Macrorrezo en Washington: "Dios usa a Trump para devolver a Cristo a este país"
Miles de personas se concentran en el National Mall para la convocatoria promovida por la Casa Blanca con el objetivo de "consagrar a los EE.UU. como una sola nación ante Dios"
WashingtonDe lejos la cola kilométrica que rodea el césped del National Mall parece la de un mitin de la campaña de 2024. Gorras rojas de Make America Great Again" entre banderas estadounidenses. Muchos de los estilismos recuerdan la existencia de la América rural en la capital de las corbatas y los zapatos lustrados. El único matiz es el nombre serigrafiado en la mayoría de camisetas: las referencias a Trump hoy han sido desbancadas por "Jesús". Un pastor evangelista sube y baja la fila mientras grita "¡Aleluya!" a pleno pulmón para los que aún estén un poco dormidos. Personas como Kelly, que ha venido desde Richmond (Virginia), se han levantado a las cuatro de la mañana para poder participar en la macrooración convocada por la Casa Blanca este domingo.
para perseguir el supuesto sesgo "anticristiano"La retórica mesiánica, las biblias editadas por el magnate y las fotografías con líderes evangelistas se traducen en acciones reales y concretas sobre el terreno. Durante este año y medio, el republicano ha creado una oficina de la fe, que tiene el despacho dentro del ala oeste de la Casa Blanca; ha impulsado una "comisión para la libertad religiosa", que está compuesta básicamente por cristianos conservadores; y ha firmado una orden ejecutiva para perseguir el supuesto sesgo "anticristiano". Según la web del gobierno, la jornada religiosa de hoy se enmarca dentro de los actos para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de los EE. UU. En este caso, el objetivo es "consagrar nuestro país como una sola nación ante Dios". De ahí que el nombre oficial sea "Reconsagrar 250" (Rededicate 250).
Exhibición de fuerza
La imagen de miles de personas rezando en la explanada del National Mall vuelve a ser una exhibición de fuerza del cristianismo conservador, que ha ido ganando terreno dentro del círculo interno del presidente. La administración no lo dice explícitamente, pero tampoco se esconde de la comunión con el nacionalismo cristiano blanco. De los quince líderes espirituales que han participado, catorce son cristianos y el otro es un rabino ortodoxo. Además, de los catorce cristianos, siete son evangelistas.
Pero los cabezas de cartel no son los pastores, sino el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el speaker de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y el actor Jonathan Roumie, conocido por interpretar a Jesús en la serie The Chosen [El elegido]. "Tengo muchas ganas de oír hablar a Roumie, me encantó su papel en la serie", comenta Ethan, que tiene 20 años y que ha venido desde Canadá. A pesar de vivir al otro lado de la frontera, la iglesia mesiánica que sigue está en Minnesota. Es allí donde conoció a Simon y a Henry, dos hermanos de quince y dieciocho años respectivamente, que también han venido con él. Han conducido diecisiete horas desde su casa para estar aquí hoy.
Simon, que lleva una gorra MAGA, dice que también le hace especial ilusión ver a Hegseth. Los tres jóvenes creen que gracias a esta administración ser cristiano ya no es visto como algo "negativo" y los dos hermanos se declaran fans del presidente. Ahora bien, la sonrisa se les rompe en una mueca de disgusto cuando menciono el meme que Trump publicó en Truth Social en el que se mostraba como si fuera Jesús. "Fue un gran error. No creo que lo hiciera con mala intención, y además después lo eliminó. Aun así, sigo pensando que es un gran líder", contesta Simon, que defiende la importancia de esta nueva administración para "revivir" el cristianismo.
La idea de una "revivada" cristiana se repite constantemente en cada una de las conversaciones. De todas formas, ninguna de la decena de personas entrevistadas por esta corresponsal dice haberse convertido recientemente al cristianismo. Al contrario, hace años que militan en la fe y vienen de entornos religiosos. Matthew D. Taylor, investigador especialista en nacionalismo cristiano blanco, explicaba hace unas semanas en ARA que esta sensación de revivada religiosa es un espejismo tras el cual se esconde un proceso de radicalización de las personas que ya eran cristianas.
La lógica con la que Simon evalúa a Trump también concuerda con la de Kelly, que resta importancia a cómo se comporte el magnate en su vida privada. "Lo que haga en su vida personal no nos afecta; nos interesa lo que está haciendo por el país, que es lo que después nos afecta a nosotros. Además, como cristianos sabemos que somos individuos imperfectos, él incluido. Pero está restaurando la fe, algo que otras administraciones no han hecho", defiende la mujer. Esta lógica de ver a Trump como un medio para un fin superior se repite en muchas de las personas que están en la cola.
Martin Nolan, un cristiano bautista de 42 años, también valora al republicano desde esta óptica pragmática. "No es que me encante todo lo que hace, pero estamos aquí para rezar y eso es lo que importa". El hombre está a cargo del grupo de jóvenes de su iglesia. Ellos visten vaqueros y polo; ellas llevan una especie de cofia para taparse el pelo y vestidos decimonónicos. Todos tienen entre quince y veinte años, pero es Nolan quien se acerca para responder a las preguntas. Cuando interpelo a una de las chicas, la joven se limita a responder con monosílabos y una sonrisa tímida. Nolan explica que las chicas van con la cabeza cubierta porque "hay una parte de la Biblia que lo dice".