El dilema de la UE: Noruega presiona para que se levante la prohibición de extraer petróleo en el Ártico
Bruselas revisa su política ártica mientras Oslo defiende la explotación de nuevos yacimientos como garantía de seguridad energética europea
El 13 de octubre de 2021 fue un día importante para la protección del Ártico: la Unión Europea firmó el compromiso político para frenar la apertura de nuevos yacimientos de combustibles fósiles en la región. Cinco años después, la UE se encuentra inmersa en el proceso de revisar las líneas estratégicas de su política ártica, que se presentará a finales de septiembre. Esta semana, los líderes europeos se han reunido en Finlandia para hablar sobre el transporte marítimo, los recursos y la seguridad en la región en medio de la presión creciente de los EE. UU., China y Rusia.En este escenario, Noruega calcula que dos tercios de sus recursos fósiles que todavía están por explotar están situados en el Ártico. Teniendo en cuenta esto, no es extraño que en los últimos meses políticos y miembros de la industria petrolera noruegos estén visitando muy a menudo Bruselas. El objetivo de los lobistas es presionar para que la UE levante la moratoria que permita hacer nuevas perforaciones de gas y petróleo por encima del círculo polar. Todo esto a pesar de que Noruega, que no forma parte de la UE, no necesita ningún permiso para explotar el Ártico, pero su dependencia del mercado europeo hace que la moratoria afecte directamente a los intereses económicos del país escandinavo.“Noruega es muy activa y sabe cómo hacerse escuchar”, reconocía la enviada especial de la UE en el Ártico, Claude Veron-Reville, en una entrevista a Bloomberg. Según este diario, desde el 2011, 19 ministros del gobierno noruego se han entrevistado con altos funcionarios de la UE con una carpeta sobre la mesa: que la UE vea ahora con buenos ojos la expansión de las actividades petroleras noruegas situadas en el mar de Barentsz. En paralelo, el Financial Times también se ha hecho eco de un documento interno de la UE que revelaba que los socios comunitarios estaban considerando abandonar la moratoria sobre la actividad petrolera y gasística en el Ártico.El principal argumento que ha defendido Noruega es que “no hay razones climáticas para tratar de manera diferente el petróleo y el gas producidos al norte o al sur de una determinada línea”, en palabras del ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. Ante estas explicaciones del político laborista, las voces contrarias a explorar nuevos yacimientos en el Ártico alertan de que este territorio se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta, y por lo tanto los daños ambientales serían enormes en un ecosistema muy vulnerable.La otra razón que esgrime Noruega tiene que ver con las crisis energéticas que han dejado al descubierto las vulnerabilidades de la UE en el suministro de energías fósiles. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, la UE ha hecho grandes esfuerzos por deshacerse de Rusia como proveedor de gas y petróleo. A esta situación se ha sumado recientemente la interrupción de las exportaciones de combustibles fósiles a través del estrecho de Ormuz.Beneficios por la inestabilidad global
Por ahora Noruega ya aporta el 30% del consumo de gas de la UE, y el 12% de la demanda de petróleo, pero la compañía estatal Equinor y la industria petrolera noruega quieren aumentar el suministro con el argumento de que el país nórdico es la fuente de recursos fósiles más fiable y segura para los europeos. El mismo ministerio de Exteriores ha argumentado en un memorándum que Noruega puede ayudar a la UE a conseguir más seguridad energética. “Noruega tiene importantes recursos de petróleo y gas sin explotar”, dice el documento, que a la vez advierte: “La continua exploración y producción responsable permitirá a Noruega continuar siendo un proveedor fiable para Europa, pero las restricciones a la producción o importación de petróleo y gas árticos de Noruega socavarían este papel”.
Con todo, las exportaciones de petróleo y gas representan cerca del 90% de las exportaciones totales de Noruega, y los ingresos derivados de este sector no han dejado de crecer desde la imposición de las sanciones a Rusia. Según el grupo financiero Nordea, entre los años 2022 y 2023 el país escandinavo obtuvo unos beneficios extra de 120.000 millones de euros por la venta de petróleo a los socios europeos. A esto hay que sumar al menos 8.000 millones de euros en beneficios extra derivados del cierre del estrecho de Ormuz, y el encarecimiento del precio del petróleo ha llevado a las empresas energéticas noruegas a registrar ganancias históricas en la Bolsa de Oslo.Movilización contra las prospecciones
De momento el gobierno noruego ha anunciado la apertura de 70 nuevos bloques de exploración con el objetivo de localizar nuevas reservas fósiles, entre otros en el mar de Barents, donde el año pasado ya se descubrieron cinco nuevos yacimientos. Lo que no esperaba el gobierno de Oslo era una movilización tan contundente de 130 organizaciones, entre las cuales centros de estudios, académicos e instituciones financieras como la poderosa Nordea, que enviaron una carta a los comisarios europeos pidiendo que no permitan la explotación de los yacimientos fósiles en el Ártico.La carta esgrimía “la fragilidad del ecosistema ante las infraestructuras de gas y petróleo” y afirmaba con seguridad: “Un sistema energético basado en las renovables internas y en una electrificación a gran escala es mucho más resiliente”. Además, la carta también ofrece argumentos contra quien defiende la perforación en el Ártico como escudo necesario ante la vulnerabilidad energética de Europa: dice que “cualquier nuevo campo aprobado hoy no llegaría a la plena producción hasta alrededor del 2040”. Hoy por hoy la Comisión Europea se encuentra inmersa en intensas negociaciones para culminar la estrategia ártica que debe resolver el dilema sobre si hay que levantar la moratoria a la explotación de gas y petróleo que Noruega persigue.