Cabaret Pop

No pasen pena por los famosos, por favor...

Los que a menudo reivindican con furia su derecho a la intimidad lo aprovechan descaradamente para hacer caja cuando les apetece, aunque sea agarrándose a sus episodios más trágicos

Irene Rosales con Kiko Rivera en una imagen de archivo
21/06/2026
5 min

BarcelonaSiempre me ha resultado sorprendente la postura de aquellas personas que se posicionan firmemente en contra de los reporteros asfálticos de la prensa rosa, que hacen preguntas a los famosos a pie de calle. Personas que defienden que la sociedad en general y los medios de comunicación en particular deberían "dejar vivir" a los famosos. La verdad es que cuando los veo tan exaltados contra la prensa rosa pienso que ojalá existiera la posibilidad de hacer desaparecer de repente y por completo la fama de estas personas famosas tan asediadas. Sería muy, muy gracioso ver cómo quizás un mes después de no conseguir ganarse la vida solos ni por casualidad y de no sentirse reconocidos en ningún sitio, se pondrían a hacer lo que fuera para recuperar el estatus perdido. Maldicirían para recuperar la insoportable compañía de los paparazzis.

Solo por poner un ejemplo reciente de esto, podemos hablar de Alejandra Rubio, nieta de la gran María Teresa Campos e hija de Terelu. Esta joven, de 26 años, abandonó la televisión recientemente porque no podía soportar más la presión que le suponía trabajar allí. La salida fue a finales de marzo y sine die, aunque ella no sepa qué significa eso. Esta decisión, que cuando lo explicó sonaba a amenaza, acabó convertida en un chiste, ya que dos meses después ya volvía a estar sentada en el lugar que tan mal la hacía sentir. ¿Quizás el empobrecimiento inmediato o verse a sí misma levantando un proyecto por ella misma la hicieron recapacitar? Quién sabe...

Lo que sí que podemos saber es el éxito que ha tenido su primera –¿y última?– obra literaria: Si decido arriesgarme. Esta novela romántica, que ha gozado de una enorme promoción mediática los meses previos a su lanzamiento, ha vendido 1.277 ejemplares, lo que le habría reportado a la autora aproximadamente 2.000 euros, según informaban recientemente en Telecinco. Esta cantidad es la repercusión económica que han tenido los dos años que dice que ha invertido en escribirla. Ya querrían muchos autores estas ventas... Pero en su caso, con todo el apoyo mediático recibido, es difícil de calificar de éxito. Resumiendo: aún suerte de la fama que le ha apaciguado el fracaso –sin campaña quizá no habría vendido ninguno– y aún suerte que la fama le ha permitido volver a encontrar trabajo de personaje televisivo rápidamente. Será difícil que la prensa y la gente se olviden de ella y la "dejen vivir" si no para de acudir a la televisión para pelearse con gente de su familia o, a falta de parentela, cualquier otro sujeto en directo.

Patrimonio global

Pero no piensen que eso de vivir de las regalías de la fama heredada y decir mientras tanto que la prensa te maltrata es patrimonio exclusivo de España. Hay ejemplos internacionales. Desde que se casó con la heredera y eterna aspirante a actriz Nicola Peltz, Brooklyn Beckham vive un enfrentamiento público creciente con su familia biológica. Una serie de agravios difíciles de entender con los de su casa –que él no ha conseguido explicar de manera clara– le han llevado a no tener ningún tipo de relación con ellos. Tan grave es todo que esta semana David Beckham se ha convertido en el primer futbolista de la historia en conseguir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y su primogénito no ha acudido. Y eso que desde que se casó vive en Los Ángeles. El futbolista retirado ha estado acompañado por todos sus hijos, su esposa, y también por amigos como Eva Longoria o Tom Cruise. Pero de Brooklyn y su mujer, ni rastro.

A pesar de no encontrar un momento para ir a saludar a toda su familia, Brooklyn sí ha tenido presente a su padre para facturar. Y es que aprovechando el foco de su padre ha hecho fortuna –nunca mejor dicho– un anuncio protagonizado por él en el que aparece mirando el Mundial de fútbol solo en casa. "Probablemente os preguntaréis por qué estoy viendo la Copa Mundial de la FIFA 2026 desde casa", se pregunta irónico este joven de 27 años, de profesión exmodelo, exfotógrafo y chef sin restaurante. En el anuncio, compartido en Instagram, los anunciantes han escrito en los comentarios: "Nos imaginamos por qué estás viendo esto desde casa..." Esto entre los comentarios de los usuarios que lo critican por hacer caja a costa de una familia que dice que siempre lo ha expuesto a los medios excesivamente.

Este anuncio de impacto global, que se basa únicamente en la disputa de Brooklyn con su familia, contrasta con el comunicado que emitió él en enero en relación a todo este show de escala planetaria que tienen organizado. "Lo único que queremos es paz, privacidad y felicidad para nosotros y para nuestra futura familia", decía entonces el joven, que ahora parece que ya ha cambiado de idea y que prefiere guerra y publicidad para él y su futura familia. Quizás en casa le han dicho que tiene que hacer alguna aportación económica, ya que debe tener gustos caros de mantener y los padres le deben haber cerrado el grifo hace tiempo. Anda que, en vez de destacar en diversas disciplinas como sus padres, el enfadado Brooklyn Beckham ha decidido destacar solo por exprimir este apellido que tanto odia.

Tal harás, tal encontrarás...

También esta semana hemos disfrutado de un show de apellidos épicos y de pocos éxitos profesionales made in Spain. Se trata del anuncio que la exmujer de Kiko Rivera Pantoja –a.k.a. Paquirrín para toda una generación– ha protagonizado para la marca Grefusa. Irene Rosales ha sido fichada para anunciar sus bolsitas de frutos secos mezclados, conocidos popularmente como mix. Después de una ruptura muy mediática –11 años juntos, 9 de casados y dos hijas en común– y con Kiko criticándola públicamente por todo –previo cheque– en cualquier medio que se prestase, la ex de Rivera se ha empoderado y ha protagonizado el anuncio en cuestión, que tiene un eslogan imbatible. "Un mix con un mal kiko es un mal mix. [...] Elige Grefusa Mix, elige el mejor kiko", dice irónica en la campaña.

Evidentemente, el hijo de la Pantoja se ha enfadado y ha emitido un comunicado seguramente porque no era capaz de entender que si se indignaba en público haría que esta campaña que tanto odia aún funcionase mejor. "Hay una verdad que ni una campaña, ni cien entrevistas, ni mil titulares cambiarán. La vida que tienes hoy es gracias a haberte comido un Kiko. [...] Hay un antes y un después que todo el mundo conoce perfectamente, solo hay que mirarte. En Google están las fotos. Id ahí y comprobadlo vosotros mismos", ha dicho en Instagram intentándola dejar mal pero quedando mucho peor él. Es bien gracioso –por no decir absolutamente triste– que él que aún no ha encontrado ninguna ocupación fruto de su talento y que ha vivido de los apellidos como nadie más, que ha protagonizado semanas consecutivas hablando mal de su madre en la televisión, ahora reclame silencio y respeto hacia su persona.

Y enviar a la gente a Google Imágenes criticando la belleza de la mujer de la que –presuntamente– se enamoró también es muy fuerte. Estoy por comprarme todos los Grefusa Mix que encuentre solo para que la marca pueda publicar que esta campaña ha sido un éxito comercial. Dicho esto, también espero que sea un éxito para que la gente deje de tomar partido por la calma vital de los famosos, que se burlan de nuestra inteligencia constantemente. Con la multitud de causas nobles que hay, ¡escojan otra!

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