Uganda cierra la frontera con el Congo para evitar la propagación del Ébola
1.077 casos sospechosos hasta ahora y 238 muertos disparan la tasa de mortalidad alrededor del 22%
LondresLa crisis del Ébola se agrava en el África central. Las autoridades ugandesas han ordenado este miércoles el cierre "con efecto inmediato" de la frontera con la República Democrática del Congo ante el aumento de casos de una variante poco frecuente del virus en el país vecino. Los primeros contagios también han comenzado a aparecer en Kampala, la capital de Uganda, situada entre 400 y 500 kilómetros del foco inicial del brote.
La decisión del cierre de la frontera la ha tomado un grupo de trabajo local encabezado por la vicepresidenta del país, Jessica Alupo, después de detectarse un incremento de trabajadores sanitarios ugandeses expuestos al virus por pacientes congoleños que habían cruzado la frontera antes de que el brote fuera declarado oficialmente, el 15 de mayo.
Dos días después de que se declarara el brote, la OMS lo elevar a emergencia de salud pública internacionalEl director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que llegará a la zona en las próximas horas, ha reclamado un alto el fuego en el este del Congo para facilitar la respuesta sanitaria. El conflicto armado en la región, que enfrenta al ejército congoleño con grupos rebeldes como el M23, las Allied Democratic Forces (ADF) o las Democratic Forces for the Liberation of Rwanda (FDLR), dificulta enormemente las tareas de control epidemiológico. Los desplazamientos masivos de población hacia Uganda complican el seguimiento de los contagios y favorecen la expansión del virus.
Desde Kinsasa, la capital del Congo, la representante de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Cate Kamatu, ha asegurado en declaraciones a la BBC que "la confianza de la población es esencial para reducir la transmisión del virus". Por ello, las organizaciones humanitarias insisten en el "trabajo directo con las comunidades", la difusión de información clara y la coordinación con las autoridades sanitarias.
Las organizaciones internacionales también alertan de las dificultades logísticas para transportar material y equipos de protección, imprescindibles para garantizar la seguridad del personal sanitario y de los voluntarios desplegados sobre el terreno.
Emergencia internacional
Dos días después de que se declarara el brote, la OMS lo elevó a emergencia de salud pública internacional ante el rápido aumento de casos y la aparición de los primeros contagios en Uganda.
Los expertos alertan de que la epidemia puede ser extensa y prolongada por diversos factores. Entre los principales se encuentra la detección tardía de los casos, agravada por la inseguridad en el este del país –especialmente en la región de Goma–, que dificulta el acceso sanitario y el aislamiento de los infectados. También preocupa la dificultad de diagnóstico, ya que los primeros síntomas se pueden confundir con enfermedades comunes como la malaria o el tifus, especialmente porque la variante implicada, la cepa Bundibugyo, es menos conocida.
A esto se añaden factores culturales, como algunos rituales funerarios que pueden facilitar la transmisión. La falta de financiación internacional, que limita la capacidad de respuesta en un país de grandes dimensiones territoriales como el Congo, y el estado de las infraestructuras, muy desiguales, tampoco ayudan en absoluto. Los especialistas reclaman una respuesta urgente y coordinada basada en la detección rápida, la vigilancia epidemiológica, el apoyo internacional y la implicación activa de las comunidades para evitar una expansión aún mayor del virus.