Inmigración

"Creemos que se superarán de largo las 100 víctimas"

Marruecos rompe el silencio y notifica 11 muertes en su frontera, que elevan el total de vidas perdidas a 83

Agentes de la Guardia Civil controlan la frontera de Ceuta.
02/08/2026 - 22:35 h.
5 min

MadridEl mar Mediterráneo se encamina, una vez más, a convertirse en un cementerio más grande. La crisis migratoria en Ceuta es ya la más trágica de los últimos años en la frontera sur: "Creemos que se superarán de largo las 100 víctimas [mortales]", anticipa Helena Maleno, fundadora de la organización Caminando Fronteras, instalada desde hace años en esta frontera, desde donde trabaja en la defensa de los derechos de las personas migrantes.

De momento ya hay al menos 83 víctimas mortales, de las cuales 72 las ha confirmado el gobierno español y 11 el gobierno de Marruecos, que finalmente este domingo por la tarde ha roto su silencio sobre la cifra de muertos en su frontera. A las víctimas mortales se suman las personas desaparecidas.

De hecho, la recuperación de cuerpos no ha cesado en todo el día, avisa Maleno en una conversación con el ARA. De hecho, este sábado fuentes policiales consultadas por el ARA daban por hecho que en las próximas horas y días continuarían apareciendo más cuerpos en el agua que habían intentado entrar desde Marruecos a Ceuta nadando para buscar un futuro más prometedor.

"Estamos hablando de cadáveres de muchos adolescentes. También de niños –revela la activista–. Esto nos da una idea de la dimensión trágica de estas rutas [migratorias]". En las imágenes de estos días de la frontera en Ceuta se podían ver mayoritariamente chicos adolescentes y madres con sus hijos. "No solo son marroquíes, sino también muchos inmigrantes de otros orígenes como el Sudán o el Chad", asegura Maleno, que recuerda que son potenciales solicitantes de asilo.

"Ahora lo que se necesita es que las autoridades españolas provean lo más rápido posible todo lo que necesiten las familias [para poder recuperar los cuerpos]. También la ciudadanía de Ceuta", añade Maleno. El gobierno español mantendrá 3.000 efectivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en Ceuta.

Aparte de las tareas de recuperación e identificación de las víctimas mortales, todavía se están haciendo traslados de las personas que entraron ilegalmente fuera de las fronteras. Por ejemplo, la Policía Local de Ceuta ha habilitado dos autobuses que recogen a las personas dispersas hasta la frontera del Tarajal. Además, hay un millar de personas, principalmente subsaharianas, que esperan a las puertas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) para poder acceder al interior del recinto, que no solo tiene ocupadas sus 512 plazas disponibles sino que, además, mantiene una ocupación de más de 700 personas. Las fuerzas de seguridad españolas calculan que unas 73.500 personas ya han vuelto desde Ceuta a Marruecos, mientras que el país alauí rebaja esta cifra hasta las 40.000.

El gobierno marroquí ha asegurado en un comunicado que continuará siendo "un socio fiable y responsable, comprometido a fortalecer la cooperación y la coordinación internacionales". Además, atribuye los hechos a una serie de factores superpuestos que coincide con los mismos argumentos que esgrime el gobierno español: "La explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de tráfico de personas y las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que apuntaban a la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias", concluye.

La dificultad de denunciar

Lo primero que se debe garantizar, relata la activista, es que los familiares puedan poner una denuncia en la policía por la desaparición de un miembro. De hecho, durante las últimas horas han crecido las peticiones de información de familiares y amigos que se han puesto en contacto con los medios de comunicación y han utilizado las redes sociales para denunciar la desaparición de personas cercanas. Organizaciones como la de Maleno piden a las autoridades españolas que pongan a disposición de estas familias los consulados en países como Marruecos para que se puedan recoger muestras de ADN.

La Guardia Civil ya ha comenzado este domingo al mediodía las tareas para identificar los 72 cuerpos sin vida que han sido recuperados en el mar. El proceso se prevé complejo, ya que las huellas se tendrán que confrontar con los bancos de datos de otros países, fundamentalmente de Marruecos, y el ADN de los familiares que denuncien la desaparición. Hasta ahora, en España no hay denuncias formales.

Pero también se debe garantizar, añade Maleno, que las familias puedan ir a los depósitos de cadáveres a identificar los cuerpos. En el caso de Ceuta, las organizaciones temen que muchas de estas familias no se puedan trasladar. Y aquí el tiempo puede jugar en contra. "Ceuta está limitada en cuanto a los depósitos donde guardar los cuerpos, y por eso las personas se entierran con cierta celeridad, como en Melilla o en la isla de El Hierro", asegura Maleno, que pide que las autoridades españolas también sean "proactivas" en la recuperación de los cuerpos para devolverlos a las familias de las víctimas.

Mientras los forenses hacen las autopsias de las víctimas, las fotos de las personas desaparecidas circulan por las redes sociales en Marruecos. Padres desesperados buscan noticias de sus hijos y páginas locales difunden las imágenes de jóvenes y menores que se desconoce dónde están. Las mismas redes sociales que durante los días previos difundieron llamadas para animar a dirigirse hacia Ceuta, se han convertido ahora en el principal canal para localizar a los desaparecidos. Según explica EFE, estas plataformas han tenido un doble papel: primero como amplificadoras del efecto llamada y ahora como espacio donde las familias buscan respuestas ante la ausencia de información oficial.

Dos cementerios

Ceuta tiene dos cementerios, uno musulmán y uno cristiano, donde acaban los cuerpos de aquellas personas migrantes que nadie acaba reclamando; muchas veces por la imposibilidad de acceder a la denuncia, aportar información o poder identificar el cuerpo. "[En el cementerio musulmán] Se entierran normalmente todas las personas que son marroquíes o argelinas. El resto, sobre todo los subsaharianos, en el cementerio cristiano –indica la activista–. Si todo se hace como se tiene que hacer, con los protocolos españoles, se puede garantizar la dignidad de las víctimas y desaparecidos".

Después, la repatriación del cadáver también es un periplo. Se complica en función de si el cuerpo continúa en una cámara frigorífica o si ya se ha enterrado y se tiene que exhumar, cosa que depende de un juez. Pero también en función del país de origen, sobre todo por su coste. Por ejemplo, las repatriaciones a países como Argelia, que costea una parte del proceso, son más "ágiles", asegura Maleno. Las repatriaciones a Marruecos, en cambio, son todo un reto y muchas familias no tienen la capacidad económica para pagarlas. "Nos tranquiliza saber que en el cementerio musulmán de Ceuta, por ejemplo, entierran a las personas siguiendo todo el procedimiento religioso musulmán. Esto humaniza [a las víctimas] y cuando las familias saben que los enterradores de Ceuta hacen todo este proceso, es una manera de aliviar su dolor". La activista no duda en denunciar que la crisis migratoria de Ceuta es un "punto de inflexión".

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