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Humor amb accent ponentí

Sesión de micro abierto "La conya" del 14 de mayo en el London Bar de Lleida
Silvina Sànchez
27/05/2026
Prescriptora cultural
2 min

LleidaA pesar de ser atea convencida, tengo un pasado en el que hice la catequesis. Esto implicaba, para más inri, tener que ir a misa de doce algunos domingos. Los momentos más álgidos y esperados por la chiquillería (y no tan chiquillería) era cuando la música entraba en acción. Sobre todo los días más señalados, en que aparecían las guitarras acústicas. Sin duda, lo más cercano al góspel de Harlem que podíamos experimentar. Hallelujah!

Los había que llevaban la voz cantante. En casa los habíamos bautizado como Montserrat Caballé y Luciano Pavarotti de Pardinyes. Y claro, ¡un día pasó lo inevitable! A los primeros trinos (que ríete tú del Liceo), una mirada socarrona de mi madre a mi padre desencadenó un calvario de respiraciones entrecortadas, espasmos, ojos llorosos, tensión y enrojecimiento faciales. La performance estaba servida. La procesión iba por dentro. La especie de batalla de gallos entre sopranos y tenores iba in crescendo, al mismo compás que nosotros nos mordíamos los labios para contener las risas. No acabó como el rosario de la aurora de milagro. El tarareo taumatúrgico de un niño pareció caer del cielo para liberarlas. ¡Fue nuestra salvación!

Mi currículum de momentos en los que me he meado de risa tanto en lugares transgresores como en ordinarios es de dimensiones bíblicas. ¡Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra! Ahora bien, tal como quedó claro en el espectáculo Garrick del Tricicle hace unos años, ni todo el mundo ríe de la misma manera ni existe una única tipología de humor. Y es que el reír es “intangible, unipersonal de cada ser, es único” y forma parte de nuestro ADN.

Todo ello lo comprobamos en propia piel el 14 de mayo por la tarde en la tercera edición de la inédita propuesta La conya: comedia de pie en catalán y con acento ponentino, que desde el 5 de marzo acoge una vez al mes el London Bar de Lleida. Se trata del primer proyecto de micro abierto de comedia en la capital del Segrià, que nació, de la mano de los monologuistas del llano Rosa Monrous, Marc Oliva y Roger Montagood, ante el vacío existente hasta ahora en este campo. Una iniciativa que también pretende ser una especie de “laboratorio de humor para que los humoristas participantes puedan saber qué chistes funcionan y cuáles no”. La tercera sesión contó con la presencia de conocidos actores y actrices de Lleida que se aventuraron por primera vez en este mundo, y lo hicieron con nota, así como de otros monologuistas más experimentados. Entre “cástings para encontrar pareja”, “lo he visto en el móvil”, “y “vidas monótonas que devuelven las llamadas de spam”, nos partimos de risa. ¡Qué buena falta hace!

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