¿Qué sabemos del misterioso atentado contra una base de la RAF y de los Estados Unidos?
La policía amplía el perímetro de la investigación e interroga a los cinco detenidos, todos británicos, mientras se apunta a Irán
LondresLo que podía haber sido un grave atentado contra la base de la Royal Air Force (RAF) de Fairford, utilizada por los Estados Unidos en sus bombardeos sobre Irán, ha acabado, de momento, en un verdadero final inglés: un susto con, hoy por hoy, más preguntas que respuestas. Todo ello parcialmente resuelto gracias a la colaboración ciudadana.
Una campesina que volvía a su casa pasada la medianoche del domingo se topó con cinco hombres vestidos de negro y pasamontañas. Los vio mientras intentaba acceder a su propiedad por una carretera secundaria, bloqueada por tres furgonetas blancas.
La base de Fairford se encuentra en la idílica región de los Cotswolds –una de las más ricas de Inglaterra–, en el condado de Gloucester, a unos 160 kilómetros al oeste de Londres. Ante una actividad del todo inusual cerca de la base, llamó primero a la policía del ministerio de Defensa, que no atendió la llamada. Después, a los servicios de emergencia del 999 para informar de lo que había visto. A lo largo de la madrugada, unos 85 domicilios de los alrededores fueron evacuados. Los vecinos aún no han podido volver a casa.
Cinco detenidos
Cinco hombres fueron detenidos el domingo, sospechosos de una posible tentativa de ataque terrorista. Pueden continuar detenidos hasta catorce días antes de pasar a disposición judicial en aplicación de la ley antiterrorista. Las furgonetas que habrían conducido hasta tocar la base aérea fueron inspeccionadas por robots de los equipos de desactivación de explosivos. El registro de los vehículos aún continúa y de momento todavía no han sido declarados seguros para que los especialistas forenses puedan acceder. De acuerdo con la información facilitada por la policía este mediodía de lunes, los cinco sospechosos son ciudadanos británicos, todos naturales de Londres, y todos tienen entre veintitrés y veinticinco años. Ni Scotland Yard ni la policía antiterrorista ha comentado qué se habría encontrado en las tres furgonetas.
¿Un golpe de suerte, solo?
Contradictoriamente, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este domingo que los detenidos "tenían la intención de causar grandes daños" y que los tenían "bajo investigación" desde hacía tiempo.
Su versión y la de la alerta ciudadana ¿podrían ser compatibles? Los especialistas afirman que no. Fuentes de Whitehall consultadas por diferentes medios de comunicación británicos aseguraban este lunes por la mañana que no se trataba de una operación dirigida por los servicios de inteligencia. Según estas fuentes, en una operación de inteligencia los sospechosos deberían haber estado sometidos a vigilancia constante, 24 horas al día, siete días a la semana. El hecho de que tres furgonetas, con encapuchados y presuntamente con explosivos en el interior, pudieran acercarse tanto a una instalación militar sensible cuestionaría esta versión.
Con todo, el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, ha asegurado esta mañana, en declaraciones a la BBC, que "la vecina que dio la alarma solo tiene un conocimiento parcial" de la situación, lo que sugiere, pues, que sí que había una operación de inteligencia en marcha. ¿Ha sido solo una declaración para descartar un posible fallo de seguridad?
Irán, ¿el posible actor detrás?
La policía antiterrorista británica todavía no ha explicado qué sabe sobre los cinco hombres detenidos, ni qué pruebas les ha encontrado. El interrogatorio y el análisis de los móviles u ordenadores que les hayan intervenido pueden permitir a los investigadores determinar si actuaban solos o si lo hacían sirviendo a alguna potencia extranjera o un grupo terrorista concreto. Esta, en todo caso, es ahora la cuestión más importante. Las primeras sospechas se dirigen hacia Irán. El ministro de Exteriores británico, Ed Miliband, se había reunido la semana pasada con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York y le advirtió que no toleraría la "intimidación, amenazas ni actividad hostil en suelo británico". El jefe del Foreign Office reiteró la determinación del gobierno de "combatir la amenaza de grupos vinculados a Irán" que supuestamente operan en el país, y a los cuales se atribuyen ataques contra diversos objetivos, entre ellos la comunidad judía.
La base de Fairford es una de las instalaciones británicas utilizadas por las fuerzas armadas de los EE. UU., junto con RAF Lakenheath y RAF Mildenhall, en Suffolk. Cuando comenzó la guerra con Irán, Washington pidió usar bases británicas para operaciones militares. Inicialmente, Londres se negó, pero después el gobierno de Keir Starmer autorizó su uso con fines defensivos, para atacar lugares de lanzamiento de misiles y drones iraníes que amenazaran a aliados de los EE. UU. en el golfo Pérsico. En principio, desde territorio británico no habrían atacado objetivos situados en el interior de Irán.
En julio, Irán advirtió que cualquier país que permitiera el uso de su territorio o sus bases para atacarlo se convertiría en un objetivo. Es en este contexto que la pista iraní ganaría peso frente a otras hipótesis, como Rusia o grupos yihadistas.