Marruecos juega a la estrategia de la confusión en Ceuta

Rabat niega cualquier connivencia y replica la versión del gobierno español, que culpa a las mafias

Un migrante en la playa en Ceuta después de cruzar desde Marruecos.
04/08/2026 - 07:03 h.
4 min

BarcelonaCuatro días después de la entrada irregular de más de 60.000 personas a Ceuta, la motivación de la enésima crisis migratoria entre España y Marruecos continúa rodeada de misterio. El régimen marroquí mantuvo un estricto silencio hasta el domingo por la noche, cuando ya se habían encontrado decenas de cadáveres en las playas de la zona. La versión oficial, transmitida en una nota del ministerio del Interior, abona la misma tesis que Madrid, la de una campaña de desinformación por parte de las mafias migratorias. Sin embargo, diversos hechos hacen dudar de la veracidad de su narrativa.  El comunicado del gobierno marroquí asegura que, de acuerdo con las informaciones recogidas, los hechos de Ceuta “no fueron fruto de factores coyunturales o espontáneos”, sino de diversos hechos conectados, con "la explotación perniciosa de las redes digitales, la difusión de informaciones falsas y el rol de las redes de tráfico de seres humanos" como principales. En concreto, cita la manipulación de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente para hacer creer a los jóvenes con deseos de emigrar que podían cruzar el mar Mediterráneo sin ningún problema. 

El gobierno marroquí ha cifrado en once los cadáveres que habrían recuperado sus agentes en las aguas de la zona, que se deben añadir a los 88 que hay en la morgue de Ceuta. En cuanto al número de personas que habrían cruzado la frontera, su estimación es de unas 40.000, un número sensiblemente inferior al que han dado las autoridades españolas, que las sitúa en 69.000. 

Así, Marruecos niega cualquier connivencia con la avalancha migratoria, una posición en línea con la versión oficial del gobierno de Pedro Sánchez. Además, aprovecha para reivindicarse como un “socio fiable y responsable, comprometido en fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales en el ámbito de la lucha contra la migración irregular”. Ahora bien, esta narrativa no encaja con el testimonio de diversos periodistas sobre el terreno y de los mismos migrantes, que afirman que los agentes de policía marroquíes no hicieron nada para evitar la entrada masiva a Ceuta, sino más bien todo lo contrario. Según fuentes de los servicios de inteligencia españoles citadas por el diario El País, la crisis no respondió a un acto planificado por Rabat, pero una vez las autoridades marroquíes se dieron cuenta de la multitud que se dirigía a la frontera, optaron por dejarles hacer.

Silencio de las autoridades marroquíes

La confusión respecto a los factores que desencadenaron la crisis fronteriza derivan, en parte, del largo silencio que guardaron las autoridades y buena parte de la clase política marroquí. No está claro si la razón de esta falta de explicaciones radica en el hecho de que la crisis efectivamente no había sido planificada y los órganos del estado tardaron en construir una narrativa de consenso al respecto, o bien si respondió a una estrategia para crear confusión en España y la Unión Europea y hacer aflorar conflictos internos sobre cómo abordar la situación y la política migratoria en general.    Tan solo algunos pequeños partidos y medios de izquierdas, como el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS), denunciaron la utilización de la "carta migratoria" en las relaciones con España, y el precio en vidas humanas que representa. En cambio, los partidos integrados en el sistema no se atrevieron a hacer ninguna declaración pública al respecto, probablemente, por miedo a contradecir una versión oficial aún inexistente. Esta situación ha sucedido en otras cuestiones delicadas. Por ejemplo, ninguno de estos partidos ha presentado jamás una propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental en deferencia al gobierno, que tampoco ha hecho aún oficial la suya.

¿Influencia de los EUA?

Un hecho que resulta altamente sospechoso es que el conflicto fronterizo haya llegado solo días después de que algunos políticos y think tanks de los Estados Unidos pusieran sobre la mesa la cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla de forma sorprendente. Por ejemplo, un informe de la comisión Presupuestaria recogía hace poco su apoyo a los esfuerzos del secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, para facilitar el diálogo entre Madrid y Rabat sobre “el futuro estatus” de las dos ciudades autónomas, que define como “dos ciudades administradas por España en territorio marroquí”. El presidente de este comité es el ultraconservador Mario Díaz-Balart, de origen cubano y muy cercano a Rubio. 

Michael Rubin, investigador del American Enterprise Institute, un think tank conservador con vínculos con el expresidente José María Aznar, ha ido todavía más lejos y ha definido Ceuta y Melilla como “territorios marroquíes ocupados”. Rubin, que ha llegado a sugerir que Rabat organice una Marcha Verde para ocuparlas, como ya hizo en 1974 con el Sáhara Occidental, defiende que Washington debe apostar por Marruecos como aliado en lugar de una España “poco fiable”. 

Un artículo publicado en el diario digital Le360 publicado el viernes todavía ha atizado más las suspicacias respecto a las verdaderas causas de la crisis y las intenciones de Rabat. “La cuestión central ya no es determinar si estas ciudades [Ceuta y Melilla] se reintegrarán a su entorno natural, Marruecos, sino en cuánto tiempo esto pasará y cuántos dramas humanos se habrán de lamentar antes”, sostiene el texto, que ocupó la portada del rotativo durante varias horas. La relevancia del artículo no deriva tan solo del contenido del mensaje, sino del autor: Le360 no es solo un medio oficialista, sino que en los círculos políticos de Rabat se comenta que es propiedad de los servicios de inteligencia del país y, por lo tanto, la voz a través de la cual se manifiesta el "estado profundo" marroquí.

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