Replantar: cómo dar una segunda vida a los restos vegetales

La mayoría de vegetales que consumimos se pueden reproducir y convertirse en plantas para tener en casa

BarcelonaCultivar frutas, hierbas y verduras a partir de los restos vegetales es posible. Así lo defienden Paul Anderton y Robin Daily, más conocidos como Two Dirty Boys en Instagram, en su libro Replanta, que publica la editorial Cincotintas. Explican cómo los restos vegetales más habituales llevan en sus células la información necesaria para generar infinitas versiones de ellas mismas. Defienden, por ejemplo, que un pequeño fragmento vivo del resto de una hortaliza, por ejemplo, si se riega y se cuida, permite obtener una nueva versión revitalizada. ¿Cómo es posible? Pues por lo que se denomina propagación, el sistema según el cual, como explica el ingeniero agrónomo Josep Maria Vallès, la mayoría de vegetales se reproducen a partir de ellos mismos.

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La propuesta de Two Dirty Boys pasa por convertir algunos restos vegetales en plantas comestibles u ornamentales, y en este manual explican paso a paso como hacer rebrotar restos de patatas, por ejemplo, o como hacer germinar semillas. Según su parecer, apostar por esta práctica es provechoso y gratificante, es rentable, es bueno para el medio ambiente y es una buena manera de aprender. Y también es bonito, puesto que, como afirman en el libro, "cultivar vegetales en botes de vidrio o en macetas nos da la oportunidad de llenar la casa de vida nueva y energía positiva".

Josep Maria Vallès ve esta opción como un "divertimento" más que como una opción real de conseguir un huerto en nuestra cocina. "Sí que es cierto que puede haber productos, como la remolacha, que los puedes hacer arraigar partiendo de un trozo. Volverá a brotar, a pesar de que la producción se reducirá a un solo fruto más y como mucho te podrás comer las hojas. Y en otros casos, como la zanahoria, lo único que conseguirás es que saque hojas nuevas y haga flor". Ahora bien, aun así, Vallès ve positivas todo tipo de iniciativas y propuestas que permitan "acercarse al mundo de la agricultura urbana". "Una de las cosas interesantes de esta práctica –afirma Vallès– es que tiene un objetivo lúdico y pedagógico de acercamiento a la naturaleza y por eso todas estas propuestas experienciales son muy interesantes. Todo lo que sea tocar las plantas está muy bien, especialmente en entornos donde esto no siempre es fácil".

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Así pues, el ingeniero agrónomo encuentra interesante la propuesta si la planteamos como un entretenimiento y un aprendizaje. "En principio, lo podemos probar con muchos vegetales, gracias al hecho de que con cualquier parte de la planta la puedes volver a construir toda entera. Ahora bien, en la práctica no es tan sencillo como podría parecer". En la misma línea, Anderton y Daily afirman que puede ser una manera de irse familiarizando con lo que necesitan los diferentes tipos de plantas y de aprender a adaptar su entorno para favorecer su crecimiento.

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¿Una opción para reducir residuos?

Josep Maria Vallès cuestiona también que sea una opción que sirva para cambiar muchas cosas desde el punto de vista ecológico: "Al final hablamos de poca cosa, porque tienes un límite y los recursos que habrás usado para conseguirlo quizás tienen un coste demasiado elevado para el resultado obtenido. Si realmente queremos velar por el medio ambiente y reducir residuos de forma eficaz, vale más decantarse por una práctica como la autocompostaje".

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Así pues, el experto ve esta opción como un entretenimiento más y recuerda que si lo que queremos es iniciarnos en el cultivo de un huerto urbano, el mejor es optar por cultivar en jardineras o plataformas de cultivo que podamos poner en nuestros balcones o terrazas. Y da tres consejos de oro para tener unas mínimas garantías de éxito: "La primera pregunta, esencial, es si tienes luz del sol. Se tiene que buscar el rincón del balcón, del patio o de la azotea que tenga radiación solar directa, no basta con tener luz. Todas las hortalizas son de sol, algunas piden más o menos, pero todas la necesitan. Si tienes sol, el resto es fácil. El segundo paso es pensar cómo regarás, puesto que el agua es el otro elemento clave. Es un alimento para la planta, puesto que la necesita para hacer la fotosíntesis. En este sentido, tenemos que recordar que macetas, jardineras o contenedores secan enseguida la tierra, por lo cual siempre tendremos que tener presente el tema del agua, el sistema de riego que usaremos. Y el tercer tema es el espacio y, en caso de que sea una jardinera o una mesa de cultivo, es muy importante poner un buen sustrato". Si os animáis, Josep Maria Vallès recomienda empezar plantando lechugas, cebollas, burras y rábanos. "Para empezar son ideales. Piden poca tierra y por poco que las cuides un poco crecen. Sé que todo el mundo quiere poner tomateras y, si esta es la voluntad, vale más empezar con variedades cherry, o tener recipientes algo más grandes".

¿Cómo lo hacemos rebrotar?

Propuestas del libro 'Replanta'

Cebolla tierna

  1. Con unas tijeras de cocina o un cuchillo afilado, hay que cortar la base de las cebollas (2,5-5 cm). La intención es conservar las raíces y la parte blanca del bulbo para que la planta empiece a rebrotar inmediatamente.
  2. Elegiremos un recipiente de vidrio y lo llenaremos de guijarros o balas hasta una profundidad de 2,5 cm. Servirán para estabilizar las cebollas cuando crezcan.
  3. Introduciremos con cuidado las cebollas entre las piedras y añadiremos agua hasta cubrir las raíces.
  4. Pondremos el recipiente en un lugar soleado, como el alféizar de una ventana.
  5. Cada mañana habrá que escurrir y renovar el agua.
  6. En pocos días tienen que empezar a brotar por la parte superior. En un par de semanas las partes verdes de la cebolla habrán crecido y se podrán utilizar a la cocina.
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Menta

  1. Cogeremos un tallo sano de la menta y con un cuchillo afilado retiraremos las hojas más bajas hasta dejar el tercio inferior del tallo desnudo.
  2. Ponemos la menta en un bote de vidrio y pondremos agua limpia y fresca para sumergir el tallo.
  3. Hay que dejar el recipiente en un alféizar soleado y con un ambiente cálido y cambiarle el agua cada día.
  4. Pasados unos diez días habrá sacado nuevas raíces. Esto quiere decir que la podemos replantar en una maceta o en el jardín.
  5. Cuando haya arraigado bien en la tierra, se podrá ir cortando a medida que necesitéis e irá reviviendo.
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Lechuga

  1. Coged el corazón cortando la base entre 5 y 7,5 cm.
  2. Poned el corazón en un bote de vidrio y llenadlo con suficiente agua fresca para cubrir la base del corazón.
  3. Poned el esqueje en un lugar soleado y renovad el agua en días alternos.
  4. La planta rebrotará pronto mientras algunas partes del corazón se pueden ir poniendo marrones. Tendremos que irlas eliminando con cuidado con un cuchillo porque no desaprovechar el suministro de agua a la planta.
  5. A medida que crezcan las hojas nuevas se podrán ir consumiendo y, si lo queréis, se puede trasplantar el corazón a una maceta para conseguir un rebrote completo.
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Piña

  1. Cortad la parte superior de la piña, de forma que conservamos las hojas y un trozo de la parte inferior. Hay que eliminar todos los restos de fruta del interior y las hojas pequeñas más cercanas a la fruta.
  2. Pinchad la piña con palillo alrededor del tallo, allí donde crecían las hojas más bajas que habéis eliminado. Esta estructura permitirá mantener la piña en suspenso sobre el agua para que no se mojen las hojas.
  3. Poned la estructura en un bote y llenadlo con agua fresca porque la parte inferior del tallo quede sumergida.
  4. Colocadlo en un lugar cálido y soleado. La luz y la humedad son fundamentales para un resultado exitoso.
  5. En una semana tendrían que haber salido raíces en la base del esqueje. Es el momento de trasplantarlo a una maceta mediana que disponga de un buen drenaje y con un buen sustrato.
  6. Tened la planta en un lugar cálido y soleado y regadla regularmente, justo para mantener la tierra ligeramente húmeda.
  7. En unas semanas las hojas del esqueje tendrían que haberse estirado y ensanchado. Con el tiempo la planta se hará grande y, si todo va bien, un día nacerá una nueva piña del centro de la planta.