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Estrepitoso fracaso deportivo del fútbol ilerdense por partida triple

El histórico Lleida CF está ante el abismo de la desaparición, mientras que el AEM y el Atlètic Lleida refirman sus ganas de continuar a pesar de los descensos

Jugadores del Atlètic Lleida, abatidos después de una de las derrotas de esta temporada.
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LleidaSoplan vientos de tormenta para el fútbol ilerdense. A los descensos de categoría de dos clubes históricos de la demarcación como son la Unió Esportiva Tàrrega (que cae a Segunda Catalana) y el Borges CF (a Tercera), se añaden tres más simultáneos concentrados en Lleida ciudad. Hacía tiempo que no se acumulaban tantos fracasos deportivos en la capital: el femenino del AEM ya no continuará en la Primera RFEF después de trece años de competición; el Atlètic Lleida, a pesar de haber apostado por competir en Segunda RFEF, baja estrepitosamente a Tercera; y el Lleida Club de Futbol, además de caer al pozo de la Liga Elit (el sexto nivel de las competiciones del estado español), no encuentra inversor que le enjugue las deudas y está a una semana de desaparecer.

Todo un desbarajuste destinado a olvidarse, pero que obliga a repensar el fútbol en la capital. “Esta ciudad me avergüenza”, sentenció el hasta ahora presidente del Lleida, Marc Torres, cuando la semana pasada denunciaba a los Mossos d’Esquadra a un empresario que presuntamente simuló una inversión que debía salvar el club. Aún se desconocen los motivos de esta supuesta estafa, pero la verdad es que hunde un club que, a pesar de los continuos fracasos (en el campo y en los despachos), mantiene viva una afición de más de 2.000 incondicionales y hasta cuatro peñas y entidades organizadas. “Es un sentimiento que se transmite también de padres a hijos”, justifica Jordi Cortés, el hasta ahora entrenador del Lleida CF e histórico jugador desde la base. “La gente se siente del Lleida porque es la continuación de aquel equipo que jugó en Primera –opina Cortés–, y es esta la gasolina lo que ha permitido que la directiva no abandone el barco hasta el último momento”.

Jugadores del Lleida CF y aficionados reclamando la supervivencia del club tras consumarse el descenso el 26 de abril con la derrota contra el Vilassar de Mar.

Con la pronta desaparición del Lleida CF, ahora los aficionados, a pesar de estar atónitos por esta noticia, recuperan una idea que hacía meses que estaba en el cajón: crear un nuevo equipo y comenzar de nuevo en Cuarta Catalana. Portavoces de Rudes Lleida, la peña que aglutina el mayor número de aficionados, lo asumen "con resignación, pero no hay otra opción que apoyar un nuevo proyecto, no hay excusas".

La Associació Amics del Lleida ya registró hace un año el nombre Lleida 1939 por si fuera necesario renacer de las cenizas una vez más. A partir del 5 de junio, cuando se cumpla el vencimiento para saldar la deuda del Lleida CF, posiblemente la entidad pondrá en marcha la maquinaria para crear un nuevo club, "pero con un modelo en el que los socios tengan el máximo poder de decisión y que no dependa más de inversores ajenos ni operaciones externas", reclama el presidente de la asociación, Andreu Artés, que cita el modelo del Club Esportiu Europa como referencia. "Cuando eres de un equipo, los resultados y la categoría pasan a un segundo plano; para muchos de nosotros el Lleida es identidad, sentimiento de pertenencia, los recuerdos de cuando éramos pequeños y íbamos al campo con los abuelos", añade Artés.

Otros descensos

. Precisamente haber jugado en el campo insignia de la ciudad ha sido su castigo.

“Tenemos que saber reconocer de dónde venimos y quiénes somos: un grupo humilde, un grupo de barrio”, explica Xavi Baró, delegado de la junta directiva desde hace catorce años y vinculado al club desde hace más de veinte. Ha sido una temporada complicada, que arrancó paradójicamente con uno de los hitos más importantes del club: llegar a semifinales de la Copa Catalunya en febrero de 2025, cuando perdieron con el primer equipo del Barça en un Camp d’Esports con más de 10.000 espectadores. Precisamente haber jugado en el campo insignia de la ciudad ha sido su castigo.

El Camp d’Esports se ha convertido en el símbolo de una tensa convivencia entre los tres principales clubes de la ciudad (Atlètic Lleida, Lleida CF y AEM). Han compartido unas instalaciones que, según el AEM, no han sido las idóneas. “Tenía la sensación de que, cuando jugábamos en el Camp d’Esports, jugábamos fuera de casa”, admite Baró. El mal estado del césped y unas gradas sobredimensionadas para la mayoría de los partidos han penalizado al equipo femenino.

Esta sobredimensión también ha afectado mayoritariamente los partidos del Atlètic Lleida, un club muy joven creado en 2019 de la mano de un grupo empresarial inversor que compró la plaza que el Almacelles tenía en Primera Catalana y que justo la temporada pasada pudo ascender a Segunda Federación. “La creación de este club nuevo es un intento para que el fútbol de Lleida vuelva a estar en la categoría profesional”, argumenta Xavi Bartolo, el actual presidente de la entidad, que precisamente jugó con la UE Lleida en Primera en los años noventa. Los descensos han hecho daño. Bartolo admite: “Llevamos una serie de años en que el fútbol ilerdense está dando pasos atrás y no somos capaces de progresar”.

¿Hay lugar para tanto fútbol?

La gran pregunta es si las dimensiones de una ciudad como Lérida (que no llega a los 150.000 habitantes) son suficientes para acoger hasta tres clubes de alto nivel. La ciudad de Logroño es una referencia. Casi con la misma población acoge al Dux, la UD Logroñés y la SD Logroñés. El futbolista argentino Juan Agüero, uno de los pilares del Atlètic Lleida y que consiguió el pasado octubre el gol de clasificación para la Copa del Rey, pasó años atrás por Logroño y admite que es muy difícil reunir una masa social triplicada en este tipo de municipios. Hasta ahora, el Lleida CF es quien la ha concentrado y, ante su posible desaparición, se abre una oportunidad para el Atlètic. Pero no lo tiene fácil. La animadversión de los aficionados hacia este club de nueva creación es muy alta. “Nunca he vivido tanto el odio y las agresiones verbales como este año por parte de la afición del Lleida CF”, asegura Agüero.

Polémicas aparte, el entrenador Jordi Cortés explica que una de las razones de la pérdida de competitividad del fútbol ilerdense es la mala gestión de la base. “Se debería romper el monopolio que tiene ahora mismo el Atlètic Segre en este ámbito”, opina Cortés, que pide más referentes.

Por su parte, la AEM lamenta que, a pesar de tener en sus filas hasta 800 jugadores y una base con un gran potencial de futuro, “hay todavía un agravio comparativo, porque el fútbol femenino no ha generado ni generará nunca lo que genera el masculino”, lamenta Xavi Baró.

Jugadores del AEM, que abandona la segunda división estatal, se abrazan con el equipo técnico.
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