Industria militar
Internacional 07/05/2021

Egipto dispara la compra de armas (en Europa)

Al Sissi ha convertido su país en el tercer máximo importador del mundo

3 min
El presidente de Francia, Emmanuel Macron (a la izquierda), recibiendo su homólogo egipcio, Abdelfatà Al Sisi, el diciembre pasado al palacio del Elíseo

El CairoSin la pompa que en otro contexto habría rodeado un acuerdo comercial multimillonario, Francia anunció martes la venta de 30 nuevos cazas Rafale a Egipto, según informó el ministerio de Defensa francés en un breve comunicado. El contrato, que se suma a otro similar firmado en 2015 y que incluye también la entrega de equipación asociada, refuerza los lucrativos vínculos militares entre París y El Cairo, a pesar del historial de vulneraciones de derechos humanos que pesa sobre el país africano.

Está previsto que los primeros cazas lleguen a Egipto dentro de tres años, y el importe total de la operación sube a 3.950 millones de euros, que El Cairo tendría que pagar con un préstamo garantizado en un 85% (3.400 millones de euros) nada más y nada menos que por Francia, según ha publicado el medio de investigación francés Disclose.

“No es inesperado, pero el acuerdo es chocante e inaceptable a muchos niveles”, asegura Amr Magdi, investigador de Oriente Medio y Norte de África a Human Rights Watch (HRW). “Creemos que Francia viola el marco común europeo de 2008 para la transferencia de armas extranjeras, que obliga a los países europeos a actuar con la debida diligencia para no transferir armas a gobiernos que cometen graves abusos y a garantizar que las armas no son utilizadas por organismos implicados en graves abusos de derechos, como es el caso de Egipto”, añade.

Decenas de acuerdos

La compra de la treintena de aviones de combate Rafale se enmarca en la polémica política de defensa expansiva que ha liderado el presidente de Egipto, el exmariscal Abdel Fattah al-Sissi, desde que llegó al poder en un golpe de estado en 2013. La estrategia se basa en una apuesta para modernizar el ejército, que controla las riendas del estado, y a la vez reducir la dependencia militar respecto a los Estados Unidos. Para conseguirlo, una de las principales fichas han sido los grandes acuerdos de compra de armas, a pesar de que muchos cuestionan su necesidad.

Cazas Rafale del ejército francés, en una imagen de archivo.

En este sentido, Egipto firmó al menos 54 acuerdos entre el año 2014, cuando Al Sissi se convirtió formalmente en presidente, y 2019, según un informe del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Así, El Cairo ha sido desde 2015 el tercer máximo importador de armas del mundo, una posición que solo ha consolidado en los últimos dos años, durante los cuales ha cerrado o planteado acuerdos por valor de unos 13.500 millones de euros, sin contar el último con Francia.

En este periodo las importaciones procedentes de los Estados Unidos, que entre 2000 y 2009 habían representado el 75% del total, según el SIPRI, se han reducido drásticamente, y Egipto ha apostado por llegar a acuerdos con otros aliados, como Francia, Italia, Alemania, China y Rusia. En el caso de los socios europeos, los enormes acuerdos de armas han sido denunciados por organizaciones de derechos humanos por los sistemáticos abusos cometidos por el régimen egipcio, así como por su capacidad de financiarlos y porque muchos los consideran un recurso empleado para comprar su silencio.

El último acuerdo de compra de 30 cazas franceses, por ejemplo, llega después de que, en diciembre, el presidente francés, Emmanuel Macron, recibiera Al Sissi con la alfombra roja en París. Entonces Macron dejó claro que no condicionará la política de defensa a desavenencias en materia de derechos humanos, y durante aquella misma visita el presidente egipcio se reunió con el director general de Dassault, la empresa que produce los cazas Rafale. Una polémica parecida se ha vivido en Italia, que a lo largo del año pasado estaba previsto que firmara lo que podría convertirse en el acuerdo de compra de armas más importante de la historia de Egipto, a pesar de la tensión sin resolver entre los dos países por el brutal asesinato del estudiante italiano Giulio Regeni en 2016 en El Cairo a manos de miembros de las fuerzas de seguridad egipcias.

¿De dónde sale el dinero?

Este vertiginoso aumento de las importaciones de armas desde la llegada al poder de Al Sissi ha ido acompañada, además, por unas agresivas políticas de austeridad dictadas por el Fondo Monetario Internacional, que ha tenido que rescatar dos veces a Egipto desde entonces con préstamos por valor de 17.900 millones de euros. A pesar de esto, todavía se desconoce como finanza exactamente El Cairo las compras militares, puesto que si bien entre 2000 y 2009 se pagaban muy probablemente con la asistencia directa de Washington, ahora la fuente no está clara y, tal como hace notar el SIPRI, el presupuesto público oficial del estado no basta.

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