Líbano

Dos años después de la muerte de Nasrallah, su rostro es omnipresente en el sur de Beirut

El grupo chií mantiene la influencia en Dahieh, si bien el cansancio de la población hacia las constantes ofensivas de Israel se hace cada vez más evidente

27/09/2026 - 08:02 h.

Dos años después de la muerte de Hassan Nasrallah, su rostro continúa por todas partes en Dahieh, la extensa periferia sur de Beirut, que durante décadas fue el principal escaparate del poder de Hezbolá. En las paredes, en las tiendas, en los carteles que recuerdan a los dirigentes muertos. Pero la ciudad que dejó Nasrallah ya no es la misma.Nasrallah murió el 27 de septiembre de 2024 en un bombardeo israelí sobre Haret Hreik, en el corazón de Dahieh. Durante más de tres décadas había dirigido Hezbollah y había convertido al movimiento en mucho más que una organización armada. Bajo su liderazgo, el partido construyó una extensa red de instituciones, escuelas, clínicas, medios de comunicación y servicios sociales, además de una poderosa estructura militar y política.Dahieh fue el escenario natural de este poder. Pero reducirla a un "bastión de Hezbolá" es quedarse corto. Es una parte densamente poblada de Beirut que creció a partir de antiguos pueblos, campos y asentamientos informales hasta convertirse en una enorme extensión urbana de la capital. Allí vive una mayoría chií, pero también otras comunidades. Y sus calles se mezclan físicamente con otros barrios de Beirut.Basta con recorrer unos cuantos kilómetros para que la ciudad cambie. En Gemmayzeh o Mar Mikhael, restaurantes, bares, galerías y terrazas proyectan una imagen de Beirut cosmopolita. En estos barrios predominan otros códigos urbanos y otra historia política. En Hamra se concentran universidades, hoteles, oficinas y comercios. En Dahieh, en cambio, Hezbolá construyó durante años una presencia mucho más visible y cotidiana. No era solo un partido al que se votaba. Formaba parte de la vida del barrio.La guerra de 2024 rompió buena parte de este paisaje. Y la de 2026 lo ha vuelto a hacer. En marzo, la periferia sur de Beirut, de nuevo, se volvió a vaciar. Tiendas cerradas, calles desiertas y familias desplazadas a otras zonas de la capital. Algunos habitantes volvían durante el día para comprobar el estado de sus casas, recoger pertenencias o alimentar a sus mascotas. En el estadio Camille Chamoun, el mismo escenario que meses antes había acogido el funeral multitudinario de Nasrallah, se instalaron tiendas de campaña para familias desplazadas.La imagen resume bien hasta qué punto ha cambiado el territorio de Hezbolá. La organización sobrevivió a la muerte de buena parte de su cúpula, incluida la de Nasrallah y la de su sucesor designado, Hashem Safieddine. Naim Qassem asumió el liderazgo en octubre de 2024 y Hezbolá comenzó a reorganizarse. Ya no está el líder carismático que durante décadas concentró buena parte de la identidad del movimiento. Hay una estructura más golpeada y más descentralizada, y una relación diferente con su entorno regional.Pero la pérdida de poder no significa la desaparición de su base social. En marzo de este año, cuando Dahieh volvía a ser bombardeada, algunos vecinos continuaban diciendo que apoyaban a Hezbolá y que volverían a sus barrios. Al mismo tiempo, otros expresaban algo que hace unos años resultaba mucho más difícil de escuchar públicamente: cansancio ante el precio de las guerras y preguntas sobre el papel de Hezbolá y su desarme.El entierro y el culto a un símbolo

Quizás por eso, el aniversario de Nasrallah sigue teniendo mucha importancia para el movimiento. Su muerte no ha cerrado una época; se ha convertido en uno de sus principales símbolos. Debido a la guerra, el funeral tuvo que esperar. Nasrallah fue enterrado inicialmente de manera provisional y cuando las condiciones lo permitieron, el 23 de febrero de 2025, casi cinco meses después de su asesinato, llegó el gran adiós. Cientos de miles de personas fueron al recinto deportivo para rendirle homenaje y después acompañaron el cortejo fúnebre hasta su mausoleo en Dahieh.Aquel día, las gradas del estadio se llenaron de banderas amarillas y retratos de Nasrallah. Acudieron delegaciones de Irán, Irak y Yemen, y miles de personas siguieron la ceremonia desde fuera de la Ciudad Deportiva. Después, la multitud acompañó el féretro hasta el lugar donde finalmente fue enterrado.En septiembre de 2025, sus seguidores se volvieron a reunir por el primer aniversario de su muerte, esta vez alrededor de su mausoleo en Dahieh. Días antes, Hezbollah había llevado también su imagen al centro de Beirut. Sus retratos y los de Hashem Safieddine fueron proyectados sobre la roca de Raouché, en una ceremonia que provocó críticas y una disputa con las autoridades de la capital.Y este domingo, dos años después de su martirio, se volverán a reunir para recordarlo. La imagen de Nasrallah continúa presente en las calles de Dahieh. Pero alrededor de este rostro han cambiado el movimiento que construyó, el barrio que durante décadas simbolizó su poder y la misma Beirut.