Suecia

¿Por qué la extrema derecha es el partido que más cae en Suecia?

El Partido Socialdemócrata, el otro gran perdedor, está a la espera del recuento del voto exterior para confirmar la mayoría del bloque de izquierdas

Jimmie Åkesson, líder de Demócratas de Suecia.
15/09/2026 - 07:01 h.
4 min

BarcelonaLas elecciones legislativas en Suecia de este domingo no dejan a ningún ganador claro, pero no hay duda de quiénes son los perdedores. Por un lado, el partido de extrema derecha Demócratas de Suecia (SD, por sus siglas en sueco), que ha retrocedido por primera vez desde que entró en el Parlamento en 2010 y ha perdido el título de segunda fuerza. Y el otro gran damnificado es el Partido Socialdemócrata. Aunque sigue siendo la formación más grande del país, el resultado obtenido es el peor del último siglo, desde que Suecia implantó el sufragio universal.

Los resultados electorales son todavía provisionales, y como ya ocurrió hace cuatro años, pueden ser decisivos los votos del extranjero, que se contarán el miércoles. Los cuatro partidos enmarcados en el bloque de centroizquierda, hasta ahora en la oposición, han obtenido un 49,5% de los votos y tienen, de momento, 176 escaños, mientras que las cuatro formaciones de derechas se quedarían con el 49% de los sufragios y 173 diputados. Teniendo en cuenta que la mayoría absoluta la marcan los 175 diputados, el 5% de los votos que faltan por escrutar puede hacer cambiar el delicado equilibrio de fuerzas.

Y el principal culpable de que el bloque de la derecha no haya podido repetir el éxito de hace cuatro años es la extrema derecha. Su líder, Jimmie Akesson, planteaba la próxima legislatura como un potencial trampolín para poder presentarse dentro de cuatro años como candidato a primer ministro; lo que habría sido la culminación de un ascenso meteórico de los Demócratas de Suecia. Los otros tres partidos hasta ahora en el gobierno le habían aceptado, finalmente, como socio de pleno derecho en caso de que se pudiera revalidar un ejecutivo conservador, en el cual el SD preveía mantenerse como primera fuerza. Los resultados de las elecciones legislativas de este domingo, sin embargo, han supuesto un golpe duro para el partido de Akesson, mientras que sus tres socios han registrado mejoras. La imagen de la sede electoral del SD vacía mientras en las otras reinaba la fiesta era un resumen perfecto de la noche electoral.

Los analistas suecos tienen dificultades para determinar las causas de este retroceso del SD justamente en uno de los momentos más dulces de la extrema derecha europea. "La explicación es típicamente sueca, no es parte de ninguna tendencia internacional", dice el politólogo de la Universidad de Lund Anders Sannerstedt, que apunta a diversos posibles factores.

Afirma que la idea de que el SD consiguiera ministerios por primera vez "puede haber asustado a algunos votantes". Los últimos cuatro años, la extrema derecha ha tenido mucha influencia sobre el gobierno de Ulf Kristersson, pero desde el exterior. "Hay muchos votantes suecos que pertenecen al bando liberal conservador, pero no tienen una identificación fuerte con un partido. Una vez utilicé la metáfora de un grupo de cuervos que empiezan a volar y después aterrizan todos en el mismo lugar: otro partido. Podría ser que los Demócratas de Suecia consiguieran muchos de estos votantes en 2022, y ahora los hayan perdido ante otros partidos".

Mikael Persson, politólogo de la Universidad de Gotemburgo, también considera que algunos votantes pueden pensar que "han ido demasiado lejos" en las políticas de migración y seguridad, y han decidido cambiar el voto a partidos más moderados. "Un gobierno con el SD dentro puede ser no tan atractivo para los votantes de centro", añade.

Sannerstedt también señala que los otros partidos de derechas "se han acercado cada vez más" a los Demócratas de Suecia en sus temas estrella como la política migratoria, la lucha contra la delincuencia de bandas y el apoyo a la energía nuclear, de modo que el SD "ya no tiene el monopolio de sus principales políticas".

Además, apunta que las medidas severas contra los refugiados y los inmigrantes, así como la mejora de las estadísticas en cuanto a criminalidad, pueden haber afectado, paradójicamente, al partido. "A los Demócratas de Suecia les habría ido mucho mejor si hubiera tiroteos cada día en las zonas con mucha gente de origen extranjero", resume.

Negociaciones complejas

La fragmentación parlamentaria lleva más de una década generando dolores de cabeza a los dos grandes partidos suecos a la hora de formar coaliciones de gobierno. Pero la líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, se enfrenta a una de las situaciones más complicadas. Para conseguir la mayoría, los socialdemócratas necesitan el apoyo de los otros tres partidos incluidos en el bloque de centroizquierda: Los Verdes, La Izquierda y el Partido de Centro. Estos dos últimos están en las antípodas ideológicas: socialistas de pura cepa unos y liberales cercanos a las empresas y favorables a reducir impuestos los otros. La Izquierda ha dicho durante la campaña que no dará apoyo a un gobierno de Magdalena Andersson si no es que forma parte de él, mientras que el Partido de Centro ha insistido en que no aceptará a ningún ministro de la extrema izquierda.

"Alguien tendrá que cambiar de posición y negociar resultados políticos a cambio de representación en el gobierno", resume Persson. Coincide con él Sannerstedt, que augura que no habrá acuerdo de gobierno probablemente hasta las fechas de Navidad. Eso sí, ambos confían en la capacidad negociadora de los partidos suecos y ven casi imposible el escenario de la repetición electoral.

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