Cubiertas de libros: el efecto 'Mona Lisa' y otros trucos

El Pol, el Nil, el Jan, el Roc y el Jacobo han quedado en el Sol Soler de la plaza del Sol de Gràcia para tomar unas cervezas. Nada más entrar, el Roc ha visto una chica que le ha llamado la atención.

–Mira qué chica más guapa allí, en aquella mesa –le ha dicho al Jacobo.

La chica está sentada en una de las mesas de la esquina con unas amigas. Se la ve contenta. Mientras sus amigos charlan entre ellos, el Roc no puede dejar de mirarla. Pasados unos minutos, la chica ha ido al baño. Lo ha hecho rápido, seria y prácticamente no ha levantado la cabeza. Cuando vuelve a la mesa, osa mirar tan solo un instante al Roc, que no la ha perdido de vista ni un solo segundo. La mirada de la chica, aunque fugaz, se encuentra con la del Roc.

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–Tío, me ha mirado, ¡me ha mirado! ¡Le molo!

–Ja, ja, ja –ríe el Jacobo–. No te hagas ilusiones, seguramente te ha mirado porque tú la mirabas; seguro que se sentía observada e instintivamente te la ha devuelto. Suele pasar. ¡No te emociones, chaval!

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Las cubiertas de los libros tienen imágenes y muchas de estas nos miran, tal como ha pasado siempre con las portadas de las revistas en los quioscos, en las cuales aparecen famosos y modelos que han sido fotografiados para crear el efecto Mona Lisa, que es cuando, te pongas donde te pongas, no te quitan la vista de encima. Esta técnica del “¡oye, tú, mírame, que te estoy mirando!” tiene un resultado inmediato en la venta, y es que el 79% de los lectores deciden la compra de un libro en función de la cubierta. Pero aparte del efecto mirada, hay otros que son determinantes en la decisión de compra. A los amantes del romance les atraen los colores pastel o el rojo pasión, las ilustraciones ligeras o las figuras humanas con actitudes emotivas. Los adictos al thriller y al misterio prefieren tipografías grandes y condensadas, y el negro, el azul oscuro o las sombras para generar tensión. La fantasía tiene muchos más ingredientes y acostumbran a ser cubiertas más complejas, con mundos imaginarios y simbolismos. Cuanto más detallada es la cubierta, más interés genera en los lectores de este género. Y después está el minimalismo, una de las tendencias más potentes, que consiste en el uso de un único elemento visual sobre un fondo limpio: en un thriller psicológico, una mancha de sangre en medio de una cubierta blanca para crear inquietud, y en una novela contemporánea, una cerilla o una mariposa que transmiten calidad intelectual y elegancia.

Así pues, los colores y las tipografías actúan como metadatos visuales que el cerebro procesa al instante. A todo esto se le pueden añadir otros aspectos determinantes, como aquellos lectores que no quieren correr ningún riesgo y buscan cubiertas que se parezcan a las de otros libros de los que ya han disfrutado, o el efecto objeto, especialmente en el mercado físico, donde la cubierta convierte el libro en un objeto de deseo. Muchos lectores admiten comprar estos libros solo porque "quedan bien en la estantería" o en la mesa del salón. Finalmente, las cubiertas también están sujetas a la visibilidad digital de las tiendas en línea, donde la imagen debe funcionar como una miniatura. Si el título no es legible o la imagen es demasiado confusa en tamaño pequeño, las ventas caen drásticamente.

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El Roc no conoció a la chica del Sol Soler, pero meses más tarde le parecerá que la voz cruza la calle de las Tres Señoras.