Cáucaso

Elecciones vitales en Armenia: "Están convirtiendo nuestro país en el campo de batalla de las grandes potencias"

Nikol Pashinián aspira a la reelección alejándose de Rusia y buscando nuevos aliados en Europa y en los Estados Unidos

Cartel electoral del primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, en Ereván.
06/06/2026
3 min

MoscúEste domingo Armenia celebrará las primeras elecciones desde que el primer ministro, Nikol Pashinyan, decidió abandonar la órbita rusa, convencido de que su aliado histórico ya no era capaz de garantizar su seguridad. Armenia ha emprendido en los últimos años un rumbo inédito hacia Europa y Estados Unidos en busca de nuevos socios, y los líderes occidentales apoyan abiertamente al actual gobierno, que parte como favorito para la reelección. Mientras tanto, Vladímir Putin ha lanzado una campaña de presión económica para sembrar el miedo entre la población.

Pashinyan continúa sin entender que en 2023 las tropas de paz rusas no defendieran a los armenios del Alto Karabajlas visitas en campaña de los dirigentes occidentalesA pesar de todo, a Putin no le han hecho ninguna gracia las visitas en campaña de los dirigentes occidentales a la capital armenia. El presidente ruso ha lanzado una advertencia: “La crisis en Ucrania comenzó con una situación similar a la que está sucediendo ahora en Armenia”. En las últimas semanas, el Kremlin ha elevado la presión sobre Ereván y amenaza con interrumpirle el suministro de petróleo y gas si el gobierno armenio insiste en acercarse a Europa. Al mismo tiempo, las autoridades rusas han comenzado a introducir prohibiciones a la importación de frutas, verduras, pescado, agua mineral, coñac o flores provenientes del país caucásico.

“Una ruptura completa con Rusia no sería ni económica ni políticamente realista”, apunta Hacopian, consciente de que los lazos comerciales y laborales entre ambos países son muy estrechos desde la época soviética. Putin ha exigido a Pashinyan un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea, un paso que el primer ministro considera prematuro. Además, los expertos creen que la adhesión a la UE solo es una jugada para negociar con el Kremlin. Giragosian lo describe como “una fanfarronada estratégica”, mientras que Hacopian lo califica de “fantasía”.

El primer ministro se presenta como el único capaz de garantizar la supervivencia de Armenia en un entorno hostil, en plena posguerra, pero la oposición pro-rusa alerta de que es precisamente su alejamiento de Moscú lo que pone en peligro la soberanía del país. “Están convirtiendo Armenia en el campo de batalla de las grandes potencias –afirma el veterano periodista Hamo Moskofian a l’ARA–, nos aniquilarán inmediatamente, no quedará nada, de Armenia”. Y se pregunta: “¿Nos ayudarán los europeos como ayudaron a Ucrania? ¿Quién morirá por Armenia? Nadie, solo tienen rencor contra Rusia”. Otros analistas dudan de la beligerancia de Putin. Giragosian cree que Pashinyan tendrá suficiente con “mantener la cabeza gacha y no provocar a Rusia innecesariamente”.

El precio de la paz

El proceso de paz que Ereván y Bakú emprendieron en agosto de 2025 bajo la mediación de Donald Trump tampoco genera unanimidad. Giragosian habla de un progreso “sin precedentes” y subraya que Armenia gozará de “más importancia estratégica que nunca”, ya que, como parte del acuerdo que debe poner fin a cuarenta años de conflicto, se prevé construir un corredor terrestre que abriría las fronteras de Turquía y Azerbaiyán después de más de tres décadas. En cambio, Moskofian opina que esta infraestructura solo pretende aislar a Irán y Rusia, “que siempre han ayudado a Armenia”, y critica que los Estados Unidos hayan firmado con Pashinián un contrato para la explotación de los minerales de tierras raras, como hicieron con Ucrania. Hacopian, por su parte, señala que muchos de los nacionalistas críticos con el gobierno le reprochan que se esté “sometiendo” al régimen azerí de Ilham Aliyev.

Pashinián, que llegó al poder en 2018 tras una revolución que derrocó un sistema oligárquico, ha perdido parte de la popularidad que tenía en 2021. Entonces ganó las elecciones con un 53% de los votos, pero la derrota en la guerra con Azerbaiyán le ha pasado factura. Ahora necesita una mayoría de dos tercios para eliminar de la Constitución la reivindicación del Alto Karabaj, una condición que impone Bakú y a la que está dispuesto a ceder como una manera de garantizar la paz y la soberanía de la nación. 

Las encuestas sitúan al actual primer ministro con cerca del 30% de los votos, con mucha ventaja respecto del principal opositor, el multimillonario Samvel Karapetián, que obtendría entre un 6% y un 8% de los sufragios y que, para mayor inri, formalmente no es elegible porque tiene pasaporte ruso. Mientras tanto, el ex primer ministro Robert Kocharián, exlíder del Karabaj y considerado cercano a Moscú, se quedaría alrededor del 4%.

stats