Las municipales, un test clave para la extrema derecha en Francia antes de las presidenciales
La socialista Anne Hidalgo se despide de París y la derecha quiere aprovecharlo para conseguir la capital
ParísLos franceses vuelven este domingo a las urnas para elegir a sus representantes locales. Francia celebra la primera vuelta de las elecciones municipales, comicios que habitualmente no tienen una dimensión nacional. Sin embargo, esta vez la proximidad de las elecciones presidenciales –previstas para la primavera del 2027– hará que la lectura de los resultados se haga en clave de política nacional. La extrema derecha de Marine Le Pen, Reagrupamiento Nacional (RN), un partido que tradicionalmente ha tenido una implantación local débil, quiere que las municipales sean su trampolín hacia el Elíseo.
Le Pen y su mano derecha –y más que probable candidato a las presidenciales si ella es definitivamente inhabilitada por la justicia–, Jordan Bardella, quieren traducir sus buenos resultados a las últimas elecciones legislativas y europeas en más alcaldías. No será fácil porque la poca implantación local de RN hace que no pueda presentarse a un buen número de municipios. Hay una anécdota que ilustra perfectamente la situación: Bardella no podrá votar a un candidato del partido que preside porque Garches, el municipio de 17.000 habitantes donde vive en las afueras de París, no tiene candidato de Reagrupament Nacional.
El doble de candidatos
Sin embargo, el partido de extrema derecha presenta listas propias en unos 600 municipios y apoya otras candidaturas en 162 pueblos y ciudades más. Es casi el doble que en las últimas municipales, pero es relativamente poco para los más de 2.800 municipios de más de 3.500 habitantes que existen en Francia. La dirección del partido de extrema derecha asegura que ha priorizado "la calidad a la cantidad", y ha descartado a candidatos que habían hecho declaraciones racistas, homófobas o sexistas para no tambalear la imagen de moderación que quiere proyectar la formación para intentar camuflar su ideología de extrema derecha.
Los resultados del 22 de marzo servirán para medir la capacidad de RN de llegar a todos los territorios, un factor clave para las aspiraciones de Le Pen y Bardella de ganar las presidenciales. El partido se ha marcado como objetivos prioritarios mantener a Perpiñán –la única gran ciudad que gobiernan– y ganar ciudades como Niza (donde se presenta Éric Ciotti, aliado de RN) o Tolón. También aspiran a conseguir la segunda ciudad de Francia, Marsella. Sería la gran sorpresa de las elecciones. Pero no es una idea tan loca: los sondeos sitúan al candidato de extrema derecha, Franck Allisio, como el segundo más votado en la primera vuelta con el 34% de los votos, sólo superado ligeramente por el actual alcalde y candidato de la izquierda, Benoît Payan (36%). La clave estará en las alianzas de cara a la segunda vuelta.
Batalla por París
En París, sea cual sea el resultado, las elecciones supondrán el adiós de la socialista Anne Hidalgo como alcaldesa de París después de catorce años. Hidalgo, hija de españoles emigrados a principios de los sesenta en Francia, fue la primera mujer al frente de la capital francesa y esta vez no se presenta a la reelección, lo que puede provocar un cambio de color en el consistorio. Después de 25 años gobernando los socialistas, el Ayuntamiento de París podría pasar a manos de la derecha.
Las encuestas –habitualmente poco precisas antes de la primera vuelta– apuntan a una batalla muy ajustada entre el sucesor de Hidalgo, el socialista Emmanuel Grégoire, y la candidata de la derecha (Los Republicanos), la exministra Rachida Dati. Grégoire es el candidato unitario de los principales partidos de izquierdas, a excepción de La Francia Insumisa (LFI), bastante considerada oficialmente por primera vez de extrema izquierda. Si en otras elecciones toda la izquierda se ha unido a una sola candidatura, para las municipales no habrá alianza con los insumisos. El enfrentamiento que mantienen con los socialistas lo va a impedir. LFI presenta a su propia candidata, Sophia Chikirou.
Por primera vez, la extrema derecha podría entrar en el Ayuntamiento de París. La capital nunca ha sido un territorio cómodo para Marine Le Pen, pero el otro partido de ultraderecha, Reconquista –liderado por Éric Zemmour–, ha presentado a una candidata, Sarak Knafo, que ha sido la gran sorpresa de la campaña. Las encuestas le otorgan entre un 12% y un 13% de los votos, lo suficiente para pasar a la segunda vuelta. Sin embargo, el candidato de Le Pen no tiene ninguna opción de llegar a la segunda vuelta, según los sondeos.
Banalización de la extrema derecha
Knafo ya ha ofrecido a la derecha unirse de cara a la segunda vuelta, de tal modo que si Dati acepta –por ahora lo ha rechazado, pero habrá que ver lo que dice a partir del lunes–, la derecha y la ultraderecha podrían conseguir el Ayuntamiento de París. Es un escenario realista que supondría la llegada de la extrema derecha a la capital francesa, consecuencia del proceso de banalización de los partidos populistas y xenófobos que vive Francia, un proceso abanderado por Le Pen y su Regarupamiento Nacional, y promocionado por una derecha que hace ya tiempo que ha roto el cordón sanitario. Paradójicamente, en la capital se beneficiaría el rival de Le Pen, Éric Zemmour. Un acercamiento a París de Rachida Dati con la candidata de Zemmour o de Le Pen "sería un error", advertía Le Monde en su último editorial antes de la jornada de reflexión.