Trump calcula cuatro semanas de guerra y prevé más muertes de soldados de EEUU

El presidente alarga la mano al sucesor de Jamenei y asegura que los nuevos líderes de Teherán quieren hablar con Washington

Trump supervisando el ataque desde su residencia Mar-a-Lago en Florida
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WashingtonDonald Trump parece más dispuesto a hablar antes con los ayatolás que con el Congreso estadounidense. Mientras los legisladores aún pelean por ser informados sobre la campaña militar en Irán –la cual tampoco se les consultó–, el presidente estadounidense ha tendido la mano al régimen iraní decapitado. Ayer, cuando Trump confirmó la muerte del líder supremo Alei Jamenei también ofreció "inmunidad" para todos aquellos miembros de la Guardia Revolucionaria y fuerzas del orden que apoyaran el cambio de régimen. Por el contrario, este domingo el republicano se abrió a hablar con el sucesor de Jamenei y aseguró que los nuevos líderes de Teherán quieren hablar con Washington. El magnate ha hecho todas estas declaraciones en publicaciones en Truth Social, o en entrevistas a medios. Han pasado más de 24 horas desde el ataque conjunto y Trump no preveía volver a Washington hasta la noche del domingo –sigue en su mansión de Mar-a-Lago– y tampoco ha comparecido públicamente para dirigirse a la nación cuando ya hay tres soldados estadounidenses muertos.

Las primeras palabras que ha tenido para los oficiales caídos han sido en una entrevista en el diario británico Daily Mail, donde no descartó que vuelva a haber bajas. "Tristamente, esperamos que esto ocurra. Podría pasar de forma continuada; podría volver a ocurrir". El magnate también prevé que la guerra "durará cuatro semanas o así". "Siempre lo hemos visto como un proceso de cuatro semanas por lo fuerte que es. Es un país grande. Nos llevará unas cuatro semanas o menos". Horas más tarde, y en un vídeo publicado en su red social, el presidente ha insistido en que el país debe prepararse ante la perspectiva de que haya más bajas estadounidenses. "Tristemente, habrá más antes de que acabe [la guerra]. Va como va. Seguramente habrá más, pero América vengará sus muertes", ha dicho.

Los tres soldados estadounidenses que han muerto por el ataque de respuesta de Irán estaban desplegados en Kuwait, según ha informado la cadena NBC. Kuwait es uno de los países del golfo Pérsico que tiene bases militares de Estados Unidos y que han sido atacados por misiles iraníes desde que EEUU e Israel lanzara su campaña de bombardeos contra Irán el sábado.

El régimen iraní, dañado, trata de continuar de pie bajo la creación de un comité interno que gobernará el país hasta que se nombre a un nuevo sucesor, según ha anunciado el jefe de seguridad nacional Ali Larijani. Ahora, después de que anoche se hicieran llamadas a los iraníes para tumbar al régimen, Trump dice que quiere negociar con la estructura de poder que sigue funcionando y que prevé relevar a Jamenei. La maniobra que utiliza Washington ahora con los ayatolás tiene paralelismos con cómo se ha acabado gestionando Venezuela tras decapitar al régimen chavista, que se ha convertido en una especie de protectorado estadounidense. Ahora bien, Teherán está mucho más lejos geográficamente que Caracas, y en Latinoamérica no existe ningún estado similar en Israel. En toda esta guerra, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, siempre ha exigido a Washington la aniquilación total del régimen, quien considera una amenaza existencial.

Trump deja tocada la promesa de "no más guerras"

El presidente realiza las actualizaciones del ataque, bunquerizado en su mansión, mientras fuera las bases MAGA se le vuelven en contra. A diferencia de lo que ocurrió con Venezuela, Trump no ha creado ninguna narrativa para justificar este ataque. Simplemente ha visto un momento de vulnerabilidad por parte del régimen y ha atacado. Se ha lanzado de cabeza en una empresa militar en su momento de menor popularidad –el 60% de los ciudadanos le suspenden– y con encuestas anteriores que ya señalaban de la inconveniencia de un ataque a Teherán. Una encuesta realizada en enero por Politico poco después de la captura de Maduro, mostraba que casi la mitad de los estadounidenses (un 45%) consideraban que EEUU no debería emprender acciones militares contra Irán. Solo un 31% decían que sí. Una encuesta de The Economist tomada la semana pasada ofrecía una fotografía similar: un 49% estaba en contra.

Trump vuelve a poner en entredicho su promesa en las bases MAGA de no involucrar al país en guerras nuevas. Entre los legisladores del partido republicano, ya han aparecido las primeras quejas, aunque vienen de las figuras críticas de siempre. El representante de Kentucky, Thomas Massie, recordaba el sábado en X que "Esto no es América Primero" y la congresista Lindsey Graham decía: "No es nuestro trabajo decidir el sucesor". Aún así, la disciplina de partido se mantiene dentro de la bancada republicana.

Fuera del Capitolio, las grandes voces influyentes del universo MAGA sí han criticado abiertamente al presidente, como es el caso del ex presentador de la Fox, Tucker Carlson, y la comentarista política Millie Weaver. Carlson ha calificado el asalto de "repugnante y maligno", y Weaver ha dicho lo siguiente en X: "No recuerdo haber votado por «Liberad a Irán». Yo voté por «Hagamos que América vuelva a ser mayor»". Blake Neff, que fue productor del podcast delinfluencer de extrema derecha Charlie Kirk, recordaba a X que Kirk se había opuesto al cambio de régimen en Irán: "Trump/Vance hicieron campaña sobre una plataforma de paz, y fue popular. Ahora mismo algunos de mis amigos de tendencia conservadora me envían mensajes: «F* esto», «Esto es extremadamente deprimente», «May».

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