Cuerpo y Mente

Cómo cuidar la salud cerebral

Consejos para evitar el deterioro cognitivo y ayudar a nuestro cerebro a envejecer de forma saludable

18/05/2026

BarcelonaUn 40% de los casos de demencia podrían evitarse o retrasarse con una buena prevención desde edades tempranas. Así lo afirma David Pérez Martínez, neurólogo con una larga experiencia profesional centrada en el estudio del deterioro cognitivo y el Alzheimer, que asegura que nunca es tarde (ni pronto) para empezar a cuidar nuestro cerebro. El neurólogo ha publicado recientemente el libro Cuida tu salud cerebral (Alienta Editorial), una guía con la que quiere ofrecer un enfoque práctico que acerque a los lectores la importancia de tener información al alcance para adoptar medidas preventivas. Una prevención que debemos hacer a lo largo de toda la vida, por lo que, en el libro, propone un plan de acción personal apto para todos los públicos. Afirma, rotundamente, que el desafío, más allá de tener información y conocimiento, es decidirse a actuar. Como explica Pérez, "desde hace diez o quince años sabemos que enfermedades como el Alzheimer no comienzan cuando empiezan los síntomas, sino que lo hacen mucho antes, probablemente quince o veinte años antes. Por lo tanto, si intervenimos pronto con medidas preventivas, podríamos intentar ralentizar el curso de este tipo de enfermedades o retrasar su aparición".

Según Pérez, es importante fortalecer la salud cerebral para compensar el envejecimiento. Reconoce que aún falta información para determinar cómo se originan los procesos de deterioro cognitivo, pero queda claro que es importante ofrecer un enfoque multidimensional y continuo en su prevención desde que nacemos y hasta la vejez. En este sentido, apunta que el nivel educativo tiene un papel fundamental y que se ha asociado una educación deficiente en la infancia y la adolescencia con un menor desarrollo de la reserva cognitiva, de ahí la importancia de la estimulación intelectual y el aprendizaje temprano. Por su parte, en las edades medias de la vida, entre los treinta y los sesenta años, es esencial cuidar aspectos como la hipertensión arterial, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol o la pérdida auditiva, factores que pueden desencadenar un deterioro cognitivo a largo plazo. En edades más avanzadas, influyen aspectos como el aislamiento social, la depresión, el sedentarismo, la diabetes, el tabaquismo y la exposición a la contaminación ambiental.

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El neurólogo apunta que "estas intervenciones funcionan en cualquier momento de la vida, incluso en la infancia. Hay datos que muestran cómo los niños que tienen menos traumas psicológicos, que tienen mejor alimentación o que tienen un nivel educativo superior, treinta, cuarenta o cincuenta años después tienen menos incidencia de demencias". Y esto se puede extrapolar a todas las etapas de la vida, porque se sabe que "incluso aquellos que tienen síntomas, aquellos que ya tienen un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, si son capaces de hacer ejercicio físico, estimulación cognitiva, controlar los factores de riesgo vascular o mejorar el sueño, tienen un pronóstico mucho mejor que aquellos que no lo hacen. Por lo tanto, nunca es tarde ni nunca es pronto para intentar hacer este tipo de intervenciones", reflexiona.

Factores de riesgo

Se estima que más de 55 millones de personas viven con demencia, una cifra que en 2050 se puede multiplicar por tres. Justo por ello, el neurólogo defiende poner al alcance de todos la información para que todos podamos adoptar medidas preventivas de forma consciente. Invertir en prevención puede evitar o retrasar significativamente la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, y esto pide caminar, con pasos progresivos, hacia un nuevo estilo de vida que incluya ejercicio físico regular, una nutrición equilibrada, la estimulación cognitiva, un buen descanso, así como mantener unas buenas relaciones sociales. El especialista explica que "hay que hacer un estilo de vida cerebro-saludable, pero sabiendo que no se puede cambiar de un día para otro de una manera radical. Debemos analizar qué es aquello que estamos haciendo bien y lo que hacemos mal. Y con todo este enfoque, y lo pongo en mi libro como una guía, intentar planificar retos a corto plazo. Sabemos que pequeños cambios tienen una repercusión importante, por tanto, debemos empezar por pequeños gestos que se van acumulando y que tienen un efecto beneficioso a largo plazo. De la misma manera que ahorramos para tener una jubilación financieramente saludable, debemos hacer intervenciones preventivas para tener una jubilación cognitivamente saludable". Afirma, positivo, que ahora tenemos una ventana de oportunidad para intentar evitar demencias de aquí a treinta años.

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En este sentido, Pérez, que es director del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz, insiste en el hecho de que el ejercicio físico tiene efectos beneficiosos sobre el sistema nervioso, por la capacidad de generar nuevas neuronas. Apunta que cuanta más cantidad e intensidad de ejercicio, más beneficios cognitivos y remarca que es útil tanto para personas sanas como para las que ya tienen deterioro. En la misma línea, insiste en la importancia del sueño y de un buen descanso para rejuvenecer el cerebro y destaca cuán relevantes son las relaciones sociales y disfrutar de un bienestar mental. También alerta, sin embargo, sobre el impacto negativo que tienen sobre la salud cerebral el estrés, la ansiedad y la depresión. En este contexto habla de los peligros de lo que denomina sedentarismo cognitivo, "que está muy relacionado con la aparición de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, que nos facilitan el acceso a muchas interacciones y a información de todo tipo, pero que no nos aportan gran valor porque no les prestamos atención. Son intervenciones que generan poca plasticidad neuronal, y también es probable que a largo plazo no generen una estimulación adecuada, como sí que la aportan la lectura, la discusión, la crítica, el juego...".

La prevalencia en España de la demencia se sitúa entre el 7% y el 10% en personas de más de 65 años, y de estas, entre el 60% y el 70% son casos de Alzheimer. Como recuerda el neurólogo, hoy día aún no hay un tratamiento más allá de aliviar síntomas, pero destaca el hecho de que se puede intervenir "en cualquier estadio de la enfermedad. Porque siempre tenemos intervenciones que mejorarán la calidad de vida del paciente y, especialmente, del cuidador. Porque no debemos olvidar que esta enfermedad no es una enfermedad de un paciente, es una enfermedad del núcleo familiar".

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Pérez Martínez habla de esta enfermedad como de una pandemia silenciosa, y recomienda estar atentos a los factores de riesgo y a las señales de alerta que pueden indicar que algo sucede, conscientes de la importancia de hacer un buen diagnóstico. En cuanto a los síntomas, destaca algunos relativos a la memoria, como repetir preguntas u olvidar citas importantes, otros que tienen que ver con las funciones ejecutivas, como la dificultad para llevar a cabo tareas cotidianas complejas o para planificar actividades, así como alteraciones en la orientación y el lenguaje, además de la pérdida de interés en actividades placenteras, aislamiento social y cambios en el estado de ánimo. Por todo ello, recuerda que es esencial consultar al médico cuando se detecten algunas de estas señales combinadas o que vayan empeorando con el tiempo, porque "si esperamos que el paciente haya ido evolucionando, la eficacia del tratamiento será mucho menor". Termina recordando un dato preocupante: un estudio muestra que la media de tiempo que tardan los pacientes europeos entre que tienen los síntomas hasta que van al médico de cabecera es de más de quince meses. Demasiado tiempo y demasiadas oportunidades de actuar perdidas.

Buenos hábitos contra el sedentarismo

Hacer pausas activas durante el díaIncorporar actividad física regular. Combinar actividad aeróbica moderada con ejercicios de fuerzaLimitar hábitos sedentarios como mirar la televisión o navegar por redes socialesUtilizar la tecnología para que nos ayude a movernosFomentar el ejercicio en grupo y actividades sociales como el baile o el yoga

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Alimentos beneficiosos para la salud cerebral

Frutas y verdurasBayas y frutos rojosFrutos secosPescados ricos en omega-3Aceite de oliva virgen extraCereales integralesCarnes magras