Relaciones Unión Europea - Canadá

Canadá tiende la mano a la UE: "Un árbol solo cae en medio de la tormenta; un bosque, resiste"

Mark Carney apuesta por reforzar la alianza con los Veintisiete con más cooperación en defensa, desarrollo de la IA y minerales críticos

17/09/2026 - 19:51 h.

BruselasLa última vez que el primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció un discurso ante un gran foro internacional, su mensaje sonó como un toque de atención a los despachos de las capitales europeas. En plena escalada de tensiones con Donald Trump y una transformación del orden internacional, Carney proponía a las potencias medias unir fuerzas para ganar margen de maniobra ante las grandes potencias. "Cuando solo negociamos bilateralmente con una potencia hegemónica, negociamos desde la debilidad. (...) Esto no es soberanía. Es representar la soberanía mientras se acepta la subordinación", aseguraba en enero en Davos.

Ocho meses después, el primer ministro canadiense se ha dirigido a la sede de la Eurocámara en Estrasburgo con una propuesta europea sobre la mesa: convertir a Canadá en el primer miembro asociado de la Unión Europea, una fórmula que todavía no existe en los tratados europeos. Este jueves, Carney ha "acogido con satisfacción" la propuesta de Von der Leyen de fortalecer la relación con los Veintisiete con una "alianza para el futuro", a pesar de las amenazas del presidente estadounidense, que esta madrugada había avisado de que cortaría las relaciones comerciales con la UE si consideraba este vínculo como "un acto hostil". "Canadá y Europa son fuertes por sí solos. Europa y Canadá son más fuertes juntos", ha sentenciado.

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El líder canadiense, que ha sido ovacionado por los eurodiputados al entrar al hemiciclo, ha detallado cómo, a su parecer, se debe concretar la alianza con la Unión Europea. El propósito no debe ser garantizar la "autosuficiencia" sino la "resiliencia colectiva". Así, ha defendido que la cooperación se debe centrar en "todo el espectro de capacidades estratégicas", tales como los minerales críticos, la capacidad industrial de defensa, la inteligencia artificial y la capacidad de computación, la seguridad energética, el espacio y los sistemas de pago.

El primer ministro canadiense –que ha intercalado el inglés, el francés y el alemán durante el discurso– ha valorado lo que cree que su país puede ofrecer: una de las reservas de minerales críticos más grandes del mundo, grandes capacidades en los ámbitos del espacio, la inteligencia artificial y la computación cuántica, uno de los sistemas bancarios más sólidos, una geografía ártica única y un acceso privilegiado tanto a las redes atlánticas como a las del Pacífico. "Allí donde nuestras fortalezas son diferentes, se complementan. Allí donde se superponen, generan escala", ha afirmado.

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La alianza no debería limitarse a las capacidades estratégicas. Carney también ha reivindicado que la participación de Canadá en el programa de intercambio Erasmus+ daría a los estudiantes "más oportunidades de estudiar en algunas de las mejores universidades del mundo, ampliar sus horizontes y construir estos vínculos duraderos que sostendrán nuestra alianza en el futuro".

"Nuevas tormentas"

El primer ministro canadiense ha arrancado el discurso evocando el roble de Goethe, en el bosque de Ettersberg, cerca de Weimar. El mismo árbol que durante años había simbolizado los ideales europeos de la razón y la libertad quedó atrapado dentro del campo de concentración de Buchenwald, construido a su alrededor. De esta metáfora, Carney ha extraído un mensaje: la libertad no se gana una vez por todas; "hay que defenderla cada día".

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Hoy, nuestras sociedades "vuelven a estar sacudidas por nuevas tormentas", ha lamentado. El cambio climático, la erosión de las normas democráticas, la utilización del comercio y del derecho como instrumentos de coerción, la fragilidad de las cadenas de suministro y la manera en que las plataformas tecnológicas aspiran a controlar la sociedad son algunos de los retos que ha enumerado. En este contexto, "un árbol solo cae en medio de la tormenta; un bosque, resiste", ha expuesto.

Si bien no ha mencionado al presidente de los Estados Unidos en ningún momento, ha estado presente en todo el discurso del líder canadiense. Después de que el acuerdo comercial que negociaban naufragara este verano, ambos países han acabado imponiéndose aranceles mutuos del 50%. Para calmar las aguas, Carney ha dejado claro que la alianza no busca crear un "tercer bloque" ni convertirse en una potencia rival "con mejor educación". Sino que quiere reforzar la soberanía para evitar que nadie pueda controlar los mercados abiertos, las democracias o las libertades.

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Canadá es uno de los socios prioritarios de la Unión Europea. Desde 2016, ambos mantienen el CETA, el acuerdo económico que ha acompañado un aumento del 80% del comercio bilateral, hasta los 130.000 millones de euros en 2025. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca –y las amenazas constantes que ha lanzado contra la soberanía de Canadá– ha evidenciado las costuras de la dependencia económica de Ottawa respecto a su vecino, y le ha empujado a buscar nuevas alianzas. Europa ha sido el socio natural con quien Canadá ha acelerado los acuerdos, no solo en materia comercial, sino también en defensa. En junio, Carney viajó a Bruselas para firmar un pacto de defensa que prevé respuestas conjuntas a emergencias de seguridad internacional y misiones de estabilización. Ahora, Canadá quiere llevar esta aproximación mucho más allá de la defensa.