Escocia se juega el derecho a poder volver a decidir

Superar la mayoría absoluta, clave para que el SNP se plante en Londres con el mandato para el segundo referéndum

LondresHasta el próximo sábado no se podrá saber con certeza el resultado exacto de las elecciones nacionales que tienen lugar en Escocia este jueves, que podrían llegar a determinar el futuro constitucional del Reino Unido a medio o largo plazo. El hecho de que un recuento centralizado por regiones no empiece hasta las nueve de la mañana del viernes y, sobre todo, que haya menos responsables que lo lleven a cabo, debido a las restricciones impuestas por el covid-19, ralentizará aún más un proceso siempre pesado.

Pero lo que ya se sabe a estas alturas es que Nicola Sturgeon, la líder independentista del Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) y primera ministra del país desde noviembre de 2014, seguirá al frente del gobierno. En otros términos, lo que inicialmente está en juego en las elecciones es saber si el SNP conseguirá o no la mayoría absoluta, que en el caso de la cámara de Holyrood es de 65 diputados, y cuál será el partido que llegará en segundo lugar, y siempre a mucha distancia: si los laboristas o los conservadores..

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Si el SNP vuelve a superar el umbral de la mayoría absoluta como ya hizo en 2011 -contra pronóstico en buena medida por una ley electoral diseñada ad hoc para evitar que ningún partido, y especialmente los nacionalistas, la pudieran conseguir-, tendrá mucha más fuerza moral y política para pedir el segundo referéndum de independencia. Una petición en la que, sin duda, lo acompañarán los Verdes, que, según todas las encuestas, pueden prácticamente doblar los resultados del 2016 y situarse entorno a los trece diputados..

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Ganar tiempo

El independentismo escocés no tiene mucha prisa para presionar al primer ministro británico, Boris Johnson, con una demanda que, si la obtuviera, también lo tensionaría mucho. Entre otras razones porque el SNP aún no tiene todas las respuestas ante el debate que se generaría. Por ejemplo, cómo resolver la más que probable cuestión de la frontera entre Escocia e Inglaterra -en especial si Edimburgo solicitara el ingreso en la Unión Europea (UE) en caso de independencia, ya que se crearía otra como la muy problemática de Irlanda con Irlanda del Norte, ni tampoco qué divisa usaría el hipotético nuevo estado independiente, si la libra o el euro, o en un primer periodo la libra para después adoptar la moneda única.

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Antes de todo, sin embargo, ¿qué dicen las encuestas para el SNP? El catedrático de la Universidad de Strathclyde de Glasgow John Curtice, el mayor especialista del Reino Unido en demoscopia, tiene muy claro que en Holyrood "habrá un bloque independentista que superará la mayoría absoluta". Los más que probables buenos resultados de los Verdes lo garantizan.

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El resto, si el SNP tendrá o no mayoría absoluta de entrada, se juega "en nueve distritos marginales, donde o bien los tories o bien los laboristas defienden una mayoría de menos de cinco puntos de diferencia". De acuerdo con Curtice, las encuestas que dan un nivel de apoyo al SNP del 48% o más, y los conservadores y laboristas de poco más del 20%, implican que el traspaso de votos a los nacionalistas desde el 2016 será suficiente para ver al menos media docena de estas nueve circunscripciones marginales caer en manos independentistas. En cambio, las que sugieren un apoyo al SNP más bajo, y para los otros dos partidos más porcentaje, sostienen que el SNP no superará los 65.

¿Es políticamente relevante que el SNP tenga la mayoría absoluta? Según la también catedrática y politóloga Nicola McEwen, en este caso de la Universidad de Edimburgo, sí, porque "con más de 65 diputados del SNP Boris Johnson tendrá más complicado negar el referéndum que Cameron pactar con Alex Salmond tras la victoria nacionalista del 2011".

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Negativa de Johnson

Pero de momento Johnson sigue más o menos repitiendo lo que ya hace más de un año y medio que dice: que no hay razón para un segundo referéndum, y menos aún saliendo apenas de la pandemia. De campaña para las locales de Inglaterra -no ha pisado Escocia sabiendo que su presencia es tòxica-, en unas declaraciones a la BBC este miércoles el premier dijo: "Bueno, esperemos a ver qué pasa realmente. Creo que la mayoría de la gente de Escocia, la mayoría de todo el Reino Unido, siente que no es el momento, ya que salimos juntos de una pandemia. No es el momento de un, creo, irresponsable segundo referéndum. Tuvimos uno hace solo unos años: creo que lo que quiere la mayoría de la gente es centrarse en el país, sacarlo adelante y reconstruir nuestra economía y conseguir que la gente vuelva al trabajo. Esta me parece la prioridad" .

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Muy cuidadosamente, en esta ocasión Johnson no ha cerrado radicalmente la puerta, como sí ha hecho en otras ocasiones. Entre otras razones porque siempre podría hacer como hizo Cameron e imponer un calendario que jugara contra los intereses independentistas. Pero Sturgeon no tiene prisa. En el último debate electoral, celebrado el martes por la noche, insistió en que su prioridad, como lo ha sido a lo largo de todo el año, es sacar al país de la pandemia. Así pues, si el plebiscito tuviera lugar no será antes del verano del 2023. "Así el SNP también tendría tiempo para responder las incógnitas que hay en el aire", dice la profesora McEwen.

La distorsión del factor Salmond

La irrupción de Alex Salmond en la campaña electoral, con su nuevo Alba Party, ha venido no tanto a inquietar las expectativas de victoria de Nicola Sturgeon como a distorsionar el debate que mantenía con el resto de formaciones políticas. Salmond es el hombre que tiene prisa y que considera que el SNP no habla lo suficiente ni lo bastante contundentemente del referéndum. Las encuestas no le garantizan ni siquiera la entrada a la cámara de Holyrood. Pero si consiguiera un grupo propio podría presentar una moción para ser votada en la cámara para que el gobierno iniciara conversaciones inmediatas para celebrar el segundo referéndum. Pondría a Sturgeon en una situación incómoda. Sea como sea, lo que también aseguró en el último debate electoral la primera ministra es que en ningún caso, si hubiera negativa de Johnson, su gobierno pondría la directa. "Lo que he dicho de manera consistente a lo largo de todo este tiempo, a veces a costa incluso de las críticas de mi parte, es que no consideraré [hacer] un referéndum ilegal, sobre todo porque no desembocaría en la independencia. Quiero que Escocia sea un país independiente y al final creo que ganaré mediante la persuasión paciente de la gente de todo el país ".