los maestros cantores de Núremberg, una de las óperas más populares del repertorio de Richard Wagner.
Prana, que confiesa no haber ido aún a ningún concierto de música clásica en el Palau, pone sobre la mesa las inquietudes de todos aquellos que aún lo tienen como una asignatura pendiente. "Es como si no estuviera en el menú o en la carta de lo que podemos hacer. Y es extraño, porque cuando vas es impresionante", admite, después de haber asistido a conciertos de música moderna.
Mercedes Conde recuerda, en cambio, el impacto de su primera visita al Palau, cuando tenía nueve o diez años, viendo una suite del ballet Romeo y Julieta de Serguéi Prokófiev. Desde entonces, y hoy como directora artística adjunta de un espacio que conoce como nadie —con rituales que aún se mantienen por tradición—, relativiza algunos códigos, como el de la vestimenta. "Venir al Palau hoy en día es un acto mucho más libre, y se puede venir perfectamente con vaqueros o arreglado", explica. Aun así, confiesa que es partidaria de arreglarse un poco, porque le gusta "darle valor" a la experiencia.
El protocolo: dudas y consejos
Las dudas sobre el protocolo son habituales. ¿Cuándo debo aplaudir? ¿Puedo ir al baño? ¿Qué es lo correcto y qué no? "A un concierto moderno ya has ido y estás acostumbrado o te sientes más libre". En cambio, añade Ernest Prana, a un concierto de música clásica estás "en un entorno que no es el tuyo". A pesar de todo, la oportunidad de ir es de por sí, como dice, "un planazo". Este plan genial se traduce, en su caso, a bajar del Empordà donde vive para venir con su mujer, quizás arreglados y, seguramente, combinarlo con gastronomía. "Y si puede ser un restaurante que, además, encaje con lo que después iremos a ver", mucho mejor.
En el caso de Mercedes, "tomarte un tiempo para llegar tranquilamente" es condición sine qua non. "Si vienes a un concierto entre semana, quizás llegas muy justo. Pero si es posible programarlo y planificarlo como algo especial, entras en la atmósfera adecuada para acceder a la sala de conciertos". El Foyer modernista donde tomar algo, poder hablar del programa, incluso venir solo, son cosas irrenunciables.
Mercedes Conde habla también de la "desconexión" que ofrece el Palau. "El hecho de apagar el móvil, hacer silencio –que es muy importante en el mundo de la clásica– y preservar el ambiente en que se detiene el tiempo, hace que la música tome una dimensión que ni siquiera es temporal", una experiencia que "en nuestros días cada vez cuesta más de encontrar".
Para la directora artística, es imprescindible venir preparado. Conocer el programa y saber qué se escuchará puede convertir la experiencia en un momento aún más enriquecedor. Por este motivo, el Palau de la Música Catalana ofrece actividades, conferencias y cursos de todo tipo para ayudar a entender todo aquello que aporta un programa de música clásica, además de las cápsulas divulgativas disponibles en el Palau Digital. El objetivo, explica, "es acompañar al oyente para que pueda adentrarse mejor en este mundo del Palau". A pesar de ello, admite que, incluso sin esta preparación previa, la experiencia puede ser igualmente "maravillosa y transformadora".
Saber escoger y saber estar
El éxito de la visita pasa también por escoger bien, así que dejarse aconsejar es la mejor opción. "La gente coge una entrada para ver a Bad Bunny porque es lo que escucha cada día y no necesita plantearse a quién va a ver ni cómo. En cambio, miras la programación en el Palau y dices: voy a ver a Händel o lo que sea porque es lo que me suena, pero como no conoces nada de esto, tampoco sabes qué te atraerá", admite Prana.
Las recomendaciones son, como dice Conde, la base para poder acertar. Con una programación propia de más de 180 conciertos al año, la elección no parece misión imposible, teniendo en cuenta, además, la variedad de precios y de promociones, como la Grada Joven para menores de 35 años. Hay que tener presente, además, que el precio de la entrada a un concierto responde al coste de la producción, el caché de los artistas y todos los elementos que hacen posible la experiencia musical.
Una vez dentro de la sala de conciertos, hay que saber estar y la mejor actitud "es observar qué hacen los demás", comenta Mercedes Conde. Aplaudir cuando los demás aplaudan, escuchar cómo la orquesta empieza a afinar, cómo el concertino da el tono y se hace el silencio cuando el director sale, propiciará entrar en la dinámica del concierto. "Las dinámicas están muy establecidas y aunque la primera vez te puede sorprender, la segunda ya no lo hará tanto". Ante el peligro de equivocarse, el mejor consejo es la prudencia. Hay que saber, por ello, algunas de las reglas básicas. Como que en un concierto de lírica se aplaude después del final de cada ária y que en momentos de mucho lucimiento pueden haber aplausos espontáneos. En los sinfónicos raramente pasará.
La experta recomienda, además, guardar silencio cuando la orquesta está afinando. "Es un momento en que es bueno mantener el silencio o bien minimizar el ruido. ¿Por qué? Porque al final está entorpeciendo la capacidad de escucha de los músicos de la orquesta para encontrar la afinación adecuada". Una idea que Prana confirma desde su propia experiencia cuando le toca afinar la guitarra.
Cómo conectar y disfrutar
Con todo ya a punto, comienza el concierto. ¿Y qué hay que hacer? La escucha puede ser activa o pasiva: analítica, poniendo la atención en todo lo que pasa en el escenario, o bien sensorial, dejándose llevar. Como explica Mercedes Conde, "si conectas, la música te puede llevar a mundos magníficos, te puede conectar con recuerdos del pasado que te emocionan, te puede hacer llorar, te puede remover, te puede despertar la imaginación e incluso tener una idea brutal".
Pero ¿hay que ponerse nervioso cuando llega el silencio? No. Porque este silencio "es maravilloso". "Creo que el silencio es una parte indisoluble e imprescindible de la música y que, además, cuando se da, es un regalo", asegura. Saber disfrutar de un final en suspensión es una experiencia inigualable. "Si la gente ha conseguido entrar mucho en la música, eso hace que, incluso, casi físicamente, no pueda aplaudir. Es como si las manos tuvieran una energía que las repele, porque aquel silencio llena tanto como la música".
Los aplausos, sin embargo, acabaron certificando una velada completa.