Internacional 09/03/2021

Crece la presión para que Andrew Cuomo dimita

Cinco mujeres acusan al gobernador de Nueva York de acoso sexual

3 min
Andrew Cuomo, durante una visita en un centro de vacunación, este lunes

WashingtonDel olimpo de los gestores ejemplares al purgatorio de los acusados. La estrella del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ha perdido brillo en 2021 por la acumulación de escándalos. Hasta cinco mujeres lo han denunciado públicamente por comportamiento inadecuado y acoso sexual, lo que se suma al escándalo por el maquillaje del número real de fallecimientos en residencias de ancianos durante la pandemia, cuya gestión elevó a Cuomo a los altares. Republicanos y demócratas de Nueva York piden su dimisión.

Cuomo, de 63 años, y gobernador desde 2011, ha pedido disculpas en varias ocasiones por un comportamiento que asegura que “no sabía que les hacía sentir incómodas” a las denunciantes, pero se aferra por ahora a su puesto con el argumento de que fue la ciudadanía quien lo eligió para el cargo, no los políticos que ahora le exijen la dimisión.

El demócrata insiste además en que hay que esperar a las conclusiones de la investigación liderada por la fiscal general de Nueva York, la demócrata Letitia James, que podría prolongarse meses. “No voy a dimitir por unas alegaciones”, insistió Andrew Cuomo el domingo en rueda de prensa. Sería, aseguró, “antidemocrático” y una violación de sus derechos constitucionales.

El Partido Demócrata a nivel nacional ha reaccionado de forma tímida a las acusaciones, no así en el caso de los cargos estatales. La líder del Senado de Nueva York, Andrea Stewart-Cousins, defendió el domingo que Cuomo debe dimitir “por el bien del estado”. La demócrata apuntó que “necesitamos un gobernador sin distracciones diarias”.

Pancarta de protesta contra Andrew Cuomo

La pérdida del apoyo de Stewart-Cousins es especialmente preocupante para el gobernador. En caso de un impeachment, es la cámara alta quien ejerce de jurado. Previamente debería ser aprobado por la cámara baja estatal, cuyo líder, Carl E. Heastie, también demócrata, ha cuestionado “la capacidad del gobernador para liderar este estado”.

De momento, cinco mujeres

Son cinco las mujeres que han roto hasta ahora su silencio sobre los supuestos comportamientos inadecuados del gobernador. La primera en hacerlo fue Lindsey Boylan, de 36 años, antigua asistente de Cuomo, al que acusó de haberle dado un beso sin su consentimiento y de haber “creado una cultura dentro de su administración en la que el acoso sexual y la intimidación están tan generalizados que no solo se tolera sino que se espera”. En un largo ensayo publicado en internet, Boylan acusó a Cuomo de “utilizar la intimidación para silenciar a sus críticos”.

La segunda denuncia vino de una antigua asesora de políticas de Salud de Cuomo, Charlotte Bennett, de 25 años, que relató al New York Times cómo el gobernador le había hecho numerosos comentarios íntimos y sobre su vida sexual, incluida una pregunta sobre su disposición para acostarse con hombres mayores. “Entendí que el gobernador quería acostarse conmigo”, concluyó Bennett. 

La experiencia de la tercera de las demandantes, Anna Ruch, de 33 años, tuvo lugar durante la celebración de una boda en septiembre de 2019. Ruch, que conoció aquel día a Cuomo, afirmó que este le preguntó si podía besarla y le colocó sus manos sobre ambas mejillas, después de que ella, según alega, le hubiera apartado las manos de la parte baja de su espalda. Una fotografía publicada en redes confirma parte de su relato. En un comunicado, el demócrata dijo que su gesto se malinterpretó como “flirteo”.

En los últimos días se han sumado otras dos mujeres. La primera de ellas, Karen Hilton, se remite al año 2000, cuando Andrew Cuomo era secretario de Vivienda de Bill Clinton. Entonces, según esta ex-asesora, Cuomo la abrazó en un hotel de California. “No era un simple abrazo”, explicó en una entrevista televisiva. “Era un abrazo íntimo” entre dos personas casadas. Cuomo lo ha negado y acusa a la mujer de atacarlo por intereses políticos. La última en romper su silencio, Ana Liss, comenzó a trabajar con el gobernador en 2013 y asegura que este le hizo preguntas sobre su vida privada y le dio un beso en la mano.

La administración Cuomo está siendo igualmente investigada por su gestión de las residencias de ancianos durante la pandemia. La fiscalía de Nueva York encontró en enero que el número de muertos en estos centros fue superior al reconocido oficialmente. Recientemente sendas investigaciones periodísticas del New York Times y el Wall Street Journal descubrieron que asistentes del gobernador habían modificado las cifras oficiales.

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