Musk vuelve a la corte de Trump a bordo del Air Force One
El multimillonario es uno de los pocos empresarios que han viajado a China con el avión presidencial
WashingtonEn mayo del año pasado era impensable que se volviera a repetir la fotografía de Elon Musk a bordo del Air Force One comiendo una hamburguesa de McDonald's junto a Donald Trump. El divorcio entre los dos magnates fue tan sonado que acabó con el multimillonario sudafricano acusando al presidente estadounidense de aparecer en la lista Epstein –hecho que después se reveló como cierto–. El señalamiento parecía ser un punto de no retorno en la relación. Pero, un año después, la imagen se ha repetido. El miércoles Musk bajaba del avión presidencial en Pekín y era recibido por la comitiva de bienvenida del gobierno chino ante la llegada del mandatario estadounidense. Una vez más en este segundo mandato de Trump, un ciudadano privado gozaba del trato que corresponde a los jefes de estado y diplomáticos. Después del deshielo, el sudafricano vuelve a estar de lleno dentro del círculo íntimo del magnate.
El viaje a China, ya de por sí, era singular. Ningún presidente de los EE. UU. había pisado el país en casi una década desde que Trump fue allí durante su primer mandato en 2017. Pero la comitiva de directivos que rodean al republicano en esta ocasión es un recordatorio renovado del matrimonio oficiado entre la nueva administración y el capital privado. Los directivos de las grandes tecnológicas, como Musk, disfrutaron de un asiento en la rotonda del Capitolio durante la investidura de Trump y ahora, desde Blackstone hasta Goldman Sachs, gozan de un lugar en la comitiva, aunque sea de manera extraoficial.
Oficialmente, en la lista que había entregado la Casa Blanca a los medios se contaban diecisiete directivos de distintas empresas. Aunque sería más correcto hablar de dieciocho: Eric Trump, el hijo del republicano y presidente de la Organización Trump, también ha viajado a China. Al igual que Musk, iba a bordo del Air Force One. El propietario de Tesla y X es de los pocos que han gozado del honor de volar junto al magnate. También es uno de los pocos que decidieron apostar por él antes de que ganara las elecciones de 2024 y dio unos 290 millones de dólares a la campaña republicana a través de su plataforma, America PAC.
Exenciones fiscales
Parte de esta inversión Musk ya la ha visto retornada en forma de exenciones fiscales. Los gigantes tecnológicos de Amazon, Alphabet, Meta y Tesla reportaron para 2025 unos beneficios conjuntos de 315.000 millones de dólares en Estados Unidos y, conjuntamente, solo pagaron el 4,9% del total en impuestos. Destaca el caso de la empresa de Musk, Tesla, que no pagó absolutamente nada, tal como muestra el análisis del Instituto sobre Impuestos y Política Económica (ITEP).
Los beneficios fiscales que percibió Musk venían amparados por la ley fiscal que Trump aprobó el verano pasado –la Big Beautiful Bill– y que, para compensar la retallada de impuestos a los ricos, dejará sin cobertura médica a 11 millones de estadounidenses de cara a 2031. Pero además de los beneficios fiscales, ahora Musk busca ampliar horizontes en China. Tesla ha visto cómo sus coches eléctricos han perdido terreno en el país en los últimos años y ahora busca revertir la situación. Además, la compañía también busca la autorización de los reguladores chinos para expandir la adopción de su sistema de asistencia a la conducción autónoma total (Full Self-Driving) en el mercado automovilístico más grande del mundo.
Antes de subir al Air Force One, Musk ya había vuelto a orbitar en torno a la corte trumpiana, pero con un perfil bajo. Por ejemplo, cuando el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, visitó la Casa Blanca en noviembre del año pasado, el sudafricano fue uno de los invitados a la cena oficial. Desde entonces, el multimillonario tecnológico ha mantenido contacto continuado con el vicepresidente J.D. Vance.