Cuerpo y Mente

"El cuerpo físico y el cuerpo emocional no se pueden separar"

La cirujana Gabriel Weston propone un particular viaje por el interior del cuerpo humano que pone a la persona en el centro

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25/05/2026
5 min

BarcelonaParece difícil imaginar que un libro sobre anatomía humana pueda ser entretenido, apasionado, emocionante y didáctico, pero Gabriel Weston, cirujana, escritora y divulgadora británica, lo ha conseguido con Con vida, publicado por Salamandra. El libro comienza con una detallada narración de una autopsia que ya nos pone en alerta de todo lo que podremos descubrir durante la lectura, y la declaración de intenciones de la autora llega muy pronto: explica que la ciencia solo tiene sentido si se puede vincular a algo personal. En este sentido, afirma que no se puede contemplar el cuerpo como una entidad puramente mecánica, sino que se debe mirar desde una perspectiva más humana. Weston es una mujer de letras que llegó al mundo de la medicina casi por casualidad y explica que decidió escribir el libro hace unos 10 años. "En un principio, lo quise escribir como cirujana que se había dado cuenta de que gran parte de la anatomía que usábamos y que aún se enseñaba en la facultad de medicina estaba desactualizada", dice. Y añade: "Como persona con formación artística, también tenía ganas de escribir un libro que sirviera de puente entre las artes y las ciencias. Quería mirar el cuerpo a través de esta doble lente".

A partir de esta premisa, Gabriel Weston propone mirar la anatomía con nuevos ojos, consciente de que conocer la ubicación exacta de cada parte del cuerpo puede marcar la diferencia entre salvar una vida o perderla. A partir de ahí, en cada capítulo va explicando todo tipo de aspectos científicos vinculados a los órganos de los que habla, y lo combina con experiencias profesionales y personales que hacen de este libro una propuesta totalmente diferente. "Convertirme en madre de un paciente, y ser yo misma una paciente, cambió mi relación con este libro y el material que estaba investigando y escribiendo. Ya no me parecía real escribir con la presunta autoridad que se otorga a los médicos. También quería escribir desde una posición de vulnerabilidad", reflexiona.

Mirar dentro del cuerpo

En los diferentes capítulos, la cirujana hace una explicación de cada órgano para entender cómo funciona, remarcando que las historias individuales importan. "Estamos viendo que los cuerpos físico y emocional no se pueden separar, cosa que queda demostrada poderosamente por nuestra comprensión reciente del eje intestino-cerebro. Los individuos son diferentes y ya no podemos aceptar el paradigma de los hechos basados en cuerpos blancos y masculinos, ya que estos hechos no nos sirven para todos. Sin olvidar que somos humanos, y cualquier interacción médico-paciente que no tenga este principio en su núcleo es inadecuada en todos los sentidos posibles", asegura Weston.

La autora de Con vida se describe como una mujer de letras que se convirtió en cirujana, y reconoce que esta inclinación hacia la literatura influye en su enfoque en la medicina. "Creo que está en el centro de todas mis interacciones con los pacientes. Para mí, las historias son tan importantes como la cirugía. Mi trabajo es escuchar a los pacientes y ayudarles a articular su historia, no controlarla con mi propia agenda, como hacen la mayoría de los médicos. La literatura nos enseña empatía e imaginación, herramientas que creo que son tan importantes para un cirujano como unas manos estables y cuidadosas", afirma.

Navegar por las páginas del libro es también abrir una puerta a nuestro cuerpo, para descubrir cientos de cosas que quizás desconocíamos y que nos sorprenderán. Algunos ejemplos: ¿sabían que el esqueleto está formado por doscientas seis piezas diferentes? ¿Y que el hueso más pequeño del cuerpo humano es el estribo, uno de los tres pequeños huesos del oído medio que nos permiten oír? ¿O que si extendiéramos la piel sobre el suelo cubriría más de 2 m², que es la superficie necesaria para facilitar el paso del calor y la luz solar que necesitamos? ¿Y que los pechos son un órgano maravilloso capaz de transformar la sangre en leche? ¿O que entran 200 litros de sangre a los riñones cada 24 horas y que el hígado tiene más de 500 funciones vitales? Y una más: ¿que el corazón es el centro de una extensa red de 96.000 km de arterias y venas?

Pero no todo son datos científicos o curiosidades. La lectura de Con vida también invita a reflexionar sobre aspectos relevantes, como en el caso de los genitales. Gabriel Weston mantiene que habría que reescribir completamente la anatomía de los genitales, ya que todo lo que le enseñaron sobre esta parte del cuerpo se basaba en una oposición falsa, y no vale solo contraponer pene con vagina. En este sentido, recuerda que hay mucha ignorancia sobre los genitales femeninos, y esto afecta al placer y la salud de las mujeres. En el caso del útero, por ejemplo, lo reivindica como uno de los órganos más importantes más allá de la dicotomía corazón-cerebro, y recuerda que con ningún otro órgano mantenemos una relación tan viva que pide adaptación en cada etapa de la vida. Las mujeres siempre somos conscientes de que está ahí, sea por la menstruación, por el embarazo y el parto o por la menopausia.

En una respuesta anterior, Weston hacía referencia a la importancia del eje intestino-cerebro, y de ahí que dedique todo un capítulo a hablar del intestino, este órgano de nueve metros de longitud que va desde la boca hasta el ano y que es el órgano sensorial más grande que tenemos. Explica que el eje intestino-cerebro está formado por hasta 600 millones de neurones y que el intestino tiene más células inmunitarias que toda la resta del cuerpo junto. Aun así, el desconocimiento todavía es muy grande, ya que nueve de cada diez investigaciones sobre el intestino han sido publicadas en los últimos veinte años. En la misma línea podríamos situar el cerebro, un órgano que todavía esconde muchos secretos. Como explica la cirujana, es el órgano más cambiante que existe, con información en constante movimiento gracias a la sangre. Remarca que con apenas hace cien años que conocemos aspectos básicos de la fisiología del cerebro y que ha sido una enfermedad como la epilepsia la que ha ayudado mucho a entender cómo funciona. Para no olvidar que han hecho falta siglos para obtener una imagen decente del cerebro.

En definitiva, una lectura que trasluce la fascinación de la autora por el cuerpo humano. Una fascinación que Weston reconoce "que no se ha desvanecido en todos estos años y que comienza con una sensación de maravilla". "Siento esto con más fuerza cuando estoy en el quirófano y observo la belleza de nuestra anatomía al descubierto bajo las luces brillantes: los colores, la organización intrincada de nuestros tejidos, la cualidad inefable del cuerpo simplemente estando vivo –dice Weston–. Nunca me canso de intentar entenderlo y maravillarme de él".

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