"Aligátor Alcatraz": Israel abre la puerta a poner cocodrilos en las prisiones
La iniciativa reabre el debate sobre el endurecimiento del régimen penitenciario y la situación de los presos palestinos
JerusalénUna prisión rodeada de cocodrilos parece el argumento de una película de ficción, pero se ha convertido en una propuesta real dentro del debate político israelí. La iniciativa impulsada por el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, para utilizar cocodrilos del Nilo como elemento disuasorio alrededor de un centro que acoge a presos palestinos, ha vuelto a poner el foco sobre el sistema penitenciario israelí.
El origen de la controversia es una decisión de la ministra de Protección Ambiental, Idit Silman. A pesar de las objeciones de la Autoridad de Parques y Naturaleza de Israel y de los servicios jurídicos de su propio ministerio, Silman ha modificado la clasificación legal del cocodrilo del Nilo, que pasa a ser considerado un "animal salvaje gestionado". Tal como recoge la prensa israelí, este cambio podría permitir al Servicio Penitenciario de Israel impulsar un programa piloto con cocodrilos en instalaciones penitenciarias, aunque no hay una confirmación pública sobre su aplicación definitiva.
La iniciativa afectaría la prisión de Ketziot, en el desierto del Néguev, el centro penitenciario más grande de Israel, que acoge a numerosos palestinos acusados de delitos relacionados con la seguridad, entre los cuales hay miembros de Hamás. Ben-Gvir ya habría planteado la idea en diciembre durante una reunión con el comisario del Servicio Penitenciario de Israel, Kobi Yaakobi. Según los medios israelíes, poco después responsables penitenciarios visitaron la granja de cocodrilos de Hamat Gader, en el norte del país, para estudiar su viabilidad.
Los detractores del proyecto lo han bautizado como "Alligator Alcatraz", en referencia tanto a la histórica prisión norteamericana como al centro de detención de inmigrantes impulsado en Florida durante la administración Trump en una zona pantanosa poblada de caimanes, que acabó cerrando.
Una propuesta polémica en pleno debate penitenciario
Los críticos de la iniciativa consideran que se trata de un gesto político más que de una necesidad real de seguridad. El antiguo portavoz del gobierno israelí, Eylon Levy, lo ha criticado afirmando que Israel no tiene un problema de fugas de presos, sino una falta de espacios penitenciarios, y ha acusado al gobierno de buscar “populismo” con una medida más propia de una película de James Bond.
Más allá de la imagen insólita de los cocodrilos, la controversia ha vuelto a poner el foco sobre el sistema penitenciario israelí. Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, diversas organizaciones israelíes de derechos humanos como B’Tselem, la Asociación por los Derechos Civiles en Israel (ACRI), el Comité Público contra la Tortura en Israel (PCATI) y la Oficina del Defensor Público de Israel han denunciado un deterioro de las condiciones de detención de los palestinos.
“Las amenazas de Ben-Gvir de construir fosos llenos de cocodrilos alrededor de las prisiones forman parte de una campaña de su ministerio para aterrorizar a los detenidos palestinos”, explica a l’ARA Sari Bashi, directora ejecutiva del PCATI. “No tengo conocimiento de ningún palestino que se haya escapado de un centro de detención desde octubre de 2023, por lo que cavar fosos con cocodrilos parece una táctica de intimidación”, afirma.
Denuncias sobre las condiciones de los presos palestinos
Según Bashi, el problema principal es qué ocurre dentro de los centros penitenciarios. “Especialmente desde octubre de 2023, los presos palestinos han sufrido torturas generalizadas, incluyendo palizas, hambre, negación de atención médica, falta de higiene, amenazas y humillaciones”, asegura.
En este contexto, en las últimas semanas han aumentado las críticas por las restricciones a las visitas por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja. Aunque en junio el Tribunal Supremo anuló por unanimidad la decisión del gobierno de prohibir el acceso de la organización a los presos palestinos, entidades de derechos humanos denuncian que el Servicio Penitenciario continúa limitando de manera significativa estas visitas.
“La idea absurda de rodear las prisiones con cocodrilos es una continuación de una política cruel de un estado y unas autoridades que han abandonado cualquier valor moral en el tratamiento de los detenidos”, afirma a este diario Naji Abbas, director del departamento de presos y detenidos de la ONG Physicians for Human Rights Israel.
Abbas asegura que las prisiones israelíes se han convertido “en una red de campos de tortura” y denuncia que al menos 105 palestinos han muerto bajo custodia en los últimos dos años a consecuencia de la violencia física o la falta de atención médica.
El gobierno israelí rechaza estas acusaciones y defiende que las medidas adoptadas responden a las necesidades de seguridad. Las autoridades insisten en que muchos de los presos están vinculados a organizaciones armadas o han sido condenados por delitos violentos y argumentan que es necesario aplicar medidas contundentes para garantizar la seguridad dentro de los centros penitenciarios.