Trump consagrará a Delcy Rodríguez a pocos kilómetros de la prisión donde Maduro sigue detenido
La presidenta interina de Venezuela mantiene una breve conversación con Pedro Sánchez en el marco de la Asamblea General de la ONU
BarcelonaNueva York, la ciudad donde, 263 días después, Nicolás Maduro sigue detenido. Este es el escenario en el que Delcy Rodríguez y Donald Trump deben mantener una reunión este martes en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. Es el primer encuentro entre un presidente venezolano y uno estadounidense en once años, y supone un paso más –especialmente simbólico– en la reanudación de las relaciones entre los dos países. El desfile de líderes y responsables de la administración Trump por Caracas ha sido una constante desde la agresión militar de Washington en enero, pero es la primera vez que el máximo responsable de aquella operación y de la posterior tutela intervencionista se encuentra directamente con quien le ha abierto forzosamente las puertas de Venezuela para expoliar sus recursos naturales.
El encuentro será en un formato más informal que las reuniones bilaterales que Trump mantendrá con los representantes de Francia, el Reino Unido o Japón. Según han apuntado fuentes cercanas a los preparativos, está previsto que la delegación venezolana discuta, en esta y otras reuniones a lo largo de la semana, cuestiones energéticas y referentes a la deuda en las que entrarían en juego contrapartidas por parte de los Estados Unidos, hecho que hace pensar que Washington y Caracas podrían cerrar nuevos acuerdos.
La última vez que los inquilinos del Palacio de Miraflores y de la Casa Blanca se encontraron cara a cara fue en 2015. Entonces, Nicolás Maduro y Barack Obama mantuvieron una breve reunión en Panamá, durante la Cumbre de las Américas, en un momento en el que Washington había redoblado las sanciones contra diversos venezolanos y trabajadores públicos del país a quienes acusaba de corrupción, y había declarado a Venezuela como una "amenaza para la seguridad nacional" de los Estados Unidos.
La asistencia de Delcy Rodríguez a la Asamblea General de la ONU supone también la primera vez en ocho años que un presidente venezolano pisa territorio estadounidense de forma voluntaria. En su llegada a los Estados Unidos, Rodríguez ha sido recibida en el aeropuerto por funcionarios de la administración, entre los cuales estaba John Barrett, encargado de negocios de los Estados Unidos en Venezuela. Durante las primeras horas en Nueva York, la sucesora de Maduro se ha reunido con representantes del Grupo del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, en una agenda de reuniones que hace un año era impensable para un líder chavista.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha recibido a la mandataria venezolana en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Habrá que esperar hasta el jueves para escuchar qué tiene que decir Delcy Rodríguez a los representantes de los países que asisten a la Asamblea General. Es entonces cuando hará su discurso, en la misma sala donde este martes Trump ha tildado a Cuba de "estado fallido" y ha amenazado con hacer uso de la fuerza militar en América Latina para "proteger los intereses nacionales" de los Estados Unidos. Una afirmación que a los representantes de Venezuela les debe haber removido recuerdos de aquella noche en la que el país vivió una operación militar casi de película.
De momento, en el libro de firmas de la Asamblea General Rodríguez ha reclamado fortalecer el multilateralismo para garantizar "la paz y la estabilidad mundial", nada más lejos de la realidad que vive su país, dominado por la omnipresencia de los Estados Unidos y la ausencia de ninguna respuesta significativa, más allá de las declaraciones, por parte del resto de potencias mundiales. Además, durante la primera sesión de este martes, la líder chavista ha mantenido una breve conversación con Pedro Sánchez, a quien ha ido a buscar cuando estaba sentado en su silla de la sala de actos de la ONU. Según el gobierno español, Rodríguez ha pedido a Sánchez poder seguir conversando sobre la situación de Venezuela. El mandatario español le ha respondido que está dispuesto a hacerlo y le ha trasladado el compromiso de España con el futuro de la región.
Los últimos acercamientos
Antes del encuentro de este martes, el acercamiento entre los Estados Unidos ha vivido en el último mes dos momentos clave. A finales de agosto Donald Trump anunciaba un acuerdo con Caracas para hacerse con 65.000 millones de barriles de petróleo venezolanos, casi una cuarta parte de las reservas de crudo del país. El pacto otorga a dedo la concesión de la explotación a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), creada en 2024 y propiedad de Alejandro Betancourt, un empresario que hizo fortuna acumulando contratos con la administración venezolana durante los gobiernos de Hugo Chávez.
A cambio, el Pentágono adquiere el 35% de las acciones de NABEP y se asegura petróleo a precio de coste en un momento complicado para el sector tras el fracaso de los Estados Unidos a la hora de reabrir Ormuz y con el estrecho de Bab el-Mandeb, otro punto clave del comercio petrolero mundial situado en el mar Rojo, amenazado por los houthis de Yemen, aliados de Irán.
Además, la semana pasada los Estados Unidos retiraron a Venezuela de la lista de estados que, según Washington, incumplen la lucha contra el tráfico de drogas. Es un movimiento especialmente significativo después de que Trump justificara inicialmente la agresión a Venezuela como una operación contra una "narcodictadura". Entonces Washington acusaba a Maduro de liderar el cártel de Los Soles –del cual nunca se ha probado la existencia– y aseguraba que este supuesto grupo de narcotraficantes estaba integrado en la estructura gubernamental del país. Una vez Maduro fue capturado y detenido en Nueva York, las referencias a este supuesto cártel fueron retiradas de la acusación contra el presidente venezolano depuesto.