Reino Unido

Los lealistas norirlandeses no ven el referéndum de unificación de la isla antes del 2030

El líder del Partido Democrático Unionista defiende en Londres la necesidad del mecanismo de poder por consenso y descarta un gobierno por mayoría

LondresUna semana después de que la pareja que forman Mary Lou McDonald y la ministra principal de Irlanda del Norte, Michell O'Neill, máximas líderes del Sinn Féin, asegurara en Londres que el referéndum de unificación de la isla tendrá lugar antes de 2030, el líder del Partido Democrático Unionista (DUP), Jeffrey Donaldson, ha descartado cualquier posibilidad en este sentido. De hecho, en conferencia de prensa en Londres, Donaldson ha asegurado este lunes que el acuerdo al que ha llegado su partido con el gobierno de Rishi Sunak, y que ha hecho viable la restauración del poder de Belfast después de dos años de parálisis y la histórico hito de una ministra principal republicana, ancla más Irlanda del Norte en Reino Unido.

De acuerdo con la interpretación que hace, es cierto que el "Sinn Féin es el partido más votado en Irlanda del Norte". "Por supuesto –continuó– que hablarán de una Irlanda unida para tranquilizar su base, pero si nos fijamos en la realidad, la última vez que lo comprobé el Sinn Féin tenía menos del 30% de sufragios", conseguidos en las elecciones de 2022. No hay una mayoría sustancial a favor de la unificación, "ni en el norte ni en la república", ha dicho. Y Donaldson se ha referido al 20% de los electores que en los citados últimos comicios optaron por el partido de la Alianza, no partisó: "Son un 20%. Pero dentro de este grupo, el 80% es partidario de continuar en el Reino Unido". En realidad, los republicanos tuvieron el 40,3% de los votos en el 2022 y los unionistas el 42,2%, mientras que el grupo no adscrito ni a unos ni a otros alcanzó el 17,5%. Donaldson es del mismo parecer que algunos analistas independientes, que creen que si el gobierno de Stormont deja de estar paralizado, la población de la provincia, mayoritariamente, se habituará en elstatu quo.

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Donaldson, diputado en la Cámara de los Comunes, defiende el acuerdo alcanzado con el gobierno británico porque ha eliminado el 80% de los controles de los bienes de consumo que se trasladan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte. "Estamos en una mejor posición en la que nos dejó el protocolo de Irlanda del Norte, y todavía en una mejor situación que lo que procuró el Pacto de Windsor", el acuerdo ratificado en febrero del año pasado entre Londres y Bruselas."Cuando negocias, debes decidir qué puedes conseguir y hasta dónde, y ahora, mi posición, y la del partido, es que podemos conseguir más con el gobierno restaurado que sin un gobierno en funcionamiento".

Reforma del poder

Sin embargo, el 20% de los controles fronterizos y el hecho de que la provincia aún tenga como referente algunas leyes comunitarias, le han valido las críticas de los más radicales de entre los mismos unionistas, tanto de su partido como del resto de formaciones leales a la Corona británica. Por ello, Donaldson está amenazado de muerte, una circunstancia revelada por una fuente diplomática al ARA la semana pasada y que él mismo ha confirmado este mediodía a ese corresponsal. "Sí, son amenazas creíbles y serias. La policía me ha advertido, y ha hecho un muy buen trabajo. Estoy bajo protección policial. Pero a lo largo de mi vida he estado amenazado muchas veces", ha dicho, para sacarlo n importancia. Asimismo ha querido recordar que "el año pasado fue el primero desde la firma de los Acuerdos de Paz del Viernes Santo que no hubo ningún fallecimiento por culpa de la violencia sectaria en Irlanda del Norte." Sin embargo, sí hubo algún atentado.

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En breve se cumplirán 26 años de la firma de los Acuerdos de Paz del Viernes Santo. Donaldson mira ahora el futuro de la provincia con mayor optimismo, y espera aportar en los próximos 25 años "estabilidad política y prosperidad económica". Y mientras llega o no el ansiado referéndum de unificación para el que tanto se afana el Sinn Féin, el unionismo se abre a reformar los mecanismos de gobierno de Stormont, pero siempre sobre la base de consenso y del poder compartido. "En el corazón del Acuerdo de Belfast está el concepto de que en una sociedad dividida como Irlanda del Norte sólo funciona un consenso entre comunidades. Ahora, irónicamente, algunos defienden una forma de gobierno de la mayoría. Pero si vas por ese camino, será a tu propio riesgo. Porque esto socava el concepto de consenso comunitario transversal que funciona para Irlanda del Norte. Prescindir del consenso entre comunidades no funcionará. En consecuencia, reforma sí, pero socavando los principios básicos del Acuerdo de Belfast, absolutamente no".