Crisis Climática

Los líderes del G-20 se comprometen con los 1,5 ºC pero sin concreción

La Cumbre de Roma consigue también acabar con la guerra de los aranceles de Trump

BarcelonaLos líderes del G-20 se comprometen a hacer esfuerzos para mantener el calentamiento global por debajo de los 1,5 ºC, pero no especifican las acciones a emprender hacia este fin. Es más, dicen que para conseguirlo harán falta "acciones significativas y efectivas", una expresión que sustituye el adjetivo "inmediatas", que había aparecido en anteriores borradores de la declaración final. Los jefes de estado y de gobierno de las 20 principales economías mundiales han conseguido finalmente ponerse de acuerdo en el lenguaje para su comunicado final, que cierra una cumbre de dos días en Roma marcada por el debate sobre la emergencia climática.

A las puertas de la nueva cumbre climática de la ONU, la COP26, que arranca este domingo por la noche en Glasgow, los líderes del G-20 tenían que dar el empujón definitivo a unas negociaciones que tienen que impulsar la transformación energética radical que la ciencia reclama para esta década. Pero el texto pactado en esta cumbre previa del G-20 no es tan contundente como se podía esperar, dada la urgencia de la crisis, a pesar de que ha hecho adelantos como el reconocimiento unánime del límite de los 1,5 ºC.

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"Reconocemos que los impactos del cambio climático a 1,5 ºC son mucho más bajos que con 2 ºC. Mantener los 1,5 ºC al alcance requerirá acciones efectivas y significativas y compromisos de todos los países", dice la declaración final. El comunicado, sin embargo, no especifica ningún objetivo concreto de reducción de emisiones a corto plazo, sino que simplemente destaca la "relevancia clave" de lograr la neutralidad en carbono "a medios de siglo", sin especificar el 2050, que sí que aparecía en borradores anteriores. China y Rusia, que forman parte del G-20, se han comprometido de momento a lograr estas cero emisiones limpias en 2060.

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El comunicado no especifica ningún objetivo concreto para 2030, el año clave que los científicos han fijado como límite para impulsar el cambio de modelo energético. La segunda y última jornada de la cumbre del G-20 arrancaba esta mañana de domingo con una visita de los jefes de estado y de gobierno –excepto Xi Jinping y Vladímir Putin, que participaban en el encuentro de manera virtual– a la icónica Fontana di Trevi. Ahí todos han lanzado una moneda a la fuente, tal como hacen los turistas para pedir un deseo. La poca concreción que se consiguió consensuar poco después, en la declaración final, hace temer que la lucha contra la emergencia climática sea también un simple deseo lanzado al agua con una moneda.

La declaración ratifica también el compromiso de los países ricos a movilizar 100.000 millones de dólares anuales para ayudar a los más pobres a transformar su economía y adaptarse a los efectos de la crisis climática. Un dinero que se prometieron ya hace 12 años y que tenía que estar sobre la mesa en 2020, pero todavía no se han conseguido.

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De Roma hacia Glasgow

La posición del G-20 es muy importante teniendo en cuenta que estas veinte naciones –que incluyen a China y economías emergentes como India, cuarto emisor de CO2 mundial, y Brasil– representan el 80% del PIB mundial y el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, además del 60% de la población mundial.

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Muchos de los líderes presentes en Roma viajan directamente hacia Glasgow para asistir a la sesión inaugural, mañana lunes, de la 26a cumbre climática de la ONU, la COP26, otro encuentro clave que tiene que conseguir acelerar la descarbonización de la economía y fijar objetivos concretos para 2030, para mantener el límite de 1,5 ºC al alcance.

La cumbre del G-20 en Roma, sin embargo, también ha tratado otros temas, como la reforma fiscal planteada por el gobierno de Joe Biden en los Estados Unidos. El encuentro, de hecho, ha dado luz verde a un impuesto global de sociedades del 15% como mínimo. A la vez, ha servido para poner fin a la guerra de los aranceles sobre el acero y el aluminio que había comenzado el anterior presidente de los EE.UU., Donald Trump.

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Otro acuerdo logrado en la cumbre tiene que ver con la pandemia del covid-19. Los líderes de las 20 principales economías mundiales se comprometen a hacer los esfuerzos para vacunar al menos el 40% de la población mundial antes de que acabe este 2021 y el 70% a finales de 2022.