Creemos que se superarán de largo las 100 víctimas
Continúa el silencio marroquí sobre la cifra de muertos en su frontera
MadridEl mar Mediterráneo, una vez más, se encamina a hacerse más grande como cementerio. La crisis migratoria en Ceuta es ya la más trágica de los últimos años en la frontera sur: "Creemos que se superarán de largo las 100 víctimas [mortales]", anticipa Helena Maleno, fundadora de la organización Caminando Fronteras, instalada desde hace años en esta frontera, desde donde trabaja en la defensa de los derechos de las personas migrantes.
Las últimas cifras oficiales sitúan en 72 las víctimas mortales de una travesía por agua, según ha revelado el delegado del gobierno español en Ceuta Miguel Ángel Pérez este domingo por la mañana, pero la recuperación de cuerpos no ha cesado, avisa Maleno a el ARA. De hecho, este sábado fuentes policiales consultadas por el ARA daban por hecho que las próximas horas y días continuarían apareciendo más cuerpos en el agua de personas que habían hecho el intento de entrar desde Marruecos a Ceuta nadando, muchas de las cuales buscando un futuro más prometedor que el que dejaban atrás. La fundadora de Caminando Fronteras también recuerda que continúa el silencio marroquí sobre la cifra de muertos en su frontera. Algunos medios digitales marroquíes, como Hespress, hablan de 20 cuerpos en la morgue de Tetuán, pero no hay confirmación oficial. A las víctimas mortales se suman las personas desaparecidas.
"Estamos hablando de cadáveres de muchos adolescentes. También de niños", revela la activista. "Esto nos da una idea de la trágica dimensión de estas rutas [migratorias]", añade. En las imágenes de este jueves de la entrada de migrantes nadando desde Marruecos a Ceuta se podían ver mayoritariamente chicos adolescentes y madres con sus hijos. "No solo son marroquíes, también muchos inmigrantes de otros orígenes como el Sudán o el Chad", asegura Maleno, que recuerda que son potenciales solicitantes de asilo.
"Ahora lo que se necesita es que las autoridades españolas provean lo más rápido posible todo lo que necesiten las familias [para poder recuperar los cuerpos]. También la ciudadanía de Ceuta", añade Maleno. El gobierno español mantendrá 3.000 efectivos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en Ceuta, según ha explicado el delegado del gobierno español en la ciudad.
La dificultad de denunciar
Lo primero que se debe garantizar, relata el activista, es que los familiares puedan poner una denuncia a la policía por la desaparición de un miembro. De hecho, en las últimas horas han crecido las peticiones de información de familiares y amigos que se han puesto en contacto con los medios de comunicación y han utilizado las redes sociales para denunciar la desaparición de personas cercanas. Organizaciones como la de Maleno piden a las autoridades españolas que pongan a disposición de estas familias los consulados en países como Marruecos para que se puedan recoger muestras de ADN.
Pero también se debe garantizar que puedan ir a los depósitos de cadáveres a identificar los cuerpos. En el caso de Ceuta, sin embargo, las organizaciones temen que muchas de estas familias no puedan trasladarse. Y aquí el tiempo puede jugar en contra. "Ceuta está limitada en cuanto a las neveras donde guardar los cuerpos, y por eso las personas se entierran con cierta celeridad, como en Melilla o en la isla del Hierro", asegura Maleno, que por eso pide que las autoridades españolas también sean "proactivas" en la recuperación de los cuerpos para devolverlos a las familias de las víctimas.
Dos cementerios
Ceuta cuenta con dos cementerios, uno musulmán y uno cristiano, donde acaban los cuerpos de aquellas personas migrantes que nadie acaba reclamando; muchas veces por la imposibilidad de acceder a la denuncia, aportar información o poder identificar el cuerpo. "[En el cementerio musulmán] Se entierran normalmente todas las personas que son marroquíes o argelinas. A las demás, a los subsaharianos sobre todo, al cementerio cristiano", indica la activista. "Si todo se hace como se tiene que hacer, con los protocolos españoles, se puede garantizar la dignidad de las víctimas y desaparecidos", asegura Maleno.
Después, la repatriación del cadáver es un proceso complejo. Se complica en función de si el cuerpo continúa en una cámara frigorífica o si ya se ha enterrado y se tiene que exhumar, cosa que depende de un juez. Pero también se complica en función del país de origen, sobre todo por su coste. Por ejemplo, las repatriaciones a países como Argelia, que costea una parte del proceso, son más "ágiles", asegura Maleno. Las repatriaciones a Marruecos, en cambio, son todo un reto y muchas familias no cuentan con la capacidad económica para costearlas. "Nos tranquiliza saber que en el cementerio musulmán de Ceuta, por ejemplo, entierran a las personas siguiendo todo el procedimiento religioso musulmán. Esto humaniza [a las víctimas] y cuando las familias saben que los enterradores de Ceuta hacen todo este proceso, es una forma de aliviar su dolor". La activista no duda en denunciar que la crisis migratoria de Ceuta es un "punto de inflexión".