Trump dice que la guerra se alargará semanas y no descarta enviar tropas a Irán

El presidente asegura que tienen capacidad para combatir tanto tiempo como haga falta: "No nos aburriremos"

WashingtonEl ataque controlado que preveía Donald Trump ante Irán ya se ha convertido en un conflicto que el presidente calcula que se alargará unas "cuatro o cinco semanas". "Aunque tenemos capacidad para más tiempo", ha afirmado este lunes en la primera aparición pública después de bombardear a Teherán. El mandatario no ha dicho estas palabras en un discurso en la nación, sino en un acto en la Casa Blanca ya previsto para entregar medallas de honor a ex combatientes de la guerra de Vietnam. Una campaña militar que Trump cree que Estados Unidos ganará por su superioridad armamentística. "Tenemos el ejército más poderoso y fuerte de todo el mundo", ha remarcado el presidente, aunque hace dos semanas la cúpula militar le advertía de no conducir ninguna operación contra los ayatolás por el mermado arsenal del ejército y por las posibles bajas. A estas alturas ya hay seis militares estadounidenses fallecidos y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, prevé más bajas. Tampoco descarta enviar tropas a la región.

"No entraremos especular qué haremos o qué no haremos. Llegaremos tan lejos como tengamos que llegar", remachó Hegseth en la primera rueda de prensa que hizo el Pentágono tras el ataque a Irán, que también fue este lunes. En paralelo, Trump ha hecho una declaración similar en una entrevista en el New York Post. "No tengo pega alguna en cuanto a enviar tropas sobre el terreno. Todos los presidentes dicen: «No habrá tropas sobre el terreno». Yo no lo digo", ha afirmado Trump al New YorkPost. "Yo digo que probablemente no vamos a necesitarlas". En numerosas ocasiones Trump reiteró que no desplegaría soldados sobre el terreno. Que ahora considere esa posibilidad es un giro notable respecto a su posicionamiento inicial, pero no sorprendente. El presidente ya ha roto repetidamente la promesa electoral de que Estados Unidos no se involucraría en más guerras. El mandatario se ha lanzado de cabeza contra Irán sin temor alguno a la reacción de las bases MAGA, que ya se han sublevado.

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Trump, sin embargo, no ha hablado de la posibilidad de enviar más militares a Oriente Medio, cuando ha hablado desde la Sala Este en el acto ceremonial al que han asistido numerosos cargos del ejército para la entrega de medallas. Tampoco dedicó ninguna palabra a los cuatro soldados fallecidos en los primeros tres días de combates. Al contrario, se ha mostrado más dispuesto que nunca a continuar la guerra tanto como sea necesario. "Alguien dijo a los medios que en una semana o así me aburriría. No nos aburriremos. Nunca me aburro", ha presumido el presidente, aunque este lunes se le veía menos enérgico que de costumbre. Trump aseguró que sus objetivos en la región "son claros": destruir las capacidades de misiles balísticos de Irán, "aniquilar" su fuerza naval y asegurarse de que el patrocinador número uno del terror nunca puede obtener un arma nuclear.

La amenaza de las armas nucleares

Una vez más, ha repetido la misma canción sobre las armas nucleares, pese a que el difunto líder supremo iraní, Ali Jamenei, aseguró en reiteradas ocasiones que Irán no tenía intención de desarrollar este tipo de armas. Una premisa que incluso estabaen el preámbulo del acuerdo nucleardel que se retiró Trump en el 2015. "Irán asegura que bajo ninguna circunstancia buscará, desarrollará o adquirirá cualquier tipo de arma nuclear", decía. Acuerdo impulsado por Barack Obama, contra quien el magnate ha vuelto a cargar, también.

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Aunque el presidente afirme muy convencido de que EEUU está capacitado para involucrarse en un conflicto más allá de cuatro o cinco semanas, la situación de base es algo más complicada. El general Dan Caine, presidente del estado mayor conjunto, ya avisó a Trump hace dos semanas de que uno de los inconvenientes de atacar a Irán es que el arsenal del Pentágono se ha visto mermado por la defensa de Israel y el apoyo a Ucrania. Si el conflicto se alarga durante cuatro o cinco semanas, las reservas de Tomahawks, misiles de crucero y sistemas antiaéreos Patriot todavía se reducirán más. La fabricación de buena parte de este armamento, además de costar millones, tarda un año o más desde que sale de la cadena de montaje. Por el momento la guerra contra Irán se ha reducido a ataques aéreos y lanzamientos de misiles desde bases militares, cazas y naves desplegadas en la región. Pero cuando la munición se agote, deberá buscarse una alternativa si el conflicto se enquista.

En una nueva escena versallesca por parte del presidente, durante su intervención Trump ha pasado de hablar de la guerra a hacer chistes sobre la construcción de una sala de baile en la Casa Blanca. "Siempre me ha gustado el dorado, pero creo que podemos ahorrar un poco. He ahorrado un poco con las cortinas. [...] Créanme que será la sala de baile más bonita del mundo", ha dicho justo después de agradecer el esfuerzo a los militares por su trabajo. Mientras la región arde bajo las bombas estadounidenses con un balance de más de cientos de muertos, Trump dedica casi tanto tiempo a hablar de guerra como a comentar la decoración con la que quiere transformar el edificio presidencial en un palacio barroco.