Una operación especial de México mata al Mencho, el narcotraficante más buscado y peligroso del mundo
Su muerte, objetivo prioritario de Estados Unidos, supone el mayor golpe al narcotráfico en la historia reciente en México
BarcelonaLas autoridades federales mexicanas han informado este domingo de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, en una operación especial en el suroeste de Jalisco, en la costa oeste de México. Según fuentes de seguridad, el líder del cártel Jalisco Nueva Generación (JNG) habría sido abatido por el ejército mexicano tras un dispositivo coordinado entre fuerzas armadas, Guardia Nacional y unidades de inteligencia, que llevaban semanas siguiendo sus movimientos. El Mencho estaba considerado el narcotraficante más buscado y peligroso del mundo y era un objetivo prioritario de Estados Unidos. Su muerte supone el mayor golpe al narcotráfico en la historia reciente de México.
La operación se habría ejecutado a primera hora del domingo, hora mexicana, cuando un convoy blindado cerró las vías de acceso a una zona rural utilizada como refugio para los narcotraficantes. Las autoridades han explicado que agentes de distintos cuerpos desplegaron un operativo en Tapalpa, en el estado de Jalisco, para detener al criminal, que tantas veces había logrado huir, gracias a la información recopilada por las agencias de inteligencia ya la "información complementaria" aportada por Estados Unidos. En el operativo, los militares fueron atacados y, como represalia por la agresión, abatieron a cuatro criminales, y otros tres, que resultaron gravemente heridos, fueron trasladados por vía aérea a Ciudad de México. Durante el traslado, fallecieron. Entre estos últimos estaba el Mencho, que tenía alrededor de 60 años. Fuentes oficiales subrayan que el objetivo era capturarle vivo, pero que la resistencia armada hizo inevitable el desenlace.
Nacido en Michoacán, Oseguera Cervantes escaló dentro del crimen organizado hasta convertirse en el jefe indiscutible del JNG, una de las organizaciones más poderosas y violentas del país. Bajo su mando, el grupo diversificó negocios —tráfico de drogas sintéticas, extorsión, secuestro y contrabando— y se extendió por buena parte del territorio mexicano. Estados Unidos ofrecía una recompensa millonaria para cualquier información que condujera a su captura, e Interpol lo consideraba uno de los principales generadores de inestabilidad regional.
La figura del Mencho simbolizaba el poder del JNG y su capacidad de enfrentar el estado. Sobrevivió a intentos de detención ya ofensivas militares, consolidando un liderazgo basado en el miedo y la disciplina interna. Varios analistas señalan que su caída puede abrir una lucha por el control del cártel entre facciones rivales, con riesgo de fragmentación y aumento de la violencia a corto plazo.
Bajo su mando, el JNG se caracterizó por una estrategia de extrema violencia contra rivales y fuerzas de seguridad, así como por una gran capacidad logística para el tráfico de drogas sintéticas (como el fentanilo y la metanfetamina), cocaína y heroína hacia Estados Unidos.
El Mencho estaba considerado una figura clave en la escalada reciente de la violencia del crimen organizado en México y un símbolo del nuevo modelo de cártel: más militarizado, con estructura casi paramilitar y con gran capacidad de intimidación sobre autoridades y población civil. De hecho, en el operativo las autoridades han decomisado de "todo tipo de armas entre las que se encuentran lanzacohetes capaces de abatir aviones y destruir vehículos blindados".
Estallido de violencia
Pocas horas después de conocerse la noticia, varios municipios del estado registraron bloqueos de carreteras, incendios de vehículos y ataques contra infraestructuras. Comercios y escuelas han cerrado preventivamente, y las autoridades han activado protocolos de emergencia. El gobierno estatal atribuye estos hechos a represalias de células del JNG, que buscan mostrar fuerza y dificultar el despliegue policial. No constan, por el momento, cifras oficiales de víctimas civiles, pero sí daños materiales importantes.
Expertos en seguridad advierten que la muerte de un jefe criminal no implica necesariamente el fin de la organización. La experiencia muestra que la desaparición del líder puede desencadenar una reconfiguración interna y una pugna entre mandos medios. El gobierno ha anunciado que reforzará la presencia federal en Jalisco y estados vecinos para evitar que el vacío de poder desemboque en una nueva ola de homicidios.
Mientras tanto, el país observa con tensión la evolución de los acontecimientos. La muerte del Mencho marca un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, pero también abre un período de incertidumbre en un territorio ya castigado por años de violencia.