Bad Bunny: del niño que sufrió 'bullying' al hombre que abraza todas las causas nobles
Esta es la meteórica trayectoria de Benito Antonio Martínez Ocasio, el hombre que ha devuelto el orgullo al pueblo latino con solo 13 minutos de Super Bowl
BarcelonaAunque ahora todo el mundo sepa quién es Bad Bunny, pocos lo conocen. A pesar de que la mitad del mundo pueda decir su nombre real de principio a fin, pocos saben los detalles que definen la vida de Benito Antonio Martínez Ocasio, un cantante que ya hacía tiempo que arrasaba globalmente pero que después de haber convertido el espectáculo del intermedio de la Super Bowl en el mitin más bonito de todos los tiempos ya es mucho más que un artista. El intérprete de Tití me preguntó es desde esta semana un símbolo para la comunidad latina de todo el mundo. Especialmente, para las clases más populares, de las cuales nunca se ha olvidado. Como decía el mejor meme que hacían correr los latinos por las redes después de ver cómo Martínez había hecho cantar en castellano a todo EE.UU. durante 13 minutos: "Simón Bolívar could never". Y que personas de Latinoamérica digan esto significa que Bad Bunny ha cruzado de sobra el umbral que separa a un artista de un icono.
Bad Bunny, que se llama así porque de pequeño se disfrazó de conejo para una actividad escolar, no se ha olvidado nunca del lugar de donde viene, aunque con solo 31 años ya acumule un patrimonio estimado de 100 millones de dólares. Hijo de un camionero y de una maestra, el artista se sinceraba a principios de febrero en una entrevista: "Mi padre era camionero, yo solo tenía un par de zapatos, había necesidades, pero en mi casa nunca faltó el cariño". Aquel niño del barrio de Almirante Sur, en el municipio puertorriqueño de Vega Baja, todavía vive dentro del artista, que ha apoyado desde sus inicios a todas las causas nobles que se ha encontrado por el camino. Esto, que muchos hacen cuando no tienen repercusión y que después dejan de hacer cuando ya son conocidos porque quieren conseguir contratos publicitarios, tiene mucho mérito si nos atenemos al escenario político actual, más caliente que nunca con Donald Trump siempre como telón de fondo. De hecho, su compromiso político siempre lo ha enfrentado con el presidente naranja, tanto en el primer mandato como en el segundo, cuando ha llegado al clímax auspiciando un halftime show de la Super Bowl alternativo solo para boicotear el de Martínez.
"El primer recuerdo musical que tengo es comprando discos por catálogo. Mi madre tenía mucha música, me dejaba elegir uno o dos y me gustaba jugar con ellos. Me gustaba dibujar, pintar, escribir cuentos. Era muy artístico cuando era pequeño", explicaba en la mencionada entrevista, en la que celebraba haber "tenido una infancia bonita". "He vivido con mis dos padres; gracias a Dios, ellos todavía siguen vivos", recordaba el artista poco antes de tocar la cúspide del pop, actuando en el show musical más visto del mundo después de Eurovisión. De buen seguro, que el niño que cantaba en el coro de la iglesia de su pueblo no se lo habría pensado nunca.
Su 2016
Si Bad Bunny se hubiera sumado a la tendencia de Instagram de este último mes colgando fotos suyas del 2016, una de las que habría tenido que colgar es la de él trabajando en un supermercado o otra grabando música en casa para colgarla en SoundCloud cuando salía de la universidad, donde estudiaba comunicación audiovisual. Fue entonces cuando su tema Diles se hizo viral en aquella plataforma y un productor le dio su primera oportunidad, cosa que le permitió empezar a colaborar con otros artistas latinos hasta llegar a su primer gran tema en solitario: Soy peor. Poco después vendría un temazo –número 1 de Billboard– ni más ni menos que con Cardi B y con Drake: I like it. Seguirían estas colaboraciones su primer álbum de estudio, X 100pre, que se llevaría el Grammy latino al mejor disco del año de música urbana y entró en el ranking de Rolling Stone de los 500 mejores álbumes musicales de todos los tiempos. Sus éxitos siguieron in crescendo hasta ser escogido por JLo y Shakira para aparecer con ellas en el intermedio de la Super Bowl del 2020 que el establishment de EE.UU. las obligó a compartir a pesar de ser dos iconos femeninos latinas con identidad propia.
Sus álbumes posteriores fueron dejando de hablar de amor y deseo, como hacen la mayoría de canciones de su género, para embarcarse en temas más profundos e íntimos y también en cuestiones más sociales. El último, Debí tirar más fotos, es quizás el más representativo en este sentido gracias al tema que Martínez cedió a Ricky Martin para el show de esta semana: Lo que le pasó a Hawaii, que lamenta la norteamericanización de la cultura boricua y la gentrificación de su amada isla a manos del turismo masivo.
Compromiso también fuera de los escenarios
Este tono social de Martínez no solo estaba adherido a su faceta artística, sino también a su faceta personal. Cuando empezaba, en 2017, ya alzó la voz contra la desidia gubernamental de EE.UU. en Puerto Rico después de que impactara el huracán María, uno de los más destructivos de la historia moderna del Caribe. La camiseta que se puso para el concierto que se hizo para recaudar fondos para la reconstrucción de la isla –con el lema dedicado a Trump "¿Tú eras tuitero o presidente?"– todavía es recordada y aplaudida. También lo ha sido siempre su estética repleta de elementos tradicionalmente considerados femeninos como son uñas pintadas o protésicas, cabellos teñidos, faldas, joyas muy llamativas y una aproximación a la moda que lo ha llevado a ser invitado ni más ni menos que a la gala del Met, donde apareció con un sombrero de estilo jíbaro, el más famoso de Puerto Rico. Su estética, muchas veces calificada de queer friendly, es una de sus causas más visibles quizás porque lejos de haberse rendido ante los que le hacían bullying de pequeño porque tenía sobrepeso y por su estética, él ha decidido hacer campaña siempre por la libertad de expresión también en cuestiones estilísticas. Si algún niño se encuentra hoy en su situación tiene un referente en qué mirarse.
En 2019 también se puso del lado de los puertorriqueños que salieron a la calle a gritar contra Ricardo Rosselló, el gobernador de la isla, del cual habían trascendido unos chats misóginos y que señalaban la corrupción del político. Tampoco le pasó por alto el asesinato de la mujer transexual Alexa Ruiz, cuya dignidad defendió con una camiseta con el lema: "Mataron a Alexa, no a un hombre con falda". De hecho, siguiendo en esta línea, abogó por el empoderamiento femenino en el videoclip Yo perreo sola, donde apareció vestido más femenino que nunca. Posteriormente, también ha alzado la voz para apoyar el movimiento Black Lives Matter y ha publicado un cortometraje en el que el cineasta Jacobo Morales dialoga con el sapo concho –un sapo endémico de Puerto Rico en peligro de extinción– sobre los problemas de la isla. En su show de la Super Bowl –a la que a muchos ya solo nos nace decir Super Tazón– el adorable sapo concho también tuvo su singular presencia en las pantallas gigantes.
Discreto, a pesar de todo
A pesar de toda la atención mediática que ha recibido, Martínez ha conseguido mantener cierta privacidad. Cuando menos lo consiguió fue cuando salía con Kendall Jenner, la hermana Kardashian modelo. Compartieron momentos juntos en público entre 2023 y 2024. Quizás el hecho de que Jenner viva de su vida fue lo que desactivó la relación de Bad Bunny, que ha tenido dos novias puertorriqueñas con las que ha durado mucho tiempo. La primera fue Carliz de la Cruz Hernández, una de sus primeras relaciones conocidas, que duró de 2011 a 2017. Sus años universitarios. Tampoco fue corta su relación con la diseñadora de joyas Gabriela Berlingeri, con quien compartió una relación algo fluctuante entre 2017 y 2022.
Martínez, el mayor de tres hermanos, es una persona familiar que lleva la historia de casa en su vida artística. Esta semana ha generado mucha intriga el número 64 que llevaba estampado en la camiseta de Zara que escogió para el show. Finalmente, se ha revelado que es el año de nacimiento de su tío Cutito, hermano de su madre. Dice que de él aprendió todo lo que sabe de fútbol americano, y a él le dedicó la actuación. El hombre murió repentinamente hace dos años sin que el cantante pudiera llevarlo nunca a ver una Super Bowl en directo, su sueño. El beso que al principio de la actuación lanzó al cielo era para él. El apellido que llevaba en la camiseta era el de su madre. Parece que desde el Olimpo musical del mainstream, Bad Bunny tuvo un pensamiento para todos. Incluso para el sapo concho. Memorable espectáculo de un memorable personaje al que será delicioso seguir viendo transitar por la vida pop. Pensar en todo lo que le queda por decir y la manera que encontrará para decirlo es un rayo de luz en plena era de la oscuridad.