Los Estados Unidos escoltan petroleros en Ormuz sin conseguir resolver el bloqueo
Después de nueve meses desplegado, el portaaviones 'Abraham Lincoln' marcha de la zona a causa del malestar a bordo
WashingtonEl ejército estadounidense parece haber encontrado la manera de escoltar petroleros por el estrecho de Ormuz a pesar del bloqueo iraní. Las naves de la marina han logrado encontrar un corredor por el lado de la costa omaní por donde algunos barcos consiguen superar con éxito una ruta que se ha vuelto altamente peligrosa debido a los ataques de Teherán. Como ocurre con tantas otras operaciones en esta guerra, es un éxito en su objetivo táctico, pero Washington no consigue una victoria estratégica. Estados Unidos hace pasar algunos barriles de crudo por el estrecho, aunque todavía no se ha recuperado el ritmo previo a la guerra.
La misión, que ha revelado el New York Times y Axios, consigue que un puñado de naves cargadas de barriles de crudo puedan atravesar la ruta sur. Antes de que los Estados Unidos e Israel bombardearan conjuntamente Irán,, por el estrecho pasaban unos 15 millones de barriles de crudo al día. Lo que es interesante aquí, más allá de cómo se logra esquivar con éxito los ataques iraníes, es el baile de cifras.
Fuentes del gobierno estadounidense afirman a Axiosque se consiguen transportar unos 10 millones de barriles al día. En cambio, los analistas de tráfico marítimo que cita el New York Times cifran en 5 millones el número de barriles que consiguen salir diariamente del golfo Pérsico. Sea como sea, los mercados, a pesar de su sensibilidad, no han notado una gran diferencia, a pesar de que la operación ya hace semanas que está en marcha.
Elevado coste económico y humano
Mientras tanto, el Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) tiene que utilizar una gran variedad de armamento para poder interceptar drones y misiles iraníes. Los Estados Unidos ahora mismo están destinando naves, helicópteros y aviones para lanzar ataques e interceptarlos, y, según el Centcom, ya han ayudado a más de 1.000 embarcaciones a pasar por el estrecho. Según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI), al menos 15 naves que navegaban por las rutas del sur, cercanas a la costa de Omán, han recibido el impacto de ataques iraníes desde principios de junio y ha habido dieciséis marineros heridos y dos muertos.
El elevado coste no es solo económico, sino también humano: el malestar a bordo del portaaviones Abraham Lincoln de los EE. UU., que hace más de nueve meses que está desplegado, ha derivado en una avalancha de críticas contra el presidente Donald Trump. Después de participar en el ataque a Venezuela, el portaaviones viajó directamente a Oriente Medio, donde está desplegado desde principios de año, y el agotamiento entre la tripulación es elevado. Este jueves, fuentes del gobierno estadounidense han confirmado que el portaaviones ya ha zarpado dirección a casa.
La operación alternativa de bordear la costa omaní también se ha dado a conocer en un momento en que la relación entre Mascate y Washington vuelve a flaquear. Esta misma semana, el presidente estadounidense amenazó con bombardear Omán si intentaba interferir en su plan para reabrir el estrecho de Ormuz. Mientras el republicano se ha dedicado a decir estos días que el paso marítimo está bajo control estadounidense –afirmación que no se ha trasladado a la realidad–, el sultanato y la República Islámica han estado negociando el reparto del control del estrecho.
Aparte de Irán, Omán es el otro país que tiene acceso a parte de las aguas de Ormuz. Esta posición geoestratégica tan delicada también es la que ha convertido a Omán durante todos estos años en un negociador clave con los iraníes. A pesar de que en las fallidas conversaciones de paz Pakistán adoptara la voz cantante, el equipo negociador que le daba más credibilidad y fuerza al proceso era el omaní.