Brasil

Flávio Bolsonaro, el candidato brasileño elegido por su padre y que la extrema derecha no quería

El expresidente, encarcelado, ha ungido a su primogénito como sucesor para mantener el monopolio del radicalismo dentro del clan familiar

El candidato de la extrema derecha brasileña, Flávio Bolsonaro, sosteniendo una imagen de su padre y expresidente, Jair Bolsonaro, en un acto de campaña.
22/08/2026 - 19:02 h.
4 min

La política brasileña sigue enquistada y polarizada en torno a las figuras de Lula da Silva y Jair Bolsonaro, los dos últimos presidentes, que personifican los dos movimientos ideológicos de masas con mayor capacidad de movilización de este siglo: el populismo laborista democrático de inclusión social versus la extrema derecha sumisa a los intereses de los Estados Unidos.Cuatro años después, hay un segundo cara a cara en las urnas entre Lula, que a sus 80 años busca un cuarto mandato inédito, y Bolsonaro, esta vez encarnado en el primogénito, el senador Flávio, dado que su padre está inhabilitado y cumple una pena de reclusión domiciliaria de 27 años y tres meses por el intento de golpe de Estado. Es un envite desigual, por el currículum y la trayectoria de los dos contendientes, en el que el actual presidente sale como favorito en las encuestas (41% de preferencias en la primera vuelta por el 36% del opositor), pero con todos los escenarios abiertos.La campaña electoral para las presidenciales de octubre –el domingo 4 habrá la primera vuelta y, si fuera necesario, la segunda será el 25– ha arrancado con un tono bajo, con los protagonistas reservando fuerzas, conscientes de que todo se decidirá la segunda quincena de septiembre.Todo queda en casa

El candidato preferido por la extrema derecha para estos comicios era el actual gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, que contaba con el apoyo de los terratenientes, del gran empresariado, de la Faria Lima –la avenida de São Paulo que da nombre al principal centro financiero del país–, de todos los partidos bisagra del Centrão, que en los últimos años han abrazado mayoritariamente el radicalismo, de las grandes iglesias evangelistas neopentecostales y de los principales grupos de comunicación que le daban una pátina de “moderación”, obviando la política de exterminio que la policía militar paulista, bajo su mandato, ha llevado a cabo en las favelas.Tarcísio de Freitas representaba una nueva etapa: el bolsonarismo sin Bolsonaro, un ultraconservadurismo más presentable, moderno y camaleónico, despojado de las groserías y las salidas de tono del expresidente. Se llegó a especular que la exprimera dama, Michelle Bolsonaro, formaría tándem con el gobernador paulista como candidata a vicepresidenta. Este movimiento, sin embargo, generó una guerra de vanidades, celos y ambiciones dentro del clan. Los cuatro hijos, todos ellos con cargos electos, se unieron contra la madrastra al percibir que estaban perdiendo el control del capital político del padre.

El gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, en el palacio de Bandeirantes de São Paulo, este 25 de julio.

En diciembre, el senador Flávio, de 45 años, tras visitar a su padre en el centro penitenciario de Brasilia, donde estaba entonces recluido, sorprendió a todos al anunciar su precandidatura a la presidencia. El movimiento, inesperado, fue articulado por el expresidente, que a lo largo de su carrera política se ha caracterizado por la imprevisibilidad, por el propio senador y por su hermano, el exdiputado Eduardo, que vive en Estados Unidos, donde ha articulado los dos aranceles (imposición de aranceles) que Donald Trump ha aplicado a Brasil.La respuesta entre las fuerzas opositoras fue la peor posible. El índice Ibovespa de la Bolsa de São Paulo se desplomó un 4,31 % y el dólar subió más de un 2%. La reacción negativa del mercado financiero, que siempre se ha mostrado contrario al gobierno de Lula, reflejaba la frustración de quien quería una “nueva derecha”, al comprobar que Bolsonaro, celoso e inmovilista, seguía marcando la pauta, a pesar de estar recluido.Compañías bajo sospecha

El objetivo de la candidatura de Flávio Bolsonaro, aunque parezca una paradoja, no es propiamente ganar las elecciones. Lo que está en juego para la familia es continuar siendo el epicentro de la extrema derecha brasileña. Por eso, el senador no se plantea dar un paso al lado ante los escándalos que han salpicado su candidatura. El más comprometido es el de las grabaciones en las que pedía dinero a Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master, para financiar un biopic sobre su padre.El polémico banquero, que llegó a comprometer 24 millones de dólares para el proyecto, está detenido desde noviembre de 2025 en el marco de las investigaciones sobre las presuntas irregularidades de la entidad financiera, ya liquidada por el Banco Central brasileño, que habría dejado un agujero de más de 7.800 millones de euros (47.000 millones de reales), cubierto por el Fondo Garantizador de Créditos.El senador Flávio tampoco parece dispuesto a retirarse ante la falta de apoyo explícito de los partidos del Centrão, que ahora priorizan pactos territoriales con Lula, fundamentalmente en la región del Nordeste, que es el gran bastión electoral de la izquierda.

El candidato a vicepresidente, que hace unos meses era un puesto muy disputado entre diferentes grupos de poder, lo ha acabado ocupando una figura del tercer escalón de la misma formación, el Partido Liberal. Es Alfredo Gaspar, un diputado federal sobre quien recae una acusación muy grave por una presunta agresión sexual a una adolescente de 13 años que habría quedado embarazada y habría tenido una niña. A pesar de este escenario sombrío, no se puede descartar que la candidatura de la extrema derecha sea electoralmente competitiva, sobre todo porque el factor decisivo a la hora de determinar el voto, especialmente en la segunda vuelta, no es tanto la simpatía por el candidato como el rechazo al adversario. Los sondeos indican que hay un empate técnico entre Lula y el senador Bolsonaro en una hipotética segunda vuelta. La extrema derecha se vería beneficiada por el voto oculto.

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