Internacional 08/05/2022

Los aviones dibujarán una Z en el cielo de Moscú en un Día de la Victoria atípico

Ucrania marca el desfile del 9 de mayo, que conmemora el triunfo de Rusia en la II Guerra Mundial

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Avions militares sobre el cielo de Moscú en los ensayos previos a la celebración del Día de la Victoria, este 9 de mayo de 2022.

MoscúUn año más, las calles de las ciudades rusas, especialmente las de Moscú, se preparan para los desfiles que conmemoran la victoria de la Unión Soviética contra el monstruo de la Alemania nazi. Los 26 millones de muertos en aquel conflicto marcaron a toda la población soviética y sus descendentes los recuerdan anualmente. Los ensayos empiezan, de hecho, a principios de mayo, y ya hace unos días que se pueden ver todo tipo de vehículos blindados que circulan por avenidas céntricas. Aquel día reviven los símbolos soviéticos, puesto que fue la URSS, que ganó al nazismo.

Pero este no es un año cualquiera. Y un detalle que lo indica son las formaciones de aviones en forma de Z en el aire. En plena “operación militar especial” en Ucrania –tal como se denomina desde el oficialismo ruso–, la Z que simboliza el apoyo a las tropas rusas también se ha ganado un lugar importante en las paredes y en los carteles de las ciudades de todo el país, además del cielo. Según el analista de El Orden Mundial Oleg Lukin, “la fiesta del 9 de mayo es muy importante en Rusia y, en el contexto actual, querrán presentarlo como una cosa más, aprovecharán para renovar el símbolo nacional, puesto que resulta una oportunidad enorme para renovar un símbolo que ya se ve un poco antiguo”.

Hace días que los medios internacionales alertan que el presidente ruso, Vladímir Putin, quiere usar esta efeméride para declarar la victoria en el Donbás o en Mariupol, o hacer otro gran anuncio relacionado con Ucrania. "este año será diferente al resto, porque o se presentará o se declarará algo, como por ejemplo la movilización total a pesar de que hay muchos rumores sobre esto y se intentará presentar la máxima normalidad teniendo en cuenta la situación anormal”, coincide Lukin.

El principal problema, dice el analista, es que sobre el terreno “no está yendo como ellos [las autoridades rusas] esperaban", pero "la población les pedirá que les confirmen aquello que se les ha vendido, que todo va según estaba previsto, puesto que está sedienta de nacionalismo”.

El último triunfo del ejército ruso ha sido la toma de Mariupol, una de las grandes ciudades del sur de Ucrania, que tenía cerca de medio millón de habitantes a principios de año. Según el oficialismo ruso, esta gran ciudad ha sido liberada, a pesar de la bolsa de resistencia de la planta siderúrgica de Azovstal, donde hay tanto soldados ucranianos como civiles. En principio, las autoridades rusas han declarado que no piensan asaltarla. Actualmente, Rusia y sus aliados de las autoproclamadas Repúblicas Populares del Donetsk y Lugansk controlan la mayor parte del territorio que estas reclaman como propio. A estas alturas, este es el triunfo más grande del Kremlin sobre el campo de batalla a pesar de que el 24 de febrero Putin declaró que el objetivo era "desmilitarizar" y "desnazificar" Ucrania entera.

La lucha contra el nazismo, factor unificador

En un país donde el legado de la Segunda Guerra Mundial tiene tanta importancia, brandar la bandera de la lucha contra los nazis es una forma de ganarse el apoyo de la población rusa. Desde el principio de lo que el Kremlin denomina “operación militar especial”, se ha tildado de “nazis” y “drogadictos” a los gobernantes ucranianos. También queda claro este intento de asociación cuando se anuncia la pérdida de soldados rusos en el frente y se compara sus muertes con las de los mártires soviéticos de los años 40. Otro ejemplo visual es el caso de ciudades ucranianas, como Melitópol, que al pasar a estar bajo control ruso ha ondeado la bandera de la victoria, una variación de la enseña soviética que recuerda el triunfo en la Gran Guerra Patriótica –como se suele denominar la Segunda Guerra Mundial en Rusia– y también soldados rusos lo han lucido cuando han tenido éxito en el frente.

Para los rusos, el Día de la Victoria es un día muy importante que los une como pueblo. Así lo expresa Ustina, una moscovita joven que opina que “es un día importantísimo para conmemorar los hitos de nuestros antepasados”. Dice además que este año “no es diferente”. Razona que en estas fechas los rusos se sienten “muy unidos por el enorme agradecimiento a nuestros antepasados, que nunca se lo podremos expresar suficiente”.

Este día “simboliza la victoria en la guerra que cambió la historia en todo el mundo: si el fascismo hubiera ganado, no puedo imaginar dónde estaríamos ahora”, dice Natasha, una mujer de mediana edad que también celebra este día con ilusión. “Todo el mundo sería como un gran campo de concentración”, añade. En los días previos a la celebración, los ensayos colapsan muchas de las calles céntricas y las orugas de los blindados estropean el cemento, que necesitará reparaciones después del gran día. En muchos lugares de las ciudades rusas hay decoraciones de todo tipo con banderas rojas acompañadas con la cinta de Sant Jordi –de color naranja y negro, que simboliza la victoria soviética– y con la palabra “victoria” o “arcos de la gloria”.

Pero no todo es motivo de celebración este año. El impacto del despliegue militar en Ucrania ha golpeado a Rusia y a sus ciudadanos con unas sanciones de Occidente que han comportado incluso la expulsión de la mayoría de los bancos rusos del sistema Swift. El efecto principal para la mayoría de los ciudadanos rusos es el aumento en los precios de la mayoría de los productos diarios, como las verduras o la mantequilla. La dificultad para comerciar con otros países ha encarecido incluso los productos fabricados dentro de Rusia.

Además, el despliegue para el Día de la Victoria también será más pequeño que otros años, porque muchos vehículos y unidades militares se encuentran desplegados en Ucrania. Es el caso de los vehículos de la Guardia Nacional de Rusia, la mayoría de los cuales están desplegados en territorio ucraniano. En Moscú, por ejemplo, se ha pasado de 197 vehículos en el desfile anterior a 131 esta vez.

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