Boko Haram se apodera del lago Chad
La crisis climática, la corrupción generalizada y un crecimiento demográfico descontrolado son el cóctel perfecto para la expansión de los islamistas en la zona
BarcelonaEl grupo yihadista Boko Haram no encontrará condiciones más idóneas para prosperar que las que le ofrece el lago Chad. En la orilla de esta masa de agua de 2.000 km² entre Camerún, Níger, Nigeria y Chad, se mezclan inseguridad climática, alimentaria y económica, con una nula presencia de los gobiernos y las administraciones.En 2015, unos quince años después de su nacimiento en Nigeria, el grupo llega al lago. Alega que quiere luchar contra las desigualdades sociales y la corrupción mediante una lectura estricta del islam. Con la promesa de ingresos estables y la posibilidad de casarse y formar una familia, Boko Haram convence a un gran número de jóvenes para que se unan a la organización. El origen del conflicto en la zona se encuentra precisamente “en la pobreza y la falta de oportunidades”, según afirma Josep Maria Royo, investigador especializado en conflictos, paz y seguridad en África en la Escola de Cultura de Pau.
Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, hay más de 3,25 millones de desplazados en la región, más de 8,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria y aproximadamente la mitad de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Una situación que se ha agravado por la explosión demográfica de los últimos cincuenta años: en 1976 alrededor del lago Chad vivían 700.000 personas; en 2013 eran 2,2 millones. Además, los jóvenes, principal objetivo de los terroristas, conforman el 75% de la población en la provincia del Lago, en Chad. En este sentido, según un informe de la agencia de la ONU para los refugiados, “el fenómeno de Boko Haram se debe a un crecimiento demográfico descontrolado”.Pero hubo un tiempo en que las orillas del lago Chad fueron una zona próspera. En los años sesenta, ocupaba unos 25.000 km² y la población local vivía de la pesca y la agricultura entre la tierra firme y los centenares de islas diseminadas. Pero en solo treinta años el lago perdió el 90% de la superficie. Allí donde antes había agua se desarrolló una economía de cultivos.La última década, sin embargo, el lago ha comenzado a expandirse: en 2025 creció 11 centímetros y se calcula que hasta 2040 el nivel del agua pueda aumentar un 30% más. Poco a poco, la población ha ido abandonando las islas y se ha alejado de las orillas del lago. La zona, sin embargo, no se ha vaciado. Silas Jonathan, investigador principal en el Centro para el Periodismo, la Innovación y el Desarrollo en Nigeria, explica que Boko Haram "se ha adaptado aprovechando estos nuevos entornos como escondites, rutas logísticas y bases", sobre todo al norte del lago. Y esto, a su vez, ha acelerado el desplazamiento de la población y la crisis humanitaria y de seguridad.Una gestión de seguridad complicada
Según la ONU, durante la primera mitad de 2025 se registraron 487 incidentes violentos y 415 muertos. Boko Haram ha matado entre 30.000 y 75.000 personas solo en Nigeria, y hay más de 6 millones afectadas directamente por las acciones terroristas.La elevada inseguridad dificulta la presencia de ONGs, objetivo de muchos de los ataques, y la situación económica no mejora las cosas. Las agencias de la ONU calculan que en 2025 perdieron dos tercios de la financiación respecto a 2024, sobre todo desde que los Estados Unidos decidieron cerrar el grifo a los programas de ayuda humanitaria en enero del año pasado. Según Jonathan, "la reducción de la ayuda humanitaria ha aumentado la vulnerabilidad económica" y esto hace que los grupos extremistas aprovechen el descontento para "reclutar jóvenes vulnerables".
De hecho, la mala gobernanza y la corrupción han propiciado el descontento de la población, del cual se ha aprovechado Boko Haram. Y los años de inacción pasan factura: los ejércitos, acostumbrados a trabajar en zonas desérticas, se encuentran indefensos ante el control de Boko Haram en el agua.Por eso, en 2015 los países afectados crearon la Fuerza Multilateral Mixta para luchar contra los islamistas, aunque Níger se retiró en 2025, un hecho que evidencia las desavenencias entre estados, que se acusan mutuamente de no hacer lo suficiente para frenar la proliferación de los grupos terroristas. Según Royo, "la falta de coordinación entre los diferentes ejércitos ha contribuido a que Boko Haram encuentre rendijas para continuar la actividad" y ha puesto de manifiesto la resiliencia del grupo militar. Para Jonathan, en cambio, las alianzas entre estados "han mejorado la cooperación transfronteriza en materia de seguridad", aunque remarca que "el intercambio de información fiable en toda la región sigue siendo una carencia fundamental".Ante la indefensión de los ejércitos, se han creado grupos de autodefensa contra Boko Haram en Nigeria, Camerún, Níger y Chad, que han asumido un rol cada vez más relevante en la lucha contra los terroristas: hacen que las operaciones militares sean menos violentas y más eficaces y crean lazos entre los estados y las diferentes comunidades locales con las que trabajan. Al mismo tiempo, sin embargo, participan en la economía de guerra y cometen abusos. Estos grupos han hecho la respuesta militar más eficaz y selectiva –conocen el terreno y la gente–, pero también han expuesto a sus comunidades a represalias brutales de Boko Haram, y han contribuido a transformar una insurrección contra el estado en una guerra civil comunitaria más sangrienta. Se documentan abusos graves, como ejecuciones sumarias, violencia sexual y extorsión, así como vínculos con el crimen organizado.Con todo, Royo matiza que "estos grupos armados necesitan otras estrategias que vayan más allá de la lucha antiterrorista", más centradas en las causas que provocan el surgimiento de estos grupos armados, por lo que propone "fuertes embargos de armas, sanciones, mecanismos de coerción hacia los combatientes, sus fuentes de financiación y los gobiernos que facilitan la militarización y la transferencia de armas y la violación de los derechos humanos".